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jueves, 14 de febrero de 2013

Si su hijo tiene fiebre ¿comete alguno de estos errores?

La fiebre es un signo de alerta de que su hijo puede tener alguna enfermedad, generalmente infecciosa y sin ninguna importancia. Casi siempre la fiebre la detectarán por notarlo un poco raro, llorón, con aspecto diferente o intranquilo. Otras veces al tocarle la frente, las mejillas o el cuerpo con sus labios o su mano le parecerá que está caliente. En ambos casos recurrirá al termómetro para confirmar si tiene fiebre. A partir de este momento tendrá que tomar la decisión de qué actitud tomar: ¿llamo o lo llevo al médico corriendo?, ¿me espero a ver que pasa?, ¿tengo que darle antitérmicos inmediatamente y vigilarlo constantemente para no dejar que le suba la fiebre?, ¿puede ser grave?. Éstas y otras preguntas asaltan a las madres cuando han comprobado que su hijo tiene la temperatura elevada.
  1. Acudir al médico inmediatamente. Si el niño es mayor de 2 años y tiene buen aspecto es mejor esperar unas 24-48 horas para ver la evolución de la enfermedad
  2. Administrar antitérmicos continuamente. Los antitérmicos se administran para que el niño se encuentre mejor y más confortable. Si un niño tiene fiebre y está contento no hace falta darle medicamentos.
  3.  Pensar que necesita siempre un antibiótico. La mayoría de infecciones de los niños son debidas a virus y por lo tanto no necesitan antibióticos. Sólo debe dárselo si el pediatra se lo recomienda
  4. Despertarlo por la noche para vigilarle la temperatura. Si descansa bien hay que dejarlo dormir aunque parezca tener fiebre alta. Sólo debe mirarle la temperatura con un termómetro si se despierta
  5. Tomar la temperatura constantemente. Esto es lo que algunos médicos lo llaman “fobia a la fiebre”. Dos o tres veces al día es suficiente
  6. Abrigar al niño para que no se “enfríe”. Cuando tiene fiebre hay que favorecer la pérdida de calor por su piel, por tanto hay que tenerlo desabrigado en una habitación templada
  7. Forzarle a comer si tiene poco apetito. Las infecciones quitan el hambre. Solo es importante ofrecerle líquidos
  8. Miedo a sacarlo de casa para llevarlo al médico o a casa de un familiar. Un niño con fiebre se puede trasladar a otro lugar convenientemente abrigado sin ningún problema
  9. Pensar que la fiebre alta le producirá algún trastorno importante como convulsiones o meningitis. El aumento de temperatura indica una buena respuesta del organismo. Es cierto que algunos niños pueden tener convulsiones febriles (son inocuas) pero la fiebre no puede desencadenar una meningitis.
Muchas dudas sobre urgencias en niños menores de 12 meses se pueden resolver con la aplicación iPediatric.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Convulsiones febriles; los antitérmicos no las previenen

Las convulsiones febriles son un trastorno neurológico frecuentes en en la primera infancia o la niñez que se asocia con la fiebre, pero sin infección del cerebral epilepsia u otras causas conocidas. Estos movimientos repetidos del cuerpo con pérdida de conciencia duran unos segundos que se hacen eternos para los que observan al niño convulsionando. El desencadenante más frecuente de la convulsión febril es una infección vírica que no provoca otras consecuencias. Entre un 3 % y 5 % de de niños entre los 6 meses y los 6 años tendrá alguna convulsión febril en su vida y la probabilidad de que se repita en un episodio febril es del 20 % al 30 %.

¿Cómo prevenir otra convulsión febril en un niño? Hasta ahora se había propuesto dar antitérmicos en cuanto tuviera fiebre pero un reciente trabajo muy bien realizado ha demostrado que dar antitérmicos de forma continuada para bajar la fiebre y, por ende, prevenir una convulsión no tiene ninguna utilidad. Esta es una mala noticia para los padres de niños con convulsiones febriles ya que esta actitud de dar antitérmicos de una forma continuada y enérgica es una práctica habitual hasta ahora pero los hechos demuestran que no hay que abusar de estos fármacos para prevenir las convulsiones febriles ni sus repeticiones.

Las convulsiones febriles típicas son benignas y de desaparición espontánea; lo que ocurre es que ver convulsionar a un niño es una sensación horrible para los padres o cuidadores porque la sensación es de que se está muriendo sin saber qué hacer. El impacto emocional en los padres puede ser tan grande que a algunos les cuesta superarlo y tienen una tendencia exagerada a proteger al niño. Si ustedes son padres de un niño con convulsiones febriles típicas y no están tranquilos pueden pedir una segunda opinión a un buen neurólogo infantil.

Lo más importante en una convulsión febril es no perder la calma, poner al niño en un lugar seguro y saber de que no tiene nada que pueda obstruir la vía aérea. Vean un simulacro de una.

miércoles, 20 de junio de 2007

FOBIA A LA FIEBRE



¿Tiene usted fiebre de amor? No sé que edad tiene pero pasado el enamoramiento - trastorno mental transitorio - la fiebre desaparece y queda un amor menos fogoso. Desgraciadamente muchos acaban en hipotermia profunda, coma y muerte. La fiebre del oro es más duradera. Bernard Shaw decía: "El dinero no da la felicidad, pero mucho ya es otra cosa". Un poco de razón tiene, no da la felicidad pero te quita los nervios. La fiebre del sábado noche es diferente. En mi juventud poco jaleo había; algún guateque y antes de la 1 de la madrugada al redil. Ahora hay anécdotas divertidas. Un padre, amigo mío, salía de casa a trabajar por la mañana y en aquel momento encuentra a su hijo, después de haber pasado una noche de farra, en el pasillo de su casa. El padre exclama: "¡A estas horas llegas!" . El jovenzuelo le dice seriamente aunque la pinta no acompañaba:"Mira, me acabo de levantar y me voy contigo".

La fiebre por enfermedad es la que preocupa por enfermedad. Tanto, que mi admirado el Dr. Bart Schmitt de Denver, acuñó el término de "fobia a la fiebre" para describir ese miedo irracional de muchos papás que ante un aumento temperatura de su hijo acuden como una exhalación para que lo visiten de urgencias. Muchos creen, equivocadamente, que la fiebre alta "puede provocar meningitis". La fiebre sólo da malestar y es un mecanismo de defensa del organismo contra la infección o una respuesta de alerta para la inflamación. Si el niño tiene un aspecto aceptable e incluso juega o hace su actividad normal, no se le tendrían que dar antitérmicos. La mayoría de infecciones son víricas y curan solas. Incluso se discute si dar antitérmicos puede alargar la enfermedad ya que los virus mueren por una temperatura más alta. Con el antitérmicos facilitamos su supervivencia.

miércoles, 25 de abril de 2007

"El niño sano con mala suerte"

¿Es el título de una película? ¿es una sentencia sobre la vida? No. Es una frase afortunada para titular un artículo publicado en la mejor revista del mundo sobre infecciones infantiles. Vale la pena que los papás, abuelos, cuidadores y otras personas que rodean al niño sepan LO QUE ES NORMAL respecto a las infecciones. Según un estudio del Dr. Hendley los niños tienen la siguiente cantidad de resfriados según la edad.

<1 año 4-8 resfriados/año (si va a "guarde" x 4 = unos 24 resfriados/año. ¡Tela marinera!
1-5 años 7-8 resfriados/año
6-12 años 4-5 resfriados/año
12-adultos 4 resfriados/año

Los niños sanos, por suerte suelen ser la mayoría (70%), el 25% son alérgicos y el 5% pueden tener verdaderos trastornos inmunitarios. Los niños sanos con mala suerte tienen un crecimiento y desarrollo normal y las exploraciones y análisis también. Los familares, con toda la buena fe envían "torpedos reticentes a los padres": "tiene un catarro mal curado, debe tener anemia, yo no lo veo bien, yo le daría unas vitaminas...".

La mayoría de las infeccciones son por virus y sólo requeren tratamiento AAR ("a jod...se, aguantarse y -resinación-") y un poco de antitérmico. Un gran amigo mío, destacado especialista en inmuno alergia, los llama " inmuno capullos". No es un término médico pero lo expresa muy bien.

Moraleja: papás paciencia hasta los 4-6 años. Pocos antibióticos y mucho "cura sana, cura sana, culito de rana".