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domingo, 25 de septiembre de 2016

¿Todavía no le has puesto la nueva vacuna contra la meningitis B (Bexero)?

Mensajes o wasaps como la frase de arriba vuelven a circular con fuerza ahora que se ha normalizado el suministro  la distribución de la Bexero en las farmacias. Éstas pueden vender la vacuna contra la meningitis B desde el 1 de octubre de 20015. Todo se originó por una presión científico-comercial a la que no somos ajenos los médicos reflejada en loas medios de comunicación con comentarios como el siguiente: "Los pediatras urgen que la vacuna de meningitis B se incluya en el calendario vacunal o al menos se venda en farmacias"y la vacuna se agotó  con lo que aparecieron otros titulares: "Padres a la caza de la vacuna contra la meningitis B". Desconcierto, ansiedad, compraventa, listas de espera, rastreo en las farmacias y muchas más cosas.

Ahora que la vacuna vuelve a estar en las neveras de las farmacias, y en mi consulta también, no está de más que lean con calma el sensato documento divulgativo  elaborado conjuntamente por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la Asociación Española de Vacunología y la Asociación Española de Pediatría,en forma de  preguntas y respuestas sobre la vacunación frente a la ENFERMEDAD MENINGOCÓCICA por SEROGRUPO B. Destaco algunos apartados:

  • ¿POR QUÉ NO SE HA INCLUIDO LA VACUNA FRENTE A MENINGOCOCO B EN EL CALENDARIO DE VACUNACIÓN INFANTIL? Teniendo en cuenta la situación epidemiológica actual, no se considera justificada la inclusión de la vacuna frente a meningococo B en el calendario sistemático de vacunaciones en este momento. Todavía existen interrogantes pendientes de más información que se consideran importantes antes de tomar la decisión de la introducción de esta vacuna en el calendario de vacunación, como cuánto protege la vacuna y durante cuánto tiempo, o cómo afecta esta vacunación a la protección producida por otras vacunas que ya están incluidas en el calendario. Algunos efectos adversos de la vacuna frente a meningococo B son frecuentes, como la fiebre y el dolor en la zona de la inyección, sobre todo si se administra junto a otras vacunas del calendario. En cuanto se disponga de nueva información sobre los datos pendientes se continuará la evaluación para una potencial inclusión en el calendario de vacunación infantil. Sin embargo, sí se recomienda la vacunación en situaciones de especial riesgo de adquirir enfermedad meningocócica.
  • ¿CUÁLES SON LAS SITUACIONES ESPECÍFICAS EN LAS QUE SE RECOMIENDA LA VACUNACIÓN FRENTE A MENINGOCOCO B? Las recomendaciones de vacunación establecidas por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), órgano en el que están representadas las autoridades sanitarias de las Comunidades Autónomas y el Ministerio de Sanidad, son las siguientes:  Personas con mayor riesgo de sufrir enfermedad meningocócica invasora, como determinadas enfermedades en las que estén afectadas las defensas o que previamente hayan padecido una enfermedad meningocócica. En caso de agrupaciones de casos (brotes) u otras situaciones en las que las autoridades sanitarias lo considerasen necesario.
  • ENTONCES, ¿PUEDO O DEBO VACUNAR A MI HIJO FRENTE A MENINGOCOCO B? En la situación epidemiológica actual las autoridades sanitarias no consideran justificada la inclusión de esta vacuna en el calendario común de vacunación infantil, que es el financiado públicamente por las CCAA. Los padres pueden consultar con su pediatra la conveniencia de una recomendación individual de la vacunación frente a meningococo B y, en caso de no pertenecer a un grupo de riesgo, será necesario disponer de una receta emitida por el pediatra para adquirirla en una farmacia cuando esté disponible, siendo abonada íntegramente por los padres. (Añado: Yo la tengo en mi consulta)

miércoles, 27 de febrero de 2013

La alarma social. Una niña de tres años de Sabadell falleció el lunes por la tarde debido a un brote de meningitis

Un titular semejante aparecerá en muchos diarios de hoy. Me enteré por una llamada de una sagaz periodista que quería informarse un poco mejor sobre el tema mientras estaba visitando en mi consulta. Por la noche apareció en el telediario de la televisión nacional. 

Noticias como esta pueden hacer correr ríos de tinta, levantar especulaciones inexactas y crear angustia en los padres. Lo lamento por los padres de la niña. Perder a una hija de forma brusca por una enfermedad infecciosa tratable y curable, en la mayoría de los casos, es desolador.

Me he referido a las especulaciones inexactas. En la noticia consta que la niña ha fallecido "tras sufrir un brote infeccioso de meningitis".  Las personas desconocedoras de este tipo de infecciones, es decir, la gente común y corriente creerán que en ese colegio de Sabadell se ha iniciado una epidemia. Al parecer, es una meningitis producida por un neumococo. Los familiares de los demás  niños que van esa escuela deben estar aterrados, con miedo de llevar a sus hijos y llamarán desesperadamente a sus pediatras para saber lo que han de hacer. Algunos, reticentes a las vacunas, hasta pedirán con vehemencia que se las pongan rápidamente.

Desconozco si en esa escuela hay más casos de meningitis pero la alarma social ya se ha puesto en marcha. El "¡Ha muerto una niña de 3 años de meningitis en Sabadell!" retumbará durante varios días. En cambio, nadie recuerda a los muchos niños fallecidos por accidentes de tráfico. Si éstos fueran debidos a meningitis sería un escándalo monumental. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Si su hijo tiene fiebre ¿comete alguno de estos errores?

La fiebre es un signo de alerta de que su hijo puede tener alguna enfermedad, generalmente infecciosa y sin ninguna importancia. Casi siempre la fiebre la detectarán por notarlo un poco raro, llorón, con aspecto diferente o intranquilo. Otras veces al tocarle la frente, las mejillas o el cuerpo con sus labios o su mano le parecerá que está caliente. En ambos casos recurrirá al termómetro para confirmar si tiene fiebre. A partir de este momento tendrá que tomar la decisión de qué actitud tomar: ¿llamo o lo llevo al médico corriendo?, ¿me espero a ver que pasa?, ¿tengo que darle antitérmicos inmediatamente y vigilarlo constantemente para no dejar que le suba la fiebre?, ¿puede ser grave?. Éstas y otras preguntas asaltan a las madres cuando han comprobado que su hijo tiene la temperatura elevada.
  1. Acudir al médico inmediatamente. Si el niño es mayor de 2 años y tiene buen aspecto es mejor esperar unas 24-48 horas para ver la evolución de la enfermedad
  2. Administrar antitérmicos continuamente. Los antitérmicos se administran para que el niño se encuentre mejor y más confortable. Si un niño tiene fiebre y está contento no hace falta darle medicamentos.
  3.  Pensar que necesita siempre un antibiótico. La mayoría de infecciones de los niños son debidas a virus y por lo tanto no necesitan antibióticos. Sólo debe dárselo si el pediatra se lo recomienda
  4. Despertarlo por la noche para vigilarle la temperatura. Si descansa bien hay que dejarlo dormir aunque parezca tener fiebre alta. Sólo debe mirarle la temperatura con un termómetro si se despierta
  5. Tomar la temperatura constantemente. Esto es lo que algunos médicos lo llaman “fobia a la fiebre”. Dos o tres veces al día es suficiente
  6. Abrigar al niño para que no se “enfríe”. Cuando tiene fiebre hay que favorecer la pérdida de calor por su piel, por tanto hay que tenerlo desabrigado en una habitación templada
  7. Forzarle a comer si tiene poco apetito. Las infecciones quitan el hambre. Solo es importante ofrecerle líquidos
  8. Miedo a sacarlo de casa para llevarlo al médico o a casa de un familiar. Un niño con fiebre se puede trasladar a otro lugar convenientemente abrigado sin ningún problema
  9. Pensar que la fiebre alta le producirá algún trastorno importante como convulsiones o meningitis. El aumento de temperatura indica una buena respuesta del organismo. Es cierto que algunos niños pueden tener convulsiones febriles (son inocuas) pero la fiebre no puede desencadenar una meningitis.
Muchas dudas sobre urgencias en niños menores de 12 meses se pueden resolver con la aplicación iPediatric.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Más sobre el Haemophilus influenza tipo b (Hib)

El Hib es uno de los gérmenes causantes de infección bacteriana grave en niños pequeños ya que puede causar meningitis, sepsis (infección de la sangre), neumonía, artritis, epiglotitis, otitis e infecciones de otras partes del cuerpo causando la muerte o lesiones permanentes. La enfermedad por Hib es más común en niños de tres meses a tres años de edad. Es poco usual en niños mayores de cinco años de edad y se transmite a través del contacto con el moco  o secreciones de la nariz y de la garganta de una persona infectada.

Los niños tienen los síntomas clásicos de una infección grave con mal aspecto general, fiebre, vómitos, apatía, y otros síntomas dependiendo de la parte del cuerpo afectada y éstos aparecen entre de 2 a 4 días después del contagio (menos de 10 días). Una persona enferma  puede contagiar mientras este organismo permanezca en su nariz y su garganta. Por ese motivo, es variable. Si recibe tratamiento antibiótico puede trasmitir la enfermedad hasta 1-2 días después de haberlo iniciado. A los niños que han estado en contacto cercano (guardería) con uno enfermo se les puede administrar un antibiótico preventivo y no se hace en el contacto casual (niños de otras aulas del colegio aunque se vean en el patio o el comedor).

Para prevenir la trasmisión de la enfermedad por Hib las vacunas han resultado extraordinariamente efectivas y en algunos países europeos esta infección se ha erradicado. En España la vacuna está incluida en todos los calendarios vacunales y por esta razón la infección por Hib prácticamente ha desaparecido.

jueves, 21 de febrero de 2008

"Tiene un principio de..."

En muchas ocasiones, para intentar que los padres comprendan un concepto médico y no se asusten, empleamos un lenguaje peculiar. Las palabras como neumonía o meningitis dan escalofríos a los papás. Hace muchos años —parece que esté explicando un cuento—, algunos pediatras barceloneses inducían a los padres a creer que eran unos médicos supersabios —cuando en realidad eran normalitos— para atraer más clientes a su consulta. Incluso por esa época Alberto Sordi protagonizó una película El médico de la mutua en la que mostraba todas las triquiñuelas que empleaba para impresionar al personal.

Cuando tenían ante sí a un niño con un catarrito de medio pelo, estos pediatras pronunciaban la siguiente frase solemne: "Este niño tiene un principio de pulmonía". Por aquella época, la pulmonía era una enfermedad grave, por lo que los padres, acongojados, cumplían a rajatabla el tratamiento que consistía en darle, la mayoría de las veces, una tanda de inyecciones. Confiando en el "sabio", los padres llevaban al niño de nuevo al médico poco tiempo después. Como sucede con la mayoría de catarros, los niños se curaban solos, pero los papás creían a pies juntillas que el pediatra había salvado a su hijo de una neumonía. Estos pediatras se servían de esta misma estrategia en los niños con cefaleas y vómitos por cualquier virus, y sentenciaban: "Tiene un principio de meningitis" y de este modo se iniciaba el mismo patrón de seguimiento que el de la supuesta neumonía. De "principio de meningitis" nada de nada. O se tiene o no se tiene.

Curiosamente, aunque los tiempos han cambiado, para que los padres entiendan que el niño tiene una bronquitis aguda, algunos pediatras dicen con buena fe que "tiene un principio de neumonía" con el ánimo de que la familia no se vaya angustiada con el diagnóstico de neumonía verdadera.

Esto me recuerda, en otro orden de cosas, un famoso episodio que ocurrió en un servicio de urgencias —ya desaparecido— al que yo acudía como asistente para desfogarme mientras estudiaba Medicina. En las urgencias hay que redactar un parte médico muy claro y detallado de lo que se ha observado en el paciente. Un médico novato escribió en un parte: "... y el paciente ingresa casi muerto". El juez lo llamó conminándole a que aclarase el significado de la frase. El médico se defendió: "Pues lo pone bien clarito: no estaba muerto del todo".

sábado, 2 de junio de 2007

Meningitis y neumáticos

Ustedes pensarán: ¿que tendrá que ver el tocino con la velocidad? Es cierto, no tienen nada que ver. Este título me sirve para llamar la atención sobre los neumáticos, no sobre la meningitis. Es cierto que este término aterra a los padres, debido que cada año se ingresan muchos niños por su causa e incluso mueren. Con sólo nombrarla, a muchos papás les entran escalofríos.

Se acerca el verano. Período de viajes y traslados. En todos los medios nos recuerdan la necesidad de tener a punto el coche. Llegados a este punto voy preguntando a mis colegas y a mis pacientes qué hacen con los neumáticos antes de efectuar un desplazamiento largo. Es frecuente observar la poca atención que se les presta. La mayoría no sabe/no contesta cuándo deben cambiarse, hincharse o examinarse. Muchos hombres no entienden de neumáticos; ni siquiera Fernando Alonso. Para cambiarlos, es conveniente acudir a un experto. Numerosos accidentes son debidos a la poca atención que se les presta a los "zapatos" del automóvil. La cifra de accidentes que se difunden habitualmente en los periódicos, radio o TV apenas nos inmutan ya: "70 muertos en este puente..." En pocas ocasiones se mencionan a los heridos (amputados, minusválidos, secuelas graves, etc.).

Retomando el tema de la meningitis: Si las noticias hablaran de "70 muertos por meningitis este puente...", este suceso provocaría una conmoción nacional y alarma social. Da la impresión de que no es lo mismo morirse de una u otra causa. Hace muchos años en un periódico de nuestro país, cuando los trenes tenían 1ª, 2ª y 3ª clase, apareció una noticia que más o menos rezaba en los siguientes términos: "Accidente ferroviario en... Afortunadamente, la mayoría de los muertos eran de 3ª".