Hace un tiempo des conté la historia del Caballo Azul; el "otro" hospital" basado en lo que iba a salir después. Yo ya sabía que se estaba gestando un libro escrito por Tina Parayre que acaba de ser publicado bajo el título "El caballo de Miguel. Historias extraordinarias del Hospital de San Joan de Déu". Ha saido con fuerza, con brío, llamando la atención a mucha gente y grandes periodistas como Màrius Carol, vecino de mi calle, aunque él no me conoce. Este libro es diferente.Pero aparte de recomendarles que lean el libro yo quiero hablarles de Lady Tina. Es la jefa de los voluntarios que van al Hospital. Muchas mañanas me tomo un cortadito con ella y Lady Eugenia Carpenter. Las dos son bellísimas personas y admiro su fe en Dios y en la Iglesia. Yo fui a un colegio religioso pero nunca he creído que la Iglesia Católica sea "la verdadera". Todas son verdaderas y falsas. Lo cierto es que los jesuitas no lograron convencerme. En nombre de las religiones se han hecho y se hacen muchas barbaridades. Me gustaría conocer el budismo pero la falta de tiempo me impide profundizar en él.
Al decir todo lo anterior no me siento nada incómodo con ellas; ni ellas conmigo tampoco. Creo que nos apreciamos después de tantos años de trabajar juntos y, es más, día a día sigo admirando su fe religiosa sin que hayan logrado "darme la fe que ellas tienen".
Estoy contento. En La Vanguardia salió ayer toda una plana dedicada a ella y a los voluntarios. Por lo menos sirve de de homenaje a todas esas personas anónimas que dedican parte de sus vidas a mitigar el dolor de los demás. Y eso sólo lo pueden hacer los "elegidos", los demás somos caminantes sin camino en busca de una felicidad que no llegará nunca.
Al decir todo lo anterior no me siento nada incómodo con ellas; ni ellas conmigo tampoco. Creo que nos apreciamos después de tantos años de trabajar juntos y, es más, día a día sigo admirando su fe religiosa sin que hayan logrado "darme la fe que ellas tienen".
Estoy contento. En La Vanguardia salió ayer toda una plana dedicada a ella y a los voluntarios. Por lo menos sirve de de homenaje a todas esas personas anónimas que dedican parte de sus vidas a mitigar el dolor de los demás. Y eso sólo lo pueden hacer los "elegidos", los demás somos caminantes sin camino en busca de una felicidad que no llegará nunca.









