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martes, 14 de septiembre de 2010

Siempre llego tarde y con un dólar menos

Hoy les escribo para pedirles que me echen una mano porque he revuelto todas las hemerotecas digitales y  no logro dar  con el reportaje sobre un individuo que pronunció la frase de la entrada.  Como saben, me atrae encontrar los momentos cruciales de una vida y especialmente durante la adolescencia que, a mi juicio, han influido en cambiar el curso del mundo. Mañana les hablaré un poco de Bill Gates pero ando desesperado en un articulito que leí en un periódico sobre la persona que formaba parte como inversor en los inicios de Microsoft o Apple y se retiró por temor a perder su dinero al ver muy "lanzados" a unos jovencitos emprendedores y él se podía arruinar con sus "locuras". ¿Saben el nombre de esta persona y el periódico donde salió publicado el artículo? Si no estoy equivocado sólo lo pude leer en El Mundo, La Vanguardia, El Periódico y alguno más entre la última semana de agosto y primera de septiembre de 2010.

domingo, 10 de mayo de 2009

Cuando la portera compra yo vendo

Como dice un amigo mío muchos fines de semana me gusta "hacer el perro". Eso significa estar en coma vigil, trastear por casa, ir a dar una vuelta y hacer cosas sin un fin concreto. A veces va bien "no pegar ni sello" pero, a pesar de todo, me entero de lo que ocurre a mi alrededor.

En mi charla de "Padres, estáis oxidados" hacía referencia al "nuevo adolescente" y los estilos de vida que les hemos ido inculcando. Uno de ellos es el ensalzamiento de los "ladrones de guante blanco" que deslumbran por su riqueza hasta que sale la verdad pero no toda la verdad. Hacen desfalcos inmensos dejando a miles de personas sin un duro, con ahorros de toda la vida esfumados y cuando son juzgados por su felonía no se les devolver lo que se han apropiado indebidamente. Esto viene a cuento porque este fin de semana veía las reclamaciones en los telediarios de los afectados por AFINSA o Forum Filatélico; otros muchos se han visto afectados por Gescartera, Mario Conde, Javier de la Rosa, el alcalde de Marbella... y uno piensa que el castigo más sencillo es: cuando usted restituya el dinero podrá salir de la cárcel. Me gustaría que algún abogado/jurista me explique porqué no se puede hacer así. Peco un poco de tontaina pero no me parece justo que al salir de ella tengan todo el dinero guardadito para sí o sus herederos.

Estos hechos son una buena lección para enseñar a los jóvenes. No hay duros a cuatro pesetas, no hay gangas, hay que trabajar, no dejarse llevar por la ambición y saber que no hay nada seguro. Ahora, en época de crisis, he visto grandes anuncios el los que recomiendan comprar lingotes de oro "porque es un valor seguro" cuando justamente es lo contrario. Nunca su precio había sido tan alto y eso quiere decir que cuando pase la crisis bajará.

La frase que he puesto al principio, sin querer desmerecer a los porteros, se le atribuye al primero de los Rockefeller al hacer su fortuna. No hacer caso de los cantos de sirenas ni de los premios Nobel de Economía. Si los economistas acertaran serían ricos y la "cagan" continuamente....

PS: He comprobado la cita y era errónea. La auténtica parece ser la siguiente poco antes del crack del 29.

Empiezo a vender cuando mi chofer comienza a comprar.
John Davison Rockefeller

viernes, 12 de octubre de 2007

El médico de los 30 segundos

Hay profesiones nada motivadoras pero necesarias. En canal Discovery Channel muestra, en documentales, las profesiones más desagradables del mundo. En medicina están los llamados “visitadores médicos”, profesión honrada donde las haya, pero muy dura. Ellos van a los ambulatorios y consultas médicas para presentar novedades en medicamentos o recordar al médico el abanico terapéutico del laboratorio en el que trabaja. Es una labor agotadora e ingrata: deben perseguir a médicos malhumorados, enseñarles productos por los que quizá no están interesados y hacer esperas largas por “si el médico me recibe”. Yo siempre soy amable con ellos por ese ánimo, día tras día, en intentar convencer cuando al otro no le apetece nada oírle. Y debo reconocer que es útil que te recuerden o traigan información nueva. Sin ir más lejos ayer me presentaron un laxante muy interesante para niños y "hará las delicias" de mi suegra.

Con uno de ellos, al que me ha unido una gran amistad, cada vez que le veía,del decía en broma: “Sólo tengo 30 segundos para ti”. A base de repetirlo lo fui haciendo por extensión a todos representantes y ahora, gozosamente, me encuentro que con toda cordialidad vienen a visitarme aunque no me conozcan y me dicen “Ya sé que sólo tengo 30 segundos”. Naturalmente que les dejo más tiempo porque todos son muy amables y comprendo su profesión pero sin duda les ayuda a hacer una labor de síntesis antes de venir a verme.

El programa “59 segundos” de TVE me gusta. Necesitan ser sintéticos, expresar bien las ideas y no chillarse unos contra otros. Y un sistema genial: se retira el micro y no se oye nada si se pasan de la raya. Lo bueno si breve dos veces bueno.

En EE.UU. algunos despachos de profesiones libres hay un tiempo estipulado para la visita/consulta. Hay que ir al grano y no andarse con por las ramas. A partir del límite se empieza a contar como un taxímetro uno puede alargarse lo que quiera pero le costará más caro. Así también se evitan las esperas de los demás por un/a pesado/a que “ hacen orinar sangre" al profesional. Es difícil y desagradable limitar el tiempo a una “cotorra” o paciente LST (ver cómo clasifico a mis pacientes) que no para de preguntar. ¿Cómo limitar el tiempo justo e necesario una visita pediátrica bien hecha? ¿Tendría que montar una ventanita tipo confesionario con un micrófono tipo 59 segundos"? ¿Creen que este sistema sería ecuánime para remunerar al médico y enmudecer al/la "cñazo" de turno?

Quizás la solución estaría en montar una consulta automática como en este vídeo. No se lo pierdan