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domingo, 13 de junio de 2010

alecs botei: el amigo imaginario

Los padres de una preciosa y avispada niña de tres años y medio vinieron preocupados a la consulta porque, estando sola, constantemente hablaba con alecs botei; tenía conversaciones con él, le mandaba e incluso se enfadaban entre ellos. Los padres intuían que eso era normal pero era tanta la vehemencia que llegaron a preguntar en la escuela quién era el tal alecs que tenía "atrapado" a su hija en sus juegos. Para su sorpresa alecs botei no era un compañero de clase, ni de curso y, curiosamente, no había ningún niño con ese nombre en toda la escuela. El tal alecs botei era su amigo imaginario incluyendo el nombre y apellidos.

Los niños y niñas a esa edad están llenos de creatividad y la manifiestan creando un mundo imaginario, que le permite proyectar y vencer sus temores. Esta capacidad de ser en un amigo ficticio lo que él no puede ser, o de encontrar en ese ser un cómplice perfecto, un amigo que no discute y que lo escucha siempre, es señal de que el niño está creciendo y desarrollando sus aptitudes sociales y comunicativas. Todo lo que hace alecs botei, el amigo imaginario sirve para entretener en el juego solitario, da fuerza y valentía cuando se está inseguro, delata los deseos no realizados, defiende ante situaciones conflictivas y constituye esa "mentirijilla" perfecta, que antes que enfadar, enternece a los padres que buscan al "culpable" de ciertas travesuras.

Un/a niño/a en edad pre-escolar, generalmente hijos únicos o los primeros al "llegar a casa", utilizan su creatividad e imaginación como una forma de comprender las situaciones de la vida cotidiana a través de un juego de fantasía que le permite conocer los temores e inseguridades, ejercitar la inteligencia, lograr que entienda y resuelva determinados problemas, por simples que parezcan, aprender los límites -que recibe de sus padres- que impondrá a su amigo:"no hagas eso, porque es peligroso", o "eso no está bien". Los niños con amigos imaginarios suelen ser más sociables, abiertos y comunicativos, con mayor habilidad en el lenguaje y una especial capacidad para entretenerse y, por ende, de no aburrirse.

Los padres deben tener la precaución de seguir el juego, sin fomentarlo, y no hablarle a su amigo imaginario o usarlo "como intermediario". Pueden referirse a él, dejando en claro que es el "amigo imaginario", irreal, y dedicarle "tiempo de calidad" para jugar con su hijo y fomentar la relación con otros niños de carne y hueso, antes de los tres años de edad, como aceptar invitaciones para ir a casa de algún primo o vecino o invitar amigos a la suya. Todo ello contribuye a un buen desarrollo socioafectivo.

viernes, 12 de octubre de 2007

El médico de los 30 segundos

Hay profesiones nada motivadoras pero necesarias. En canal Discovery Channel muestra, en documentales, las profesiones más desagradables del mundo. En medicina están los llamados “visitadores médicos”, profesión honrada donde las haya, pero muy dura. Ellos van a los ambulatorios y consultas médicas para presentar novedades en medicamentos o recordar al médico el abanico terapéutico del laboratorio en el que trabaja. Es una labor agotadora e ingrata: deben perseguir a médicos malhumorados, enseñarles productos por los que quizá no están interesados y hacer esperas largas por “si el médico me recibe”. Yo siempre soy amable con ellos por ese ánimo, día tras día, en intentar convencer cuando al otro no le apetece nada oírle. Y debo reconocer que es útil que te recuerden o traigan información nueva. Sin ir más lejos ayer me presentaron un laxante muy interesante para niños y "hará las delicias" de mi suegra.

Con uno de ellos, al que me ha unido una gran amistad, cada vez que le veía,del decía en broma: “Sólo tengo 30 segundos para ti”. A base de repetirlo lo fui haciendo por extensión a todos representantes y ahora, gozosamente, me encuentro que con toda cordialidad vienen a visitarme aunque no me conozcan y me dicen “Ya sé que sólo tengo 30 segundos”. Naturalmente que les dejo más tiempo porque todos son muy amables y comprendo su profesión pero sin duda les ayuda a hacer una labor de síntesis antes de venir a verme.

El programa “59 segundos” de TVE me gusta. Necesitan ser sintéticos, expresar bien las ideas y no chillarse unos contra otros. Y un sistema genial: se retira el micro y no se oye nada si se pasan de la raya. Lo bueno si breve dos veces bueno.

En EE.UU. algunos despachos de profesiones libres hay un tiempo estipulado para la visita/consulta. Hay que ir al grano y no andarse con por las ramas. A partir del límite se empieza a contar como un taxímetro uno puede alargarse lo que quiera pero le costará más caro. Así también se evitan las esperas de los demás por un/a pesado/a que “ hacen orinar sangre" al profesional. Es difícil y desagradable limitar el tiempo a una “cotorra” o paciente LST (ver cómo clasifico a mis pacientes) que no para de preguntar. ¿Cómo limitar el tiempo justo e necesario una visita pediátrica bien hecha? ¿Tendría que montar una ventanita tipo confesionario con un micrófono tipo 59 segundos"? ¿Creen que este sistema sería ecuánime para remunerar al médico y enmudecer al/la "cñazo" de turno?

Quizás la solución estaría en montar una consulta automática como en este vídeo. No se lo pierdan