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jueves, 24 de diciembre de 2009

Hoy trabajo y Santa Claus ha decidido no hacerlo

Hoy es el día número 358 del año en el Calendario Gregoriano y el número 359 en los años bisiestos. Quedan 7 días para finalizar el año. La Nochebuena, víspera del día de Navidad, es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús y las costumbres varían de unos a otros países pero es bastante común una reunión familiar para cenar copiosamente.

En los países protestantes, la Nochebuena también se celebra la noche del día 24 de diciembre y millones de niños de todo el mundo se van a la cama inquietos, nerviosos y confiando en que Papá Noel, el viejo Santa Claus, durante la madrugada volará en su trineo tirado por renos alrededor del mundo dejando regalos para niños y mayores.

Este año Santa Claus ha leído el parte meteorológico y me ha llamado para decirme que ha decidido no trabajar e irse a una isla remota para jugar al golf como pueden ver en la foto.

Aprovecho la ocasión para explicarles una pequeña y reciente anécdota de la consulta. En mi campaña para concienciar a los niños de que estamos ante una crisis económica y debemos pedir sólo una cosa o lo más imprescindible se lo comenté a un avispado renacuajo y me respondió:"Sí, yo solo pediré una cosa, una tarjeta de plástico como las que lleva mi madre en el bolso". ¡Bravo, genio!

martes, 24 de noviembre de 2009

Me lo pido

He recibido un "libraco" de propaganda de juguetes para niños editado por Carrefour bajo el título "Ilusiones completas". Este mamotreto tiene 155 páginas con 14 apartados. No tengo paciencia para contar los cientos y cientos de juguetes que hay descritos; si alguno se ofrece a hacerlo se lo agradeceré y si encima domina la calculadora todavía me podría un favor más interesante: saber cuánto suma el valor de todos los juguetes anunciados. En la cabecera de cada anuncio hay una redondita para marcar con un lápiz al lado de la frase "me lo pido". Al final del libreto,¡como no!, hay una hoja para hacer el "pedido" a los Reyes Magos (Papá Noel y el Tió de Nadal están excluidos) como si fuera para ir al supermercado.

Una de las anécdotas más soberbias -tengo muchas- que me ha ocurrido en la consulta y que la he explicado innumerables veces es aquella en que al preguntarle a un "renacuajo" qué iba a pedir para los Reyes o Papá Noel me contestó sesudamente: "Todavía no lo sé porque no he recibido todos los catálogos".

En la consulta desde hace unos días les repito a los niños y padres "que tienen uso de razón" que estamos en una crisis económica importante, que es un momento ideal para hacerles entender qué es una crisis y que, por tanto y como ejemplo, sólo deberían pedir un juguete y añado "A ver si hay suerte y lo traen". Éste es un buen momento para inculcar la austeridad y les propongo un juego. De todo lo que tienen en su mente cuál es que que realmente se quedaría como si a usted le pidieran qué se llevaría en el caso de tener que abandonar su casa; lo más valioso.

Seguramente seguiré dando el "coñazo" con este mensaje.

lunes, 31 de agosto de 2009

Septiembre Negro

No podemos quejarnos nunca del trabajo y ahora menos que nunca. Nunca me he quejado por este motivo. Mañana empiezo a trabajar contento y preocupado a la vez por la situación de este país y espero y deseo que no aparezcan más Septiembres Negros.

Creo que estamos en una "economía de guerra" y por lo tanto hemos de enseñar a los jóvenes que la actitud hedonista ante la vida se ha acabado. Hay que trabajar y duro de lo que sea. Creo que el Gobierno debería facilitar el trabajo temporal sin tantas trabas para permitir a muchas personas realizar trabajos aunque sean inestables o temporales con contratos sencillos y con muy poca carga de impuestos. Hay multitud de ellos y nos falta agilidad para maniobrar en este mundo tan burocratizado. ¿Que se aumenta la "economía sumergida"? pues que se aumente. ¿Que los estipendios sean inferiores a lo que se estaba acostumbrado en el mercado laboral? pues que lo sean. Es mejor eso que depender y esperar un subsidio que no sabemos cuándo llegará y durará.

Yo estoy preocupado. Hemos entrado en un periodo de deflación; Japón, potencia mundial ha tardado 10 años en salir de ella. ¿Cuánto tardaremos nosotros? Yo soy hijo de padres que vivieron la Guerra Civil y una posguerra; me educaron en la austeridad. Ahora les toca a ustedes educar a sus hijos en la austeridad y los gobernantes deberían ser los primeros en dar ejemplo. Al mismo tiempo que practicamos la austeridad debemos encontrar el difícil equilibrio para gastar y ayudar a los demás en sus maltrechas economías. Es complejo pero tampoco hemos de encerrarnos en nosotros mismos como en un búnker. El término medio está en el sentido común el menos común de los sentidos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cerrado por obras

Ya han visto que a muchos de nuestros dirigentes les ha dado por hacer pequeños y módicos cambios en sus despachos.

Aunque corren malos tiempos he decidido seguir su ejemplo. Me estoy haciendo unas pequeñas reformas en casa; no está el asunto para gastar mucho. En la foto verán que me están haciendo una pequeña entrada para mi garaje. Tenía un problema para guardar mis modestos coches Maserati, Ferrari, Aston Martin y Lamborghini, entre otros, y con esta pequeña obra quedará solventado. La única pega es que me quedo sin ADSL durante unos pocos días pero como dijo el general Mc Arthur: "Volveré".

jueves, 4 de septiembre de 2008

Bienvenida la crisis económica

¡Qué dice doctor! No lo dirá en serio... Sí, las crisis tienen su lado bueno. No voy a entrar en detalles pero supone un revulsivo para renovarse. En este estos tiempo es el momento de enseñar a los hijos que el periodo de las vacas gordas se han acabado. Por tanto, todas los VIDEO-JUGUETES se han acabado durante una temporada. Es mucho más barato comprar libros y leer que comprar "cacharros" electrónicos. Al principio protestarán pero luego tendrán que adaptarse.

Hay que reunirse con los hijos y explicarles lo que hay: épocas buenas y épocas malas. Ensénenles los diarios y las noticias para que vean la realidad. No hace falta crearles angustia. Ellos han de estar tranquilos de que no les pasará nada pero habrá que vivir con menos. Todos podemos vivir con mucho menos y ellos también. Tendrán que aguzar su ingenio para divertirse con cosas baratas.

Para todo hay pequeñas soluciones. No hay más que retroceder y hacer un estudio de cómo se vivía hace 40 años. Se pueden recuperar muchas cosas de aquellos tiempos: si hace calor se le enseña a usar el abanico, si tiene sed se le compra un botijo, la bicicleta imprescindible, ahorro hasta lo indecible, hacer sopas de pan o con las sobras de las comidas, etc. Hemos de comprender que hasta ahora hemos vivido en la opulencia. No en una opulencia insultante como la de los Emiratos Árabes pero, en general, hasta ahora nos ha sobrado de todo. Basta ir a un supermercado y ver las dificultades para encontrar las cosas o escoger, por ejemplo, entre todas las ofertas de galletas.

Así que, a apretarse el cinturón y, a los hijos enseñarles que es un cinturón y como se aprieta en un periodo de vacas flacas.

lunes, 7 de enero de 2008

Es hora de recoger la cosecha

Ya han pasado las fiestas navideñas y estamos en el 2008. Será un año malo; la economía no va bien y tendremos que apretarnos el cinturón. Es época de austeridad, de suprimir lo innecesario. Me gusta mucho este breve comentario que pueden leer aquí

Transcribo un párrafo de otro escrito: "Uno de los ejemplos más claros que denotan la falta de austeridad se da en la familia. Desde que nace un hijo nos hemos esforzado en mimarlo en exceso, partiendo del principio de que él ha de tener lo que nosotros no pudimos alcanzar. Nos volcamos en facilitarle todo cuanto se le antoja. De esta forma consigue ropa de marca según la moda, juegos electrónicos, TV personal, ordenador, moto, coche, etc..

Se ha acostumbrado al hijo a vivir sin carecer de nada y a conseguirlo sin esfuerzo.

El joven así educado no cambiará nunca y no sabrá hacer frente a sus obligaciones en la familia y en el futuro, de pareja... Lean también este parrafito, Vale la pena.

De la gran cantidad de juguetes que han recibido es hora de reflexionar con los hijos, aunque sean pequeños, de que hemos de aprender a vivir con lo necesario y no con el exceso. Como la abundancia puede aburrir es adecuado que cada niño escoja un tercio de los juguetes que ha recibido. Los que le gusten más. Los demás se guardarán para tiempos más lejanos o difíciles si la economía anda más justita...