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viernes, 20 de enero de 2012

Todavía no tengo iPad, no quiero que me desplumen

Me gustan mucho lo cacharros electrónicos y, a pesar de tener sólo una neurona funcionante, he procurado estar más o menos al día de las novedades. Ahora todo el mundo habla maravillas de ese trasto pero yo, de momento, no lo necesito. Es evidente que la estrategia de Apple es sacar productos limitados para ir expandiendo más tarde sus posibilidades de venta añadiendo conexiones USB y otros chirimbolos. Como siempre, he procurado aplicar  la máxima: "No seas el primero pero tampoco el último".

Se ha desatado una lucha feroz entre Apple, Samsung y otros fabricantes y, dentro de poco, bajarán los precios y mejorarán las prestaciones. Comiendo con mis amigos pediatras, Sir Joseph y Sir Louis, me comentaron que les habían regalado uno para las fiestas navideñas pero no sabían exactamente cómo sacarle partido. Me quedé asombrado cuando me dijeron que al ponerlo en marcha has de introducir la cuenta de una tarjeta de crédito. No lo creía y, navegando por Internet, he confirmado la veracidad de lo que decían. Es más hay trucos para salvar ese escollo (crear una cuenta de Apple sin tarjeta de crédito desde iPad).

Recientemente ha saltado la noticia de que los niños y jóvenes compran por Internet con tarjeta de crédito de sus padres. El informe Norton es demoledor y estamos en los inicios de la cibercompra. Sin duda, los usuarios de iPad novatos han de cuidar que sus hijos no aprieten la tentadora pantalla y después les llegue un cargo astronómico.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Hoy trabajo y Santa Claus ha decidido no hacerlo

Hoy es el día número 358 del año en el Calendario Gregoriano y el número 359 en los años bisiestos. Quedan 7 días para finalizar el año. La Nochebuena, víspera del día de Navidad, es la celebración cristiana del nacimiento de Jesús y las costumbres varían de unos a otros países pero es bastante común una reunión familiar para cenar copiosamente.

En los países protestantes, la Nochebuena también se celebra la noche del día 24 de diciembre y millones de niños de todo el mundo se van a la cama inquietos, nerviosos y confiando en que Papá Noel, el viejo Santa Claus, durante la madrugada volará en su trineo tirado por renos alrededor del mundo dejando regalos para niños y mayores.

Este año Santa Claus ha leído el parte meteorológico y me ha llamado para decirme que ha decidido no trabajar e irse a una isla remota para jugar al golf como pueden ver en la foto.

Aprovecho la ocasión para explicarles una pequeña y reciente anécdota de la consulta. En mi campaña para concienciar a los niños de que estamos ante una crisis económica y debemos pedir sólo una cosa o lo más imprescindible se lo comenté a un avispado renacuajo y me respondió:"Sí, yo solo pediré una cosa, una tarjeta de plástico como las que lleva mi madre en el bolso". ¡Bravo, genio!

domingo, 13 de mayo de 2007

Las tarjetas de crédito; enseñan a comprar sin esfuerzo

Pocas cosas se pagan ya al contado. La tarjeta de crédito se ha hecho la reina del dinero sin billetes. Nos ofrecen tarjetas a troche y moche. ¡Qué cómodo es pagar sin necesidad de llevar dinero encima! Pero, ojo, eso comporta un serio peligro para los papás. Se gasta más si se paga con tarjeta que si se hace con dinero contante y sonante. A final de mes llega el "terrible extracto" y uno se da cuenta de la cantidad de pagos que ha realizado sin ni siquiera recordar haberlos hecho.

Bien, pensarán ustedes. ¿Qué tendrá que ver eso con mis hijos o con los demás niños y jóvenes? Pues es bien sencillo: El niño aprende de lo que ve. Y lo que ve es que el papá, la mamá, los abuelitos y muchas personas que les quieren sacan un pedazo de plástico de la cartera, lo meten en una máquina "mágica" o lo entregan en la salida unos grandes almacenes y, o les salen billetes o se llevan lo que quieren.
Esta forma de pago tan cómoda para los adultos, resulta nefasta para los críos, porque perciben que comprar cosas sólo depende de un pequeña tarjeta de plástico. Es decir, los niño/as no ven el esfuerzo, las horas de trabajo, las inquietudes y el estrés que quedan ocultos trás esa "maravillosa tarjeta mágica". Creen que "eso" se lo dan a todo el mundo, sin más, lo que no sólo les incita a no preocuparse por su futuro, sino que no se percatan de que "todo requiere un esfuerzo". Para poder vivir no se le regala nada a nadie. Sólo a los pobres.
Una vez leí una frase que me hizo meditar. Para cualquiera de nosotros "el precio de una cosa es la cantidad de tiempo que has de trabajar para conseguirla". Por eso, el mismo producto puede parecerles barato a unos y caro, a otros.
No duden en "machacar" a sus vástagos que todo requiere un esfuerzo. Es más, muchas cosas no las podrán conseguir cuando quieran, pero eso crea la ilusión de poderlas tener algún día, fruto de su trabajo y esfuerzo.