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viernes, 10 de junio de 2011

Entre estas dos portadas de la revista Mi Pediatra hay una diferencia



No puedo dar un premio al que acierte pero es para estimular su sagacidad y capacidad de observación. Entre estas dos portadas de la revista para padres cuya cabecera es Mi Pediatra hay una diferencia. Ésta refleja un cambio de orientación radical por unos problemas que no vienen al caso. La diferencia no esta en los titulares de sumario sino en un pequeño apartado fijo. ¿Son capaces de descubrir cuál es?


lunes, 3 de agosto de 2009

Dejo el hogar y me separo de mi mujer

¡Se acabó! Me voy de casa, sólo. Hoy cojo el hatillo con las cuatro cosas que tengo y me voy a lontananza. Lloro por dentro porque no puedo llorar por fuera; vivo sin vivir en mí. Después de 38 años de casados dejo a mi esposa y me voy. Es duro pero no queda más remedio. Doctor, ¿está usted bien? Sí, mejor que nunca. Entonces, ¿por qué lo abandona todo y se va habiendo llegado casi a la cima de lo que una persona puede desear? Las cosas son así; jamás sabemos lo que el destino nos tiene preparado. ¿No hace vacaciones? Sí, estoy de vacaciones hasta el 10 de agosto. ¿Por qué no coge a su esposa y se van a dar un garbeo por nuestra piel de toro? Por imperativos complejos. ¿Será por la perra? No.

Estoy llorando de alegría y vivo sin vivir en mí porque hoy cojo el AVE y me voy solo, solito, a tierras manchegas. ¡Uauuuu!. ¡Increíble!. Placer maravilloso. Me convertiré en un eremita durante unos días filosofando sobre lo que he venido a hacer en este mundo. Lo malo es la cruda realidad. Me han nombrado director de la revista de formación continuada de todos los pediatras de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y tengo una reunión general para planificar el próximo curso. Oséase que me voy a trabajar como un enano en mis días de asueto. ¿Habrá alguien más masoquista que yo? El 10 de agosto traslado mis aperos de trabajo a Barcelona para seguir dando el callo.

domingo, 7 de octubre de 2007

Más sobre los efectos de la TV en niños y jóvenes

Un conocido diario de Catalunya publicaba ayer un artículo titulado “El síndrome de la tele” como ampliación y comentario de un trabajo de investigación aparecido en la prestigiosa revista Pediatrics. En él se demuestra que los niños entre dos y cinco años y medio que ven la tele más de dos horas al día tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de comportamiento y dificultades para relacionarse con los demás. El 16% eran más solitarios, dificultades para cooperar, desconfiar de los demás y más insensibles. Si dejaban de verla mejoraban los síntomas. Otros estudios también han demostrado menor capacidad de concentración en adolescentes hasta un 44%...

Durante toda mi vida he oído a alguien de mi familia comentar jocosamente, hablando de cómo se han de hacer los cosas, la siguiente frase: "Sólo hay dos maneras de tocar las castañuelas: bien o mal" . Las tecnologías no son buenas ni malas. En realidad, lo que importa es el mal uso y el abuso. Jugar a una videoconsola o conectarse a Internet puede estimular la rapidez mental y obtener información rápida de todo el planeta. Los padres, con limitada experiencia en estas lides, pero usando buen criterio y el sentido común, son los que decantarán la balanza hacia un lado u otro.

Desgraciadamente, tenemos tendencia al abuso de lo que es, aparentemente, placentero. Internet no se escapa de esta “contraindicación”. Controlar el acceso a información peligrosa es obligación de los padres. La Asociación Española de Pediatría ha hecho un acuerdo con Microsoft ® para promover la seguridad infantil en Internet. La herramienta se llama Family Safety esta en fase beta y ya pueden descargarla.