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jueves, 26 de abril de 2012

Madre preocupada y alarmista


En un rincón de un ordenador, a punto de ser cedido a un tercero, trasteé con Google Desktop y me encontré con un montón de preguntas que me enviaban los padres a una revista, hace ya unos cuatro años. Me ha parecido interesante reproducirlas.

Mi marido dice que soy demasiado alarmista y que acudo con demasiada frecuencia al pediatra ¿Cuándo es recomendable ir al pediatra?
La palabra alarmista es difícil de evaluar como parte de su labor como madre. Lo primero que se me ocurre es que pregunte a su pediatra si cree que usted es alarmista. Muchas madres tienen una tendencia a la sobreprotección. Los niños tienen necesidades de cuidado de salud diferentes a las de los adultos—tanto sus necesidades médicas como las emocionales. El pediatra vigila el crecimiento y desarrollo, enfermedades, nutrición, vacunas, su bienestar físico, comportamiento, problemas emocionales o familiares, problemas de aprendizaje y otros relacionados con la escuela prevención y manejo del abuso de drogas, pubertad y otras inquietudes de la adolescencia (televisor, el Internet, y otros medios).

Las visitas regulares al pediatra son clave para el cuidado medico preventivo. En cada visita, el pediatra, o la enfermera pediátrica, examinarán a su hijo para asegurarse de esté saludable y esté creciendo bien, actualizar las vacunas, vigilar el crecimiento y desarrollo, diagnosticar problemas físicos antes de que sean importantes, informarle cómo mantener a su niño sano y contestar todas sus preguntas. Cada Comunidad Autónoma tiene un calendario de visitas al pediatra. Los bebés y lactantes necesitan exámenes frecuentes durante los primeros 24 meses de vida. Después de la edad de 2 años, la mayoría de los niños no necesitan visitas regulares con tanta frecuencia.

sábado, 10 de diciembre de 2011

¿Quiere usted invertir en un proyecto tecnológico del Dr.Santi?

No están los tiempos para alegrías y menos para jugarse los dineros pero si usted tiene una empresa tecnológica relacionada con la telefonía quizás mi proyecto le pueda interesar. Se trata de una patente en la que por medio de un sensor de humedad se dispara, vía Bluetooth, el teléfono móvil.

Esta sencilla invención tiene múltiples aplicaciones:
  • Tratamiento de la enuresis nocturna del niño y del adulto con aviso al paciente y a padres
  • Avisador de incontinencia urinaria en mujeres normales
  • Avisador de incontinencia en ancianos encamados
  • Alarma cuando un niño cae a una piscina, lago o mar
  • Avisador de llenado al llegar un nivel determinado de líquido
El potencial de uso es inmenso. Entre Europa y EEUU hay unos 10 millones de personas (fundamentalmente niños y jóvenes) que se levantan mojados por su enuresis nocturna. En España más de 600.000 personas adultas padecen incontinencia urinaria.

Si desea más detalles, la oferta está expuesta en InnoCash.

martes, 17 de agosto de 2010

Alarmas nocturnas de pipí para acelerar el control diurno

Como saben una de mis áreas de interés en pediatría es el tratamiento de niños que tienen enuresis nocturna (mojar la cama por la noche o bedwetting). Uno de los pilares de tratamiento es la alarma nocturna aunque muchos pediatras desconocen como se emplean correctamente, otros no saben dónde se pueden obtener y algunos padres usan alguna, sin ton ni son, prestada por un vecino o amigo.

Revisando este humillante trastorno para el niño, joven y adulto hace un año leí este artículo referente a estas alarmas pero con una indicación completamente diferente: condicionar al niño a que durante el día controle más rápidamente su vejiga o, dicho de otra manera, la micción voluntaria con una alarma colocada durante el día (
Vermandel A, Van Kampen M, De Wachter S, Weyler J, Wyndaele JJ.The efficacy of a wetting alarm diaper for toilet training of young healthy children in a day-care center: a randomized control trial. Neurourol Urodyn. 2009;28:305-8.

Los autores comparaban dos métodos para lograr que el niño controlase más rápidamente la micción durante el día -condición exigida/recomendada por algunas guarderías y deseo ansioso de muchos padres para evitarse trabajo. En un grupo de niños, empleaban alarmas nocturnas para avisar cuando al niño se le escapaba el pipí y lo sentaba en el orinal animándole a finalizar la micción para acelerar el aprendizaje y al otro se empleaban el método clásico de sentarlo 4 veces al día en niños fisiológicamente maduro y con refuerzo positivo.
Este estudio recibió críticas por el escaso número de niños incluidos pero lo cierto es que en los que usaron alarma su respuesta fue espectacular comparado con el otro grupo. A pesar de esta diferencia tan notoria no ha vuelto a aparecer ningún estudio más que reafirme o desestime la utilidad de las alarmas de pipí para la enseñanza del control de esfínteres durante el día. Tampoco he encontrado ninguna evaluación en niños con discapacidad en los que, sin duda, podría ser muy útil.
¡Cuántos estudios potencialmente útiles se quedan por el camino!.

De todas formas hay algo en lo que no estoy de acuerdo. Hay guarderías que
para entrar en ellas
exigen el control perfecto de los esfínteres en niños pequeños cuando, madurativamente, no están todavía preparados para ello. Eso es desconocer la variabilidad de la fisiología humana.

martes, 4 de agosto de 2009

Alarma en el tren

Ayer tomé el AVE rumbo a la capital para perderme por tierras sin mar. Pasado Zaragoza-Delicias en los los altavoces del tren resonaron estas palabras: "si hay un médico a bordo diríjase urgentemente al coche restaurante", me levanté como un rayo y mientras intentaba pasar por entre la multitud de gente por el pasillo y mochilas amontonadas la voz repitió la misma alarma ¿habría alguien con un infarto? ¿el conductor se había puesto enfermo?. Llegué resoplando al lugar de los hechos. Había tenido que recorrer 18 coches -como lo llaman en la Renfe, yo siempre había dicho vagones- me encontré con una mujer sentada, acompañada de su esposo, llorando con sensación de que no podía respirar.

Siendo pediatra he visto muchos adolescente y pude hacer un diagnóstico rápido bastante común en ellos:crisis de pánico, ansiedad o disnea.Rápidamente solicité a una camarera del restaurante que me diera una bolsa de plástico fina y no muy grande. Se la puse el la cara de la señora y le pedí que la sujetara con las dos manos tapando boca y nariz y respirara dentro de ella. Mientras, volví a recorrer los 18 coches porque en mi neceser llevaba una cápsula de alprazolam; la cogí y volví a recorrer el AVE en sentido inverso. La señora estaba mejor y llegamos a Atocha. Tras parar hice otra maratón para recoger mis maletas y mi ordenador. Al bajar al andén los pude despedir estando ella completamente tranquila. La ansiedad deja de ser una reacción normal, para convertirse en patológica, si aparece en ausencia de unas causas lógicas. La palabra ansiedad deriva de la palabra latina, anxia, con el mismo significado. Es sinónimo de "angustia", con el mismo origen (y ambas del griego "angor", constricción) y el significado de malestar indeterminado que se acompaña de respiración anhelante. Precisamente el trastorno de la respiración (llamado disnea suspirosa) suele ser la más frecuente manifestación física ligada a la ansiedad.

Doctor, ¿por qué le puso la bolsa? En los ataques de pánico y ansiedad casi siempre suelen ir acompañados de sensación de falta de aire. Lo que en medicina se denomina como "disnea". Hecho que va acompañado con un aumento en la profundidad y frecuencia de la respiración (llamada hiperventilación) y la persona siente como si se asfixiara y respira muy rápidamente. Si este proceso, es intenso y dura demasiado, puede ser grave para el paciente. En la respiración normal el oxígeno (O2) que respiramos pasa de los pulmones a la hemoglobina de los glóbulos rojos en sangre. Mientras, el C02 pasa de los tejidos a los glóbulos rojos y de ahí a los pulmones para expulsarse. Todo está en equilibrio. Sin embargo en una hiperventilación que tiene como causa una sensación subjetiva de falta de aire, cuando en realidad no le falta oxígeno, este equilibrio se pierde. Parecería que si respira más rápido entra más O2 y expulsa más CO2, pero no es así. El CO2 en hiperventilación se expulsa muchísimo más y lo que ocurre es que la sangre tiene un ligerísimo aumento de la concentración de O2 y una disminución considerable de la de CO2. Éste determina, en parte el pH de la sangre y en una hiperventilación, la disminción de CO2 hace que aumente el pH volviéndose alcalino. A esta situación se la denomina alcalosis respiratoria que puede ser muy peligrosa, ya que produce mareos, temblores, sudoración, hormigueos y calambres. Si el ataque no se controla antes de un determinado tiempo o no se le pone una bolsa en la cara para que respire a través de ella, podría llegar, en el último extremo, a sufrir convulsiones.

Les he pegado este rollo para que vean lo útil que puede ser para una situación urgente una vulgar bolsa de plástico.

PS. El jefe de tren me tomó los datos y me comentó que posiblemente tendrían un detalle conmigo. Es de agradecer aunque no hice nada especial.

sábado, 12 de julio de 2008

Nueva asociación de padres para la enuresis.

Por fin. Me acabo de enterar de que hay una nueva asociación para un trastorno que afecta a muchos niños, jóvenes y adultos: la enuresis nocturna (mojar la cama por la noche). Hasta un 1% de los adultos moja la cama por la noche.

La enuresis nocturna no es una enfermedad pero es un trastorno madurativo que avergüenza al que lo padece y le impide hacer una vida social normal. La enuresis nocturna todavía es tabú. He trabajado mucho para intentar derribar el mito de que es un trastorno psicológico. Espero que esta asociación tenga éxito y consiga los objetivos que persigue. Lo único que lamento es que no salga nuestro hospital como centro de referencia. No es falta de modestia si digo que tenemos mucha experiencia en este problema. Pueden entrar en la web de Asociación de Familiares y Pacientes con Enuresis (AFYPEN) pulsando aquí.

martes, 16 de octubre de 2007

Ojala los padres supieran distinguir más entre alerta y alarma

¿Por qué digo esto? En la consulta no me canso de explicar a los papás que son conceptos bastante diferentes. Cuando un niño, por ejemplo, se pone enfermo, tiene fiebre, dolor de cabeza de barriga o parece tener un retraso psicomotor es conveniente distinguir entre los síntomas de alerta y los síntomas de alarma. Cuando se confunden o no se tienen claros estos conceptos los padres se asustan van a urgencias a engrosar el volumen de gente en las salas de espera de los servicios de urgencias, exigen que se hagan análisis, radiografías, resonancias magnéticas u otras pruebas médicas cuando les parece que el niño no está bien y en realidad sólo tiene síntomas de “alerta”.

Curiosamente en inglés no se puede hacer ninguna distinción entre el término “alerta” y “alarma”, ambas se expresan como “warning”. Por eso esta palabra responde al mismo concepto, ambas entrañan la idea de una viva emoción, ocasionada por un acontecimiento imprevisto. Sin embargo, tenemos la suerte de que en español difieren fundamentalmente en cuanto a la antelación con que se nos avisa. La RAE define la alerta como situación de vigilancia o atención y la alarma como señal que avisa de un peligro inmediato.


Para aclarar la diferencia entre “alerta” y “alarma”, el ejemplo sencillo del semáforo es útil: la primera de ellas es la luz amarilla (alerta) y la segunda la luz roja (alarma). En términos militares "Al arma" significaría ir a buscar las armas, cogerlas y prepararse para actuar inmediatamente mientras que la alerta no nos indica correr o ir rápido.


En pediatría son mucho más frecuentes las situaciones de alerta que de alarma y se dan muy pocos casos, excepto en los accidentes, en que haya una alarma sin una alerta previa. LO IMPORTANTE ES VALORAR BIEN LOS SÍNTOMAS DE ALERTA ya que implican la detección y aviso para estar preparado para actuar.

La fiebre en el niño, hablar o andar más tarde, tener dolor de cabeza o de barriga, ser muy movido y muchos otros son síntomas de alerta. No hace falta correr, da tiempo a pensar, razonar, hacer un buen diagnóstico diferencial y escoger la estrategia de tratamiento más adecuada. Los casos de alerta no suelen acompañarse de más síntomas: sólo duele la cabeza o la barriga, la fiebre baja con antitérmicos pero el niño tiene "buena pinta"...

La fiebre, síntoma que más preocupa a los papás, no es más que un signo de alerta. El niño muchas veces está aceptablemente bien, responde a los antitérmicos y sigue activo. En ente caso no hay que correr a urgencias. Esperar y ver es una buena elección antes de acudir a urgencias en donde el médico de guardia es más que probable que no le encuentre nada todavía. Los cirujanos cuando sospechan una posible apendicitis dejan al niño en observación y se ponen en "expectación armada" - vigilantes pero con el bisturí a punto y bien afilado-por si es necesario intervenir.

No se alarmen, pero estén alerta.