jueves, 26 de julio de 2007

¿Seremos los pediatras metrosexuales?

¡Pom!, ¡pom! Golpean suavemente la puerta de mi despacho, se asoma una cara conocida de un laboratorio de cosmética infantil. La recibo amablemente, me presenta sus productos -que ya conocía- y antes de salir me espeta: "Ah, tenemos una nueva gama de productos para hombres". Me quedo asombrado, pero es verdad: crema para el afeitado, postafeitado...


Los hombres nos hemos convertido en carne de cañón para empezar a emperifollarnos. No estoy en contra. Cada cual puede hacer libremente con su cuerpo lo que quiera. Después de despedirla me dije: "¿Por qué no te haces un poco metrosexual?". A mí me hace gracia este nombre. Como buen cateto en moda creía que era un término "de coña", pero no; es una palabra que ya está definida en la Wikipedia. Pensaba que surgirían otras subclases de individuos como busexual, aviónsexual, AVEsexual o trensexual. Un día se me aclararon las ideas y supe que "metro" significaba ciudad y lo otro no hace falta ser muy listo para entenderlo. Me han presentado a un entrenador para que mi barriga tenga el aspecto de "tableta de chocolate". Me dio la primera lección y me la puso como ejercicio diario (vean, vean, lo que tendría que hacer el Dr. Santi para rejuvenecer). Así entre cremas, potingues y corporaciones dermoestéticas me pareceré al niño de la foto. El Dr. Santi, jovencísmo, visitando a un adulto.


Pero no es solo eso. A los niños también se les está convirtiendo en metrosexuales: Se les pone gomina, piercings, ropas de marca desde el nacimiento (Jacadi, Bebé Dior, KK, Agatha Ruiz de la Prada, Lacoste, Ralph Lauren y las que me dejo), etc. Más adelante ya escogen perfumes y ropas de última moda desde las más sofisticadas hasta las más normalitas (Ralph Lauren, Gant, Calvin Klein, UnnoTommy Hilfiger, Banana Republic, Mango, Lacoste, Custo, Zara, Rams 23, Gurú, Samblancat...), sin incluir los relojes, bisutería y joyas donde destaca Tous (chapeau, por lo que ha sido capaz de hacer esta familia desde Manresa) .


Intente no transformar a su hijo/a en metrosexual. Es una forma egoísta de vivir la vida y una ansiedad de renovación física constante. El fenómeno Beckham está muy bien planificado y su mánager es un genio de la planificación mediática. Pero eso ya es otro tema.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un entrañable saludo Dr. Santi!!!

y... felicidades por el premio del curso Dela Carnegie!!!! ;)

Un abrazo!!

G.S.