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sábado, 21 de marzo de 2009

Un nuevo "cacharro" para aliviar rápidamente el dolor de oído

La otitis aguda es una de las principales razones para visitar al pediatra o ir a urgencias. La obstrucción de la trompa de Eustaquio, que comunica el oído medio con la faringe es una de las principales causas de la inflamación e infección

Hasta ahora, para calmar el dolor de oído, solamente teníamos gotas anestésicas, paracetamol e ibuprofeno. Sin embargo, la tecnología presenta una novedad para calmarlo de una forma rápida y sin medicamentos. El instrumento Eardoc ® genera y trasmite unas vibraciones subsónicas (1300-2500 Hz) desde el hueso temporal hacia la trompa de Eustaquio colocándolo detrás del pabellón auricular. Las ondas ejercen un efecto peristáltico y facilita el drenaje del de la secreción a través de la trompa en un 75% de los pacientes. Al reducir el edema se reduce el dolor. En uno 5 minutos el dolor disminuye y el paciente mejora. También es útil en las molestias del oído durante en el despegue y aterrizaje al viajar en avión.

Yo ya me lo he comprado para ver cómo funciona pero como no he tenido ninguna otitis lo tengo preparado cerca de mí por si algún día me duele.

jueves, 21 de junio de 2007

Resistencia a los petardos

Llega la Verbena de San Juan y con ella los amantes de petardos (clica). A mí me ponen de los nervios pero a mucha gente les encantan. Lo que más me pone... es ir andando por la calle y que algún jovenzuelo-os me tiren uno desde una ventana o desde atrás con premeditación y alevosía. Comprendo que disfruten; se trata de asustar al personal, pero a veces me dan ganas de ponerles uno en....

Ante los petardos los niños responderán según hayan vivido fiestas en las que se hagan fuegos artificiales o se tiren petardos. Si no se les inculca el miedo llegan a disfrutar como camellos. Y, lo peligroso, es que llegan a perderles el respeto. En la consulta me llama la atención la conducta de los niños valencianos y del Levante. Usar petardos está tan arraigado en su cultura que ni los pequeños se inmutan ante una "petardá"; tiemblan los cristales, los adultos se tapan los oídos y ellos se lo pasan bomba. Es más, a medida que crecen están ansiosos de ir a oír los estruendos, silbidos y explosiones.

No me verán en Valencia, ciudad preciosa, para las Fallas. Me gustó el museo fallero, original y diferente. Y muchas cosas más. Allí probé por primera vez una Segway (ese trasto de dos ruedas eléctrico) para darme una vuelta; es fantástico pero caro.
Recuerde: los petardos son peligrosos. Cada año después de estas fiestas siempre hay algún niño con secuelas permanentes: amputación de dedos, lesiones oculares, quemaduras o pérdidas auditivas.