
Reconozco que la mujer a la hora de orinar lo tiene complicado. Si es verano es más sencillo porque no tiene que quitarse una multitud de prendas antes de que el chorrito de pipí caiga en la taza del váter. No he entrado nuca en un WC femenino que se use frecuentemente e ignoro si también "mean fuera de tiesto", es decir si dejan el reborde de la taza del váter sin restos de orina y el suelo impoluto sin una gota.
Como es lógico voy a los de hombres y, la verdad, en pocos pondría mis posaderas para hacer un buen vaciado intestinal. El hombre siempre salpica y si hay una taza de váter todo queda asquerosamente mojado; "semos" unos marranos. Pocos son los elegidos que sus neuronas les llevan a levantar la tapa del váter antes de hacer la micción. Si los hombres, y no me considero un "tiquis miquis", lo tenemos mal me imagino que a las mujeres les debe ir peor porque algunas son la mar de guarrindongas.
Dichos los graves problemas que tenemos hombres y mujeres para orinar/defecar a gusto en lugares públicos -haciendo piruetas- para que nuestra zona perianal no toque el reborde del váter acabo de descubrir un artilugio para mujeres que les podría solucionar su problema. También podría servir para hombres pero la dificultad está en que para poderlo usar has de ser joven, elástic@, gimnasta y contorsionista. Como no tengo ninguna de las tres cualidades, en una pequeña reforma que he hecho en mi casa me he puesto un váter atómico equipado con aspirador de olores, irrigador de partes nobles y secador. En resumen, no necesito papel. ¡Uaaahhhh!. Mis amigos me envidian.
