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jueves, 26 de abril de 2012

Madre preocupada y alarmista


En un rincón de un ordenador, a punto de ser cedido a un tercero, trasteé con Google Desktop y me encontré con un montón de preguntas que me enviaban los padres a una revista, hace ya unos cuatro años. Me ha parecido interesante reproducirlas.

Mi marido dice que soy demasiado alarmista y que acudo con demasiada frecuencia al pediatra ¿Cuándo es recomendable ir al pediatra?
La palabra alarmista es difícil de evaluar como parte de su labor como madre. Lo primero que se me ocurre es que pregunte a su pediatra si cree que usted es alarmista. Muchas madres tienen una tendencia a la sobreprotección. Los niños tienen necesidades de cuidado de salud diferentes a las de los adultos—tanto sus necesidades médicas como las emocionales. El pediatra vigila el crecimiento y desarrollo, enfermedades, nutrición, vacunas, su bienestar físico, comportamiento, problemas emocionales o familiares, problemas de aprendizaje y otros relacionados con la escuela prevención y manejo del abuso de drogas, pubertad y otras inquietudes de la adolescencia (televisor, el Internet, y otros medios).

Las visitas regulares al pediatra son clave para el cuidado medico preventivo. En cada visita, el pediatra, o la enfermera pediátrica, examinarán a su hijo para asegurarse de esté saludable y esté creciendo bien, actualizar las vacunas, vigilar el crecimiento y desarrollo, diagnosticar problemas físicos antes de que sean importantes, informarle cómo mantener a su niño sano y contestar todas sus preguntas. Cada Comunidad Autónoma tiene un calendario de visitas al pediatra. Los bebés y lactantes necesitan exámenes frecuentes durante los primeros 24 meses de vida. Después de la edad de 2 años, la mayoría de los niños no necesitan visitas regulares con tanta frecuencia.

domingo, 11 de julio de 2010

¿Quién manda aquí?

Bonito título para un libro; pero no sólo el título sino todo el contenido no tiene desperdicio. Este libro escrito por Victòria Cardona, profesora y escritora y especializada en orientación familiar lleva por subtítulo una frase que me encanta y que he he repetido hasta la saciedad a los padres que vienen a la consulta: "Los hijos necesitan libertad y autoridad". Está editado catalán por la editorial Pòrtic y acaba de aparecer la 2ª edición. Tiene seis capítulos pero al final de cada uno de ellos hay unas recomendaciones, pautas o normas encuadradas que son interesantísimas. escrito con realismo y buen humor en la página 44 transcribe un texto humorístico respecto a padres, con muy poco respeto a la escuela que serían los equivalentes a las siglas tan denostadas y admiradas en este blog que aprendí hace años; los padres LST (latosos, sosos y tontos). La contraportada ya invita, por sus preguntas a leerlo: ¿tenemos autoridad ante nuestros hijos? ¿sabemos decir no? ¿cómo compaginar la autoridad con su iniciativa a decidir? y otras más

Curiosamente no conozco personalmente a Victòria pero intuyo que no vivimos muy lejos el uno del otro en una ciudad maravillosa que para mí, por desgracia, está perdiendo fuelle, encanto, seguridad, limpieza, educación y cultura. De innovadora se ha vuelto pasota y dar marcha atrás con la calaña de políticos que tenemos será un trabajo arduo. Victòria es blogera como yo y compartimos un pequeño espacio en la web criatures.cat. Ella es más activa porque redacta directamente en catalán y yo me encuentro más cómodo haciéndolo en castellano pero en cualquier caso es un libro comprensible que se lee de un tirón. Un buen libro para comprar y para regalar.

Le deseo a Victòria que llegue a muchas más ediciones pero sobre todo que los padres comprendan bien el mensaje del título y que cuando se haga esta pregunta a un niño responda sin pestañear: mis padres.

martes, 16 de marzo de 2010

Test de resistencia en el restaurante: los niños

Hace poco una conocida periodista me pidió mi opinión sobre cómo hay que llevar a los niños a un restaurante. Lo que más me horripila de mi profesión, aparte de los padres LST, es ir a un restaurante y que un niño me llore al lado o que ocurra lo mismo en un avión. Yo le sugerí que siguiera estos puntos ya conocidos por padres veteranos publicados en muchositios:
  • Eligir el restaurante adecuado amplio, con zonas separadas y ruidoso (si llora o hace rabietas se nota menos)
  • El restaurante ha de tener menú de niños
  • Enseñar modales restaurante en casa. Si usted es un "cerdito" comiendo y su hijo también no puede esperarse se comporte como en una boda
  • Ir a la hora que suele comer sino se pondrá de "mala uva"
  • Explicar bien lo que se espera de él
  • Pedir enseguida algo para picar para el niño o llevarlo desde casa para que "no se cabree". Llevar agua o líquidos
  • Llevar sus juguetes pequeños y blandos (Son tan "cabroncetes" que les da por aporrear la mesa con un coche metálico). Si son adictos a la consola llevarla
  • Con niños se acabó el café, copa y puro y no digamos "la sobremesa"
  • Mímelo, que coma lo que le de la gana, no es cuestión de pelearse en público
  • Si arma follón sólo hay dos soluciones: marcharse pidiendo una bolsa para llevarse la comida (ahora ya no da apuro hacerlo) o intentar hablar con él en otro lugar
Hace poco fui a un restaurante en el que las mesas estaban separadas unas de otras unos centímetros, ¡qué digo centímetros, sólo unos milímetros!. A mi lado se sentaron los padres con un niño de dos años y un bebé cuyo el cochecito no dejaba pasar a nadie. Entre el llanto del bebé y las protestas del niño que estaba en los terribles dos años no llegué al postre, pedí la cuenta y me fui por piernas hasta lograr serenar el ánimo.

¿Sería un malvado si propusiera que en algunos lugares como algunos restaurantes pusiera "Prohibido entrar con niños menores de 6 años"?

lunes, 1 de marzo de 2010

Los papás Office

Qué agobio, pero qué divertido. Como las nuevas tecnologías avanzan que es una barbaridad, en la consulta reconozco a la primera a los padres geeks y el iPhone se está convirtiendo en el rey del mambo. Hasta ahora los padres normales acuden con una lista de preguntas escritas es un papel, los más sofisticados en una PDA o BlackBerry porque les permite apuntar una duda en cuanto la tienen y los LST me aparecen con listados en hojas DinA4 escritas por delante y por detrás sin recordar que la misma pregunta la habían apuntado varias veces. Sin embargo de un tiempo a esta parte ya he tenido varios padres Office Microsoft. ¿Qué quiere decir con eso, doctor? Allá voy:

Ya he tenido varios casos de padres primerizos que en la primera o segunda visita después del nacimiento me ponen sobre la mesa un papel, como una especia de plano militar, en el que constan al detalle cualquier acción o evento de su bebé: cacas a las 8:35, 11:22, 15:05 y 22: 22h, aires a las..... horas, pipís a las.....horas, regurgitaciones a las...., llanto a las ...horas y de ...minutos y con una intensidad.... estornudos a las... tomas de pecho o biberón a las..... y duración de.... dormido a las... duración .... y profundidad.... inquieto a las.... Todo ello queda religiosamente apuntado en la PDA o el móvil y transferido al PC y a la impresora. El resultado, deslumbrantemente detallado, se consulta con el pediatra.

Lo curioso, como todo en la vida, es que mientras unos van de ida otros ya están de vuelta y saben sacar partido de esos padres que necesitan tenerlo todo "bajo control". El señor Ben MacNeill desarrolló el programa informático Trixie Tracker para cuidar mejor de su hija y, ni corto ni perezoso, lo ha comercializado (de momento en inglés, menos mal) para ganarse unos dineritos a costa de los otros papás. El Trixie Tracker es un software para ayudar a los padres a descubrir y comprender los patrones de la vida diaria del bebé creando gráficos visualmente impactantes para ver el sueño, los cambios de pañal, las tomas de biberón o lactancia materna, alimentos, uso de sacaleches, inventario de la leche materna almacenada, dosis de medicamentos, et. En definitiva sirve para seguir la pista de todos los detalles del cuidado del bebé y, como ven en la ilustración, se ve a la hora que ha cambiado pañales

Por cierto, ¿usted sabe cuántas veces va a hacer pipí cada día?

viernes, 31 de julio de 2009

Las causas más frecuentes de llamadas telefónicas al pediatra

Los niños hasta los 4-6 años tienen de 10-15 infecciones por año. muchas de ellas provocan fiebre alta junto con los síntomas de resfriado. Esta "tormenta" de infecciones va desapareciendo a medida que el niño se hace mayor y su inmunidad madura. A partir de los 10 años ya suelen tener la misma frecuencia que un adulto; unos 3-4 resfriados al año. A continuación les ofrezco los resultados de un estudio realizado por una organización médica de EEUU sobre la cantidad de llamadas que suele recibir un pediatra papás de niños pequeños. Allí las llamadas telefónicas se cobran:
  • resfriado: 5-1o
  • tos: 4-5
  • crup: 5-10
  • dolor de garganta: 4-5 , muchas veces con resfriado
  • conjuntivitis:1-2
  • dolor de oído: 1-2
  • diarrea: 3-4
  • vómitos: 1-2
  • "pitos" (sibilancias/ahogo): 50% de los bebés los tienen con resfriados (bronquiolitis). 1/3 una crisis, 1/3 dos crisis o más, y 1/3 serán asmáticos
  • fiebre: 5-10 (10-20% sin síntomas)
    lesiones traumáticas en la piel: (quemaduras, rasguños, golpes, heridas)
  • golpes en la cabeza
  • dolor de barriga
  • estreñimiento
  • reacciones a las vacunas
  • sarpullidos
  • erupciones inexplicables
Como pueden ver el ramillete de llamadas es poco variado pero frecuente y, en algunos casos, relevante. El problema más importante, como en todas la profesiones, es la monotonía y los papás preguntones LST.

martes, 26 de mayo de 2009

¿Los animales tienen "cólicos"?

Esta aguda pregunta se la hizo una madre a un pediatra americano -exactamente sobre los "no humanos"- y éste intrigado la remitió a una de las revistas pediátricas más importantes para que algún experto la respondiera y lo hizo el Dr. Ronald G. Barr, de Canadá, el año 2004.

Yo creo firmemente que el llamado "cólico del lactante" no existe como describe una conocida web para padres de esta manera: el cólico del lactante es un espasmo o una contracción dolorosa del intestino, se trata de un fenómeno, de un periodo delicado, que causa molestias a la mayoría de los bebés. No se trata de una enfermedad grave. Muchos de ustedes no estarán de acuerdo conmigo pero desde hace unos 40 años se está investigando este fenómeno y lo que es seguro es que la industria farmacéutica se ha puesto las botas vendiendo remedios incluso homeopáticos como el Colikind(r) sin que ninguno ejerza ninguna influencia en el llanto. Algunos padres afirman que el bebé mejora pero probablemente se trata de un efecto placebo.

¿Por qué los pediatras, incluido usted doctor, recetan estos productos? Pues sencillamente para tranquilizar a los padres. Yo intento en la consulta explicarles el llamado período PURPLE en incluso lo hago en la clase "Cómo sobrevivir el primer mes" para padres novatos. Pero hay algunos padres que son LST elevados al cubo, y como se emperran en que a su bebé les duele la barriga les doy un placebo para que se queden tranquilos...

martes, 5 de mayo de 2009

Una entrevista prenatal sorpresa

Una práctica poco conocida en España por parte de los padres "primerizos", mientras avanza el embarazo es hacer la llamada prenatal. Igual que uno va seleccionando guarderías o colegios, muchas sociedades pediátricas recomiendan que los futuros padres ya conozcan y estén cómodos con el que será confidente de muchas alegrías y sinsabores. Es importante saber si el estilo y forma de hacer va con ellos ya que, si no se tuercen las cosas, en la seguridad social el pediatra visitará al hijo hasta los 14 años pero en mi consulta muchos vienen hasta bien entrados los 21 acompañados de pareja o no.

Ayer por la noche la última visita era una visita prenatal de padre sueco y madre catalana de lo más marchosa y simpática. Hoy tendrán el niño y en un mes volverán a Londres donde viven. Desde luego seguro que no será una LST. Hablando de la capital inglesa les explique que mi sobrino segundo Sir George A. forofo del Barça, hijo de Lord George A. primo mío de los más queridos, el primer hijo lo tuvieron en Barcelona pero el segundo, Mónica, lo acaban de tener hace tres días el hospital de Chelsea (añado la foto recibida a las 12 de mediodía). Con gran sorpresa de todos resultó que son íntimos amigos, viven casi al lado unos de otros y se ven continuamente. Así que a los nuevos papis les dije que no se preocuparan; al volver a Londres tendrán buenos maestros porque tanto Sir George como su esposa Lady Magda son personas excepcionales con las cabezas muy bien amuebladas.

jueves, 12 de marzo de 2009

Qué divertidas son algunas niñas

Hace un par de días vino una renacuaja para visitarse con sus padres porque tenía tos. La niña de unos 5 años es una sabionda simpatiquísima. Cuando la estaba visitando me espetó "En el colegio tenemos poli" ¿Poli>?, le pregunté; sin darme respiro me suelta "y en el colegio de los mayores también tienen poli". ¿Tenéis policías en vuestro cole? pregunté extrañadísimo pensando que había algún hijo de un jerifalte. "Nooooooooo, tonto, polideportivo".

Su sabiduría asombra y no es una remilgada tontaina. Sorprendido por su gracia natural le pregunté "¿qué quieres ser de mayor? sin pensárselo dos veces me respondió, "científica". ¡Glup!, jamás había a una niña tan pequeña soltarme una profesión de tal calibre. Es lógico que en cole el sea una niña brillante y querida por todos. A su padre, piloto de aviación, le preguntó en una ocasión qué quería ser de mayor y él le respondió que astronauta. Ni corta ni perezosa la moza en cuestión le soltó: "pues te has quedado a medio camino, aún podrías hacer algo"

Reconozco que cuando vienen esos/as "piltrafillas" sabiondo/as, simpáticos/as y nada prepotentes me lo paso bomba. Una tarde con LST´s, una detrás de otra, es "mu malo" para mi coronaria y estas pequeñas estrellas me llenan de alegría y energía. 

Una adolescente hablando de cómo le iban sus relaciones con sus padres me respondió con sorna: "Mis padres no saben sacar lo mejor de mí". Soberbio, pensé, pero a la hora de escribir esto creo que tenía mucha razón. ¿Los padres, cual entrenadores de fútbol, saben sacar lo mejor de sus hijos?

jueves, 6 de noviembre de 2008

Clientes Cum Laude

La verdad es que tengo mucha suerte o quizás los años han ido conformando mi clientela que es estupenda. Alguna vez me quejo de un grupúsculo de padres que están incluidos el el apartado L.S.T. , siglas que ya se están haciendo famosas. ¿Qué es un L.S.T., doctor? Pues muy sencillo un Latos@, Sos@ y Tont@. Todo el mundo en su quehacer diario tiene jefes, compañeros o clientes que son LST. Una vez ya expliqué el origen de esta clasificación acuñada por un eminente ginecólogo barcelonés.

En cambio no encuentro un acrónimo divertido para los pacientes que son todo lo contrario atentos, educados, divertidos, comprensivos con mi manera de trabajar y mis horarios. Esos son una delicia y como me lo paso tan bien con ellos haría la visita mucho más larga si no hubiera gente esperando. Sin embargo me he dado cuenta que hay una variedad de pacientes que merecen la calificación de Cum Laude. Tener unos así es entrar en éxtasis. En el caso que me ocupa hoy los papás tienen una fantástica joyería y relojería en Igualada y no se duermen en los laureles. No tendría más importancia si no fuera porque el papá es un auténtico relojero apasionado de su trabajo y en las visitas me trae "material científico" sobre relojes - revistas, fotocopias, DVD- que devoro quitándome horas de sueño. Su esposa no le anda a la zaga diseñando colecciones "para señoras".

Como habrán sospechado mis sagaces lectores una de mis "locuras" son los guardatiempos; implacables instrumentos ...

martes, 12 de agosto de 2008

Adminículo para padres L.S.T

Suelo recomendar preparar los biberones con agua a temperatura ambiente. La leche en polvo cuesta más disolverse en agua fresca y algunos padres "se ven apurados" ante tamaña dificultad. En un "todo a 100" he comprado esta batidora a 0,75€ que, a buen seguro, resolverá su grave problema. The Lancet 2008; 372:457-463



Si aún tienen dudas de como funciona les hago una "macarrónica" presentación que no recuerda para nada a una película de Spielberg o Woody Allen. Ya iré aprendiendo...



PS: Vayan con cuidado. De tanto batir no le vaya a hacer un capuccino.

viernes, 27 de junio de 2008

¿En qué idioma debo dar mis charlas a padres? ¿En español o en catalán?

Frecuentemente doy clases o charlas a padres en instituciones, colegios y centros médicos. Desde pequeño en mi casa he hablado español -castellano- y pienso en castellano. No tengo ninguna dificultad para hablar el catalán. Escribirlo ya me cuesta algo más. Al fin y al cabo nadie me lo enseñó y yo tampoco me he preocupado por hacerlo. Con mi suegra hablo catalán, con mi mujer en español. Mi mujer con su hermana y su madre, en catalán. Supongo que no lo han entendido pero es así. Con la llegada de la autonomía hubo una clara presión hacia el catalán aunque muchos no quieran reconocerlo. Para una oposición tenía el mismo valor tener un nivel C de catalán que ¡una tesis doctoral!

Ahora Cataluña, por diversos motivos, está pasando de locomotora a vagón de primera, y si sigue así conseguirá llegar al furgón de cola de tanto mirarse el ombligo. Yo soy de los que contesto en el idioma que me preguntan y no impongo mi criterio. Es más, en la historia clínica de mis pacientes, aparte de poner a algunos papás las famosas siglas LST (Latosos, Sosos y Tontos), anoto en qué idioma me dirijo a cada uno de ellos.

Antes de empezar una clase o conferencia, si no conozco al público, siempre pregunto: ¿hay alguien que no entienda el catalán? Solamente con que uno me lo diga la clase o conferencia la doy en español.

La globalización hace que tengamos que buscar una vía de comunicación única y, hoy por hoy, en medicina es el inglés. Porque mis neuronas ya no dan más de sí pero si pudiera pedirle a la lámpara de Aladino que me dejara escoger entre saber perfectamente el inglés o el catalán, no lo dudaría ni un instante: el inglés. No saberlo bien me ha supuesto un lastre muy grande para mi profesión. Espero que sepan orientar bien a sus hijos qué idiomas deben dominar.

PD. Parte veterinario oficial: "En día de ayer fue operada la perrita de Lady Carmen y Dr. Santi y tras una hora de larga y difícil intervención se le extirparon con éxito 2/3 de su hígado por un tumor. La paciente no era consumidora de alcohol ni drogas. El postoperatorio transcurre sin complicaciones".

domingo, 4 de mayo de 2008

¿Todavía levantado?

Pero doctor, si es domingo, ¿qué hace usted levantado a estas hora?. ¿Acaba de llegar a casa? Es usted un un bandarra: todo un ejemplo para sus jóvenes pacientes, bandarra, más que bandarra. ¡Cáspita!, no se ponga así. Es cierto que he pecado de gula y ahora lo estoy haciendo de pasión "desenfrenada". No siga, doctor, o llamo a la policía. Traquilos, obtendré el perdón divino.

No, no se asusten, ayer estrené una fonda -fuí por vez primera,- en Barcelona. Después de llenar el buche con picoteo y un arroz con bogavante llegué a casa a las 0:45. Abluciones y al catre. Como siempre, mi despertador biológico y mis ganas de ver las carreras de Moto GP -en Shanghai, donde llueve a cántaros- han hecho el resto. ¿Es usted un "motero"? Pues no, soy un humilde trabajador que disfruta con cosas pequeñas.

Por cierto, esto me hace recordar dos cosas. La primera, una anéctota del hermano de mister "Moustache", el odontólogo tan divertido que cuando viene una paciente horriblemente pesada (LST) le dice con todo el gracejo y sin que ella se enfade: "Señora, cuando la veo a usted orino sangre". Pues bien, su padre - un pediatra muy trabajador y recto- salía de casa a las 8 de la mañana, para visitar a sus pacientes y en el recibidor se encontró a su hijo-el cual llegaba de una noche loca. "¿A esta hora llegas a casa?", "No papá, justo salía para ir al cole, te acompaño".

La otra, la hora en que salen los jóvenes a dar un "voltio". Cuando nos dirigíamos al restaurante Barcelona estaba despoblada. "No puede ser que tanta gente haya salido de puente", pensé. No habían salido, estaban agazapados en sus casas. Al volver ya había una riada de jóvenes por las calles.

Personalmente creo que deberían cerrarse los locales de ocio a la 1:30 a.m. e implantar un toque de queda para los menores de 16 años. Cierto que no se irían a casa pero por los menos no molestarían a los vecinos.

Les dejo porque empieza la de 250 cc.

viernes, 4 de abril de 2008

Yo "quiero ir al Santi" ¿será por mi zoo?

Me han de perdonar la inmodestia pero me encanta que las mamás me digan: Cuando le digo que vamos a ver a Santi se pone contentísimo. En mi consulta he puesto varios marcos digitales para dar novedades a los padres. En uno de ellos pido disculpas a los papás porque en mi consulta sabes cuando entras y nunca a que hora sales. En parte es debido, como consta en un "pantallazo", a que a mí me gusta dedicarme al niño y a sus papás y no sólo a la enfermedad. Hay situaciones familiares complejas que el niño las acusa de forma solapada; no sabe lo que le ocurre o no sabe expresarlo - muerte de un abuelo querido, separación de los padres, re-casamiento de los padres con nuevas relaciones con hermanastros, cambios de colegios o domicilio, etc. Me gusta que los padres salgan tranquilos y relajados.

Yo también sé cuando entro y no cuando salgo. No me importa estar el tiempo que haga falta. Pero hay familias que no pueden o no saben esperar. Enfin, cada uno ha de escoger lo que más le conviene. A mí, que se vayan porque no se pueden esperar, no me duele. La mayoría de los "fugados" o que hacen "trasvase" son LTS (muchos ya conocen esta magnífica clasificación).

Curiosamente, muchísimas veces ocurre lo contrario. Una vez visitados los niños no se quieren; a unos les gusta mi pequeño zoo que tendo en la recepción y otros vuelven a la sala de espera donde tengo, además de muchos juguetes, una cuádriga de caballos que ya los quisiera para sí Ben-Hur. En la foto ven a Pedro, un paciente mío, orgulloso delante de la jirafa, elefante, cocodrilo y gorila... antes de entrar en mi despacho. Una vez dentro si toca el grito de guerra "¡carretera!" ya "no me está tan amigo"...

lunes, 24 de marzo de 2008

Medicamentos UTB o LTU y los niños

Sin duda, se preguntarán que significan esas siglas. Pues agárrense: medicamentos de Utilidad Terapéutica Baja (UTB), y LTU son las siglas correspondientes del inglés. En resumen, no está probada su utilidad terapéutica y hay una insuficiente relación beneficio-riesgo para usarlos.

El organismo del niño no es como el del adulto; su metabolismo es distinto. No basta con cambiar la dosis del medicamento en función del peso del paciente. Existe un riesgo de administrar una dosis excesiva o insuficiente. La acción de los medicamentos no es necesariamente la misma en los adultos que en los niños. Los niños crecen, y su peso y su tamaño aumentan, pero el funcionamiento de sus órganos y su desarrollo cerebral evolucionan. Los recién nacidos prematuros, recién nacidos (de 0 a 27 días), bebés y niños pequeños (de 28 días a 23 meses), niños (de 2 a 11 años), adolescentes (de 12 a 16/18 años), en todas estas etapas el organismo reacciona de forma diferente. Por tanto, parece evidente que los niños necesitan medicamentos destinados específicamente para ellos.

Cien millones de personas, la quinta parte de la población de la Unión Europea, son menores de 16 años. ¿Por qué entonces médicos y farmacéuticos dan medicamentos que no son para niños? No es por falta de competencia, sino porque en la mayoría de los casos, estos medicamentos no existen; están desarrollados para adultos y se adaptan, sin pruebas específicas, a los pacientes de corta edad. Hacer pruebas experimentales de sustancias desconocidas empleando niños "de conejillos de Indias" plantea dilemas éticos muy importantes.

Muchos de los medicamentos que se dan a los niños son UTB. Entonces viene la pregunta del millón: ¿para tratar el qué? Reflexionen y respondan:

¿Damos medicamentos para calmar a los padres?
¿Los padres no aceptan que muchas enfermedades se curan solas?
¿Saben los padres que muchos medicamentos no sirven para nada?
¿Sabemos todos que en otras culturas o países cercanos los padres aceptan menos los medicamentos que aquí?
¿Los padres "nos presionan" a los pediatras con la pregunta "¿no le receta nada?" ante una fiebre banal?
¿Somos conscientes de que podemos estar perjudicando al niño?

Tengo la suerte de que la mayoría de los papás que vienen o han venido a mi consulta con sus vástagos saben y comprenden que receto pocos medicamentos. Al cabo de los años, si echan una mirada hacia atrás, se dan cuenta de que sus hijos no han sido "polimedicados" y están sanos y fuertes. En ocasiones, ante unos padres LST no tengo más remedio que recetar UTB para "salir del paso" y evitarme una crisis de hipertensión.

martes, 12 de febrero de 2008

Cuando quieres hacerlo bien y sale todo mal

Hay de todo en la viña del Señor. Saben que en mis post les hablé de la clasificación de los padres por su forma peculiar de comportarse (LST), del Síndrome del niño vulnerable (sensación de los padres de que el niño está en riesgo continuamente) y de las preguntas angustiantes (¿seguro que no le pasará nada?). Delante de un niño enfermo intento siempre ponerme en el lado de los padres y les comprendo porque yo "me he paseado por los quirófanos muchas veces". A pesar de todo, en ocasiones, me es difícil entender su forma de reaccionar. Hoy escribo con pena, dolido, pero no enfadado por lo que me ha ocurrido:



Hasta ahora había visitado a un bebé de mes y medio cuyos padres proceden de un entorno socioeconómico alto. El bebé padecía las típicas "cosillas" de los de su edad hasta que un día pareció que le costaba respirar y se ingresó en el Hospital Sant Joan de Déu que es público y, por ende, gratuito. Al cabo de dos o tres días, se fue de alta a casa sin problemas con el diagnóstico de bronquiolitis. Poco tiempo después inició vómitos a chorro; este síntoma en un bebé puede indicar que se trata una estenosis hipertrófica de píloro y requiere de una intervención quirúrgica rápida. Decidí ingresarlo en el hospital y, después de los exámenes pertinentes, todo acabó en una gastroenteritis sin complicaciones.


Pero el problema no fue este, sino cómo se desarrolló la estancia del pequeño con su familia en el hospital. Es lógico que una familia pueda sentirse incómoda por tener que compartir la habitación con otros pacientes, como es propio de los hospitales públicos; sin embargo, no es normal exigir algunas cosas insólitas al personal sanitario como, por ejemplo, que el biberón del niño debe prepararse con un agua especial y traerse a una enfermera contratada para que cuide al niño sin que nadie de la familia se quede con él. Peor aún han sido los conflictos que los padres han generado con los médicos que los atendían: de trato personal-respeto y de modos de actuar del hospital.


El comportamiento de esta familia fue tan notorio que corrió como un reguero de pólvora por el hospital. Y un servidor, por ser su pediatra de cabecera, recibió todos los "puyazos-choteos-maldiciones" de los compañeros del staff que lo atendieron por haber ingresado a ese "petardo". Estos compañeros se han sentido maltratados realizando su trabajo de cuidar a un bebé potencialmente grave. Entiendo y reitero que estar ingresado en un hospital público puede que para algunos no sea ninguna maravilla. Pero a estos papás impositores hay que recordarles que los dos ingresos no les supusieron ningún desembolso adicional -en un hospital de tercer nivel- y que en un centro hospitalario, nadie puede saltarse las normas y protocolos ni agraviar con sus exigencias ni tratos de favor a los demás enfermos.

Ignoro si volveré a ver a este niño, pero si tengo que ingresarlo otra vez, no lo haré en mi hospital. Queriéndolo hacer bien he salido triste y escaldado creyendo que hacía lo mejor por ellos.

viernes, 12 de octubre de 2007

El médico de los 30 segundos

Hay profesiones nada motivadoras pero necesarias. En canal Discovery Channel muestra, en documentales, las profesiones más desagradables del mundo. En medicina están los llamados “visitadores médicos”, profesión honrada donde las haya, pero muy dura. Ellos van a los ambulatorios y consultas médicas para presentar novedades en medicamentos o recordar al médico el abanico terapéutico del laboratorio en el que trabaja. Es una labor agotadora e ingrata: deben perseguir a médicos malhumorados, enseñarles productos por los que quizá no están interesados y hacer esperas largas por “si el médico me recibe”. Yo siempre soy amable con ellos por ese ánimo, día tras día, en intentar convencer cuando al otro no le apetece nada oírle. Y debo reconocer que es útil que te recuerden o traigan información nueva. Sin ir más lejos ayer me presentaron un laxante muy interesante para niños y "hará las delicias" de mi suegra.

Con uno de ellos, al que me ha unido una gran amistad, cada vez que le veía,del decía en broma: “Sólo tengo 30 segundos para ti”. A base de repetirlo lo fui haciendo por extensión a todos representantes y ahora, gozosamente, me encuentro que con toda cordialidad vienen a visitarme aunque no me conozcan y me dicen “Ya sé que sólo tengo 30 segundos”. Naturalmente que les dejo más tiempo porque todos son muy amables y comprendo su profesión pero sin duda les ayuda a hacer una labor de síntesis antes de venir a verme.

El programa “59 segundos” de TVE me gusta. Necesitan ser sintéticos, expresar bien las ideas y no chillarse unos contra otros. Y un sistema genial: se retira el micro y no se oye nada si se pasan de la raya. Lo bueno si breve dos veces bueno.

En EE.UU. algunos despachos de profesiones libres hay un tiempo estipulado para la visita/consulta. Hay que ir al grano y no andarse con por las ramas. A partir del límite se empieza a contar como un taxímetro uno puede alargarse lo que quiera pero le costará más caro. Así también se evitan las esperas de los demás por un/a pesado/a que “ hacen orinar sangre" al profesional. Es difícil y desagradable limitar el tiempo a una “cotorra” o paciente LST (ver cómo clasifico a mis pacientes) que no para de preguntar. ¿Cómo limitar el tiempo justo e necesario una visita pediátrica bien hecha? ¿Tendría que montar una ventanita tipo confesionario con un micrófono tipo 59 segundos"? ¿Creen que este sistema sería ecuánime para remunerar al médico y enmudecer al/la "cñazo" de turno?

Quizás la solución estaría en montar una consulta automática como en este vídeo. No se lo pierdan

sábado, 1 de septiembre de 2007

De la alegría a la amargura

Érase una gran empresa a la que se le averió la supercomputadora que valía millones de dólares. Sus informáticos e ingenieros no atinaban con el problema. La empresa perdía dinero a espuertas. Desesperado, el director llamó a un técnico recomendado. Examinó el ordenador y al cabo de 15 minutos ya funcionaba otra vez. El director, exultante, le dijo: "Envíeme la factura". Pocos días después llegó una carta:
  1. 1 cable ....................................1 $
  2. Cambiar cable ...................5 $
  3. Honorarios:..............60.000 $
El director se indignó; llamó al técnico recriminándole su caradura por una factura tan astronómica. El técnico le respondió que le enviaría otra. En esta aparecían los mismos conceptos pero en vez de "honorarios" ponía lo siguiente: "Por saber qué cable cambiar de la supercomputadora".

Ayer me ocurrió algo parecido. Veinticuatro horas antes los padres de una bebé de 4 meses vinieron como 1ª visita para consultar temas, especialmente el de la alimentación. Al entrar en mi despacho, de inmediato, me llamó la atención la forma de su cabeza: era deforme. Durante la visita los padres solo me hacían preguntas sobre la alimentación hasta que llegó un momento en el que, con discreción, les pregunté: "¿Nunca les han comentado los médicos nada acerca de la forma de la cabeza de la niña?" Me respondieron que les habían dicho que tenían que esperar, porque con el tiempo mejorararía. Al explorarla comprobé que tenía una craneostenosis -un cierre precoz de las suturas de los huesos del cráneo- que puede dar lugar a retraso mental y ceguera. La solución es quirúrgica y requiere una intervención precoz. Como es comprensible los padres se quedaron consternados y ante su desespero, me preocupé de hacer los trámites necesarios para que fuera examinada lo antes posible por un neurocirujano. Estuve tanto tiempo para informarles bien y tranquilizarlos un poco que la consulta se alargo mucho. Por esta razón, varias visitas que estaban esperando, se fueron para volver otro día.

Al día siguiente, el mismo matrimonio volvió a pedir cita. Los atendí y repetí todo lo que habíamos hablado el día anterior sobre la alimentación. La visita duró 55 minutos, controlados por la enfermera. Al salir se negaban a pagar mis honorarios -creo que son modestos- porque "consideraban que la visita era la continuación de la del día anterior". La situación fue tensa pero al final accedieron a pagar. Por eso digo que pasé de la alegría -por el diagnóstico y la ayuda- a la amargura por la ruindad.

Un sabio jurista de Barcelona me dijo en una ocasión: "Los que tenemos profesiones liberales, especialmente abogados y médicos, en muchas ocasiones la gente cree que no nos han de pagar si nos piden opinión-consulta profesional y sólo te dan las gracias. La explicación es muy sencilla: nosotros no envolvemos nada". Los abogados ya han espabilado y por requerir sus servicios te solicitan una provisión de fondos.

A nadie se le ocurre ponerse o quitarse tetas, esculpir su cuerpo, alargarse el pene/aumentar clítoris o mil chorradas más sin pagar al cirujano. Hasta piden préstamos.

Los pediatras somos la infantería de la medicina, poco valorados y poco remunerados. Yo tengo la suerte de tener una clientela estupenda con la que me lo paso bomba. De vez en cuando soporto padres LST (véase la entrada de calificación de padres) pero no me gusta visitar a personas miserables cuando sabes que tienen recursos económicos sobrados.

Así es la vida.