martes, 12 de febrero de 2008

Cuando quieres hacerlo bien y sale todo mal

Hay de todo en la viña del Señor. Saben que en mis post les hablé de la clasificación de los padres por su forma peculiar de comportarse (LST), del Síndrome del niño vulnerable (sensación de los padres de que el niño está en riesgo continuamente) y de las preguntas angustiantes (¿seguro que no le pasará nada?). Delante de un niño enfermo intento siempre ponerme en el lado de los padres y les comprendo porque yo "me he paseado por los quirófanos muchas veces". A pesar de todo, en ocasiones, me es difícil entender su forma de reaccionar. Hoy escribo con pena, dolido, pero no enfadado por lo que me ha ocurrido:



Hasta ahora había visitado a un bebé de mes y medio cuyos padres proceden de un entorno socioeconómico alto. El bebé padecía las típicas "cosillas" de los de su edad hasta que un día pareció que le costaba respirar y se ingresó en el Hospital Sant Joan de Déu que es público y, por ende, gratuito. Al cabo de dos o tres días, se fue de alta a casa sin problemas con el diagnóstico de bronquiolitis. Poco tiempo después inició vómitos a chorro; este síntoma en un bebé puede indicar que se trata una estenosis hipertrófica de píloro y requiere de una intervención quirúrgica rápida. Decidí ingresarlo en el hospital y, después de los exámenes pertinentes, todo acabó en una gastroenteritis sin complicaciones.


Pero el problema no fue este, sino cómo se desarrolló la estancia del pequeño con su familia en el hospital. Es lógico que una familia pueda sentirse incómoda por tener que compartir la habitación con otros pacientes, como es propio de los hospitales públicos; sin embargo, no es normal exigir algunas cosas insólitas al personal sanitario como, por ejemplo, que el biberón del niño debe prepararse con un agua especial y traerse a una enfermera contratada para que cuide al niño sin que nadie de la familia se quede con él. Peor aún han sido los conflictos que los padres han generado con los médicos que los atendían: de trato personal-respeto y de modos de actuar del hospital.


El comportamiento de esta familia fue tan notorio que corrió como un reguero de pólvora por el hospital. Y un servidor, por ser su pediatra de cabecera, recibió todos los "puyazos-choteos-maldiciones" de los compañeros del staff que lo atendieron por haber ingresado a ese "petardo". Estos compañeros se han sentido maltratados realizando su trabajo de cuidar a un bebé potencialmente grave. Entiendo y reitero que estar ingresado en un hospital público puede que para algunos no sea ninguna maravilla. Pero a estos papás impositores hay que recordarles que los dos ingresos no les supusieron ningún desembolso adicional -en un hospital de tercer nivel- y que en un centro hospitalario, nadie puede saltarse las normas y protocolos ni agraviar con sus exigencias ni tratos de favor a los demás enfermos.

Ignoro si volveré a ver a este niño, pero si tengo que ingresarlo otra vez, no lo haré en mi hospital. Queriéndolo hacer bien he salido triste y escaldado creyendo que hacía lo mejor por ellos.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Dr. Tornel,
Hay cosas que no dependen de uno mismo.
En este mundo hay cabida para todo tipo de personajes, desgraciadamente sus comportamientos no son los adecuados, y eso desestabiliza la moral. Yo muchas veces, cuando me encuentro gente así pienso en la "desgracia" que llevan ellos encima siendo de esta forma, tratando mal a la gente y me alegro muchísimo de no parecerme en lo más mínimo!
Hay días para todo, malos y buenos... pero cuando la Ley de Murphy dice a ponerse cabrita... no hay quien la pare!
Ánimo!
Thais

Marc dijo...

"Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien."
Groucho Marx

Anónimo dijo...

Que pena... yo tuve a mi hija ingresada en San Juan de Dios por lo que al final gracias a Dios fue sólo una gastrointeritis y el trato fué impecable, sobretodo la tranquilidad de saber que mi hija estaba en las mejores manos, la profesionalidad de todo el equipo... Que más da si es público, si compartes habitación o si hay que pagar o no, lo importante es saber que tu hijo está en el mejor sitio y en las mejores manos!!

Airin dijo...

La vida de un hijo bien vale las “incomodidades” de un hospital público. Si para que sea bien atendido y con muy buenos profesionales tengo que compartir habitación con Dios y la madre y dormir en el suelo si hace falta, pues bien venido sea. No se sienta mal doctor, son ellos los que no saben valorar las cosas que realmente tienen importancia. Unos padres que contratan a una enfermera para que este con su chiquillo y no sean ellos quien lo acompañan en tan duros momentos ya dice mucho de estas personas.

Anónimo dijo...

Santi en cap cas no es senti culpable, jo tinc la desgracia de coneixer molts d´aquests personatges, els que, després de estar tot l´any amb els fills cuidats per baby sisters i enfermeres tenen els sants "collons" i perdò per l´expressió de baixar a Cambrils de vacances i enportar-se tot el seguici, i els trobes sopant i pasejant i demanes pels nens i et diuen que estan amb la baby-sister, a lo que en mig del sopar els vaig contestar que uns dies que poden disfrutar dels seus fills trobo una vergonya que no estiguin amb ells a lo que la senyora hem va dir, estem mes tranquils no com vosaltres ja que vam portar la meva filla a sopar, acte seguit vaig agafar la nena i vaig marxar a jugar a la platja amb ella, cosa que hem va costar una bronca de la dona, ja que eran amics d´ella, "com diria el meu pare, es creuen merda i no arriben a pet"

Pilar dijo...

El que es mal educado e irespetuoso lo es tanto en un hospital público como en uno privado.
Hay mucho mal educado y desagradecido por el mundo!!
Felicidades por el equipo de San Joan de Deu, mi hija fue operada de agmidalas y un 10 para todos.

Pilar T. "Los Rius"

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Pilar, doctor: Este matrimonio le hubiera "montado el pollo" tanto en un hospital público como privado. Eso sí, no quiero ni pensar qué hubieran hecho si el diagnóstico del bebé hubiera sido algo verdaderamente grave. ¿Hubieran mandado cercar la zona del dormitorio al estilo CSI y restringido el acceso solo a su equipo médico traído de vete a saber de dónde?
"Houston, tenemos un problema".

Anónimo dijo...

Hola doc!
No entiendo estas actitudes.
Me sorprende que haya gente tan maleducada.
Mariona

ana O. dijo...

Queridíssimo Santi, sin duda es un "palo", pero estoy segura que volverás a ver a este niño.
Cuando a Josep le dieron el alta es S. Joan de Deu (ahora hace 9 años) creía que no podría salir adelante sín verte cada día llegar cargado de dedicación, apoyo y cariño.
El bienestar y cuidados recibidos por el personal (todo) de S. Joan de Deu, a mi hijo o a cualquier niño, supera con creces, la gilipollez, de su padre y de su madre (incluyéndome, puesto que me pase los 10 dias de ingreso llorando).
Nuestro cariño y respeto hacia ti y el Hospital, será eterno. Un besazo.
Ana, familia Oliveras.

Anónimo dijo...

Sinceramente no veo nada de malo que unos padres se preocupen al máximo por sus hijos, llegando a ser en momentos impertinentes, pero quien no desea lo mejor para los hijos y estar enterada de todo lo que le hacen... será porque en los hospitales públicos todo parece tan dejado y descuidado y hasta los propios médicos unos mediocres, no sé... pero Dios no quiera que jamás tenga que llevar a mi hijo a un Hospital público, lo digo de primera mano que tengo mucha familia en el sector de la salud.

Dr. Santi dijo...

Último Anónimo. Para cosas graves hospitales públicos y para cosas pequeñas hospitales privados. Si su hijo precisa una intervención compleja no se la harán en un privado por falta de medios aunque su aspecto parezca fantástico