sábado, 20 de febrero de 2016

Increíble, maravilloso, inesperado. En el siglo XXI los "Researchers identify symptoms of teething"

Fantástico, en la revista de mayor impacto entre los pediatras se acaba publicar un sesudo estudio en el que los investigadores llegan a memorables conclusiones tras una profunda revisión de las publicaciones sobre el debatido tema "síntomas de la erupcón dentaria en el bebé". Todavía la ciencia está estudiando este "terrible fenómeno" que genera intranquilidad en la familia,  un gasto médico inútil, por no decir peligroso y, en cambio, ganancias económicas en varios sectores.

En este enlace encontrarán el artículo aunque el acceso puede estar restringido. La cita bibliográfica es: Massignan C, Cardoso M, Porporatti AL, et al. Signs and Symptoms of Primary Tooth Eruption: A Meta-analysis. Pediatrics. 2016;137(3):e20153501. La fabulosas conclusiones son que en el período de la salida de los primeros dientes los bebés pueden estar un poco más irritable, aumentan el babeo y se frotan la encíass encías. No se justifican otros síntomas.

Nada nuevo bajo el sol.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Ruta del Cister, Montblanc y Fonda del Angels

Puerta de mi casa
Calle Mayor y jardín
Fonda dels Angels
El viernes pasado era la fiesta de la Mercé en Barcelona. Todo estaba cerrado. Así que, en solitario, tomé los bártulos y me fuí a recorrer la Ruta del Cister con  descansos nocturnos en Espluga de Francoli. Recordé momentos felices de mi infancia. Viví varios años en Montblanc donde mi padre ejerció de notario. Como antaño, por las calles en las que yo corría sin parar, ya no circulan coches. Esta ciudad medieval se ha hecho tan grande y con tanto turismo, que casi todo "mi territorio" infantil ya es peatonal o ha sido engullido por la nueva construcción. Vivía en la calle Mayor y, en muchas ocasiones, jugaba en un jardín adyacente propiedad de un vecino. Eso sigue igual,  tal como se ve en las fotos que hice.

Para comer reservé una mesa en la Fonda dels Angels siempre en mi recuerdo y con un edificio precioso. Allí me atendió, simpatiquisima, la,propietaria que de pequeña jugaba con mi hermano mayor. 

No puedo acabar sin nombrar al Museo de la Vida Rural. Recomendado por una descendiente de los fundadores, es un espacio diferente a los museos al uso. En el video que acompaña a este enlace, me veo exactamente cuando era pequeño, mirando y admirando los oficios de los mayores (labriego, herreros, etc.). De ellos aprendí la sobriedad y el trabajo bien hecho.


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