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martes, 11 de marzo de 2014

Los padres, los cuidadores o los "canguros" con móvil ¿se ocupan menos del niño?

Estamos ante lo que es un nuevo problema "silencioso" (debería incluirse en la llamada "morbilidad oculta") en el cuidado del niño. Los teléfonos móviles se han convertido en una parte cada vez más importante de nuestra vida actual y de nuestras relaciones con los demás. Un reciente y sencillo estudio- uso del teléfono por los padres que comen con sus hijos en un restaurante de comida rápida - ya vislumbra el el futuro de un problema que se generará en la relación entre padres e hijos en la vida familiar como lo fue la televisión. 

Casi las tres cuartas partes de los padres utilizaron sus teléfonos al menos una vez durante las comidas, que duraban entre 10 y 40 minutos. Ello conllevaba a estar menos atentos con el niño al estar pendientes de las llamadas o de los mensajes, tener menor contacto visual, hablar menos con él,  vigilarle poco y responderle más bruscamente.

Si la situación la trasladamos a la vida diaria, el impacto de este comportamiento aislacionista de los adultos con los niños puede ser enorme.

lunes, 22 de agosto de 2011

Aproveche las vacaciones, enséñele a comer solit@ (y II)

Esta es la continuación de un texto que había perdido por un error tecnológico: 

Es importante que durante la comida vigilen al pequeño para que no se atragante con algún pedacito demasiado grande. También es importante ir eliminando las tetinas de los biberones, tanto para tomar papillas como para beber agua. El bebé es capaz de sostener un vaso con pitorro y beber solo o con ayuda. Y ármense de paciencia, no se preocupen si se ensucia mucho o desperdicia alguna cucharada. Es la mejor forma de aprender. Y recuerden que dejarle experimentar no significa que pueda jugar con la comida. No le dejen volcar el plato o pintar con la papilla. Es importante que el pequeño comprenda que es la hora de la comida, no de divertirse. Lo que sí pueden hacer es dejarle manipular una cuchara de plástico mientras le dan la comida con otra.

A partir de los nueve meses al niño le encanta llevarse cosas a la boca. Aprovechen esta nueva habilidad para que empiece a comer él solo pequeños alimentos sólidos que pueda agarrar con sus deditos. Aquí tienen una lista de “manjares” para que vaya practicando sin ayuda de papá y mamá:
  • Pequeñas porciones de queso suave y mantecoso. Evite las piezas grandes por riesgo a que se atragante
  • Pan tostado blando, trozos de tortilla, arroz, croquetas
  • Pasta italiana como macarrones, fideos, sopas de letras
  • Galletas redondas de pequeño grosor, barquillos, etc.
  • Verduras cocidas deshilachadas o en trozos (patata, zanahoria, guisantes). Evite las rodajas de zanahoria cruda
  • Frutas peladas en rodajas (plátano, manzana, pera, ciruela, aguacate, melón)
  • Pequeños trozos blandos y desmenuzados de carne, pescado o huevos cocinados. Evitar los alimentos filamentosos, como algunos tipos de carne, ya que se pueden enganchar en los dientes y boca del bebé
Vean como come solito este pequeñajo. 

    jueves, 14 de julio de 2011

    ¡Ya voy!

    El adolescente se caracteriza por una "abulia, desgana y fatiga general" cuando está en casa y una energía increíble cuando está fuera. Una respuesta del digigente vástago, repetida hasta la desesperación de los padres. es el: "¡Ya voy,"!, "¡Voy!", "¡Ya va!", "¡Un momento!" cuando se le llama para que acuda a la mesa a cenar y está en su cuarto "haciendo sus cosas". Esta situación se eterniza hasta que los padres pegan un chillido o amenazan con clausurar el ordenador, entonces el "pájaro" en cuestión aparece con la rapidez del rayo.

    Hoy les muestro un vídeo pero con la situación contraria. Unos padres que llaman a su hijo "¡A comer!" y, éste corre raudo y veloz sin rechistar. Ya les gustaría, a la mayoría de los padres, que su adolescente fuera tan diligente como este mequetrefe que ven a continuación

    jueves, 30 de septiembre de 2010

    El/la niñ@ delgad@

    Desde hace decenios el tema del peso en los niños no deja de sorprender a científicos, legos y familias enteras. Gracias a eso los pediatras podemos vivir/malvivir de las "neuras" de los papis de los niños que "no comen". Normalmente, cuando los niños son pequeños/bebés  a los padres y familiares les siguen gustando los niños rollizos pero se desesperan con el cambio fisiológico que se produce en su figura a partir de los 4-5 años; se vuelven escuchimizados con el costillar marcado y piernas de palillo hasta la adolescencia y, a partir de ella, con el estirón, empiezan a comer desaforadamente y tienen  "mejor pinta".

    Hoy en día los pediatras y la sociedad están más preocupados por el exceso de peso y la obesidad de los niños y jóvenes. Lo de los adultos ya es un escándalo y los métodos de adelgazamiento ya sean médicos/dieta o quirúrgicos estan a la orden del día excepto en aquellas familias económicamente pobres que, desgraciadamente, su adelgazamiento es por falta de alimento.

    En la consulta me encuentro, y así está descrito en la bibliografía médica, con niños delgados comedores quisquillosos que tienen poco interés en los alimentos. Estos "pájaros" desesperan a sus familiares pero, curiosamente son rápidos, activos y ágiles. Hoy día sabemos que la genética tiene importancia capital para la obesidad pero también para la delgadez (las familias es tan genéticamente predispuestas una u otra tendencia)  Los que son delgados "de fábrica" no se arreglan intentando darles de comer más o con más calorías; siguen escuálidos, hasta el resto de sus días según palabras del doctor Keith-Thomas Ayoob, profesor de pediatría en el Albert Einstein College of Medicine en Nueva York.

    Fíjense en este dato tan curioso: mire el puño de su hijo y eso es aproximadamente el tamaño de su estómago. Visto así los padres sobreestiman la cantidad de comida que le cabe en el "buche". Otra buena medida de "no pasarse" es darle una cucharada de comida por la edad. Por ejemplo, a un niño de 2 años de edad se le han de ofrecer tres diferentes alimentos por comida y, por tanto, tomará un total de seis cucharadas por comida. Al dar de comer a un niño hay unas reglas de sentido común:

    • Mantenerse flexible ... pero consistente. Si un niño prefiere comer el cereal seco por un lado y la leche por otro, no hay ningún problema ya que todo va a parar al estómago.
    • Horario regular y cronometrado. Con media hora o tres cuartos tiene de sobras para comer, pongan un reloj de cocina para que sepa que "se ha cerrado  el restaurante" a partir de ahí ya no puede tomar nada más que agua hasta la siguiente comida. Nada de picoteo.
    • Alimentos de calidad y no de de calorías "chatarra" como poner nueces en un yogur
    • Los niños con sobrepeso suelen beber líquidos altos en calorías pero no dan sensación de plenitud. Por lo tanto: prohibidos.
    • No forzarlo. Algunos son tan listos que aprenden a provocarse el vómito
    • A los más mayorcitos no hacerles una comida diferente a la de los padres y hemanos
    • Si come bien el cole -aunque crea que los maestros no le dicen toda la verdad- y no en casa, el problema esta en casa; enfrentamiento padres-hijo
    • Los papis ¿también comen bien y de todo? o son unos tiquismiquis ridículos. Yo conozco a muchos
    • ¿Hay prisas y gritos a la hora de comer? Algunos no pueden comer tan rápido como los que engullen y se ponen como tocinillos

    lunes, 23 de agosto de 2010

    Empezar a poner orden en las comidas antes del cole

    El cole ya está a la vuelta de la esquina; no está de más volver a dar el "coñazo" de lo que tantas veces han oído o leído. Los niños con edades comprendidas entre los 3 y los 11 años necesitan ingerir entre 1.750 y 2.800 kilocalorías repartida entre 4 a 5 comidas al día. Todas las comidas son necesarias empezando por el desayuno, primera comida del día que debe contener lácteos, frutas y cereales. Los niños que no desayunan difícilmente consiguen complementar con las demás comidas del día los aportes necesarios de energía, calcio y otros nutrientes. Diversos estudios han puesto de manifiesto que las personas que desayunan mantienen un IMC (Índice de Masa Corporal) dentro de los límites saludables en mayor medida que las que no lo realizan.


    La comida del mediodía es la que aporta la mayor cantidad de calorías. El pescado, en bastantes ocasiones, es bastante mal aceptado por los niños y, por ser un "proveedor" de proteínas se encuentra en la pirámide de los alimentos en el grupo de las carnes.y los huevos. Se recomiendan dos raciones al día de todos estos alimentos proteicos, los niños deben aprender a comer de todo tipo de carnes y pescados. Las recomendaciones para el pescado han de ser de 4 a 5 veces a la semana variando entre pescado blanco y azul. El pescado nos aporta proteínas de alto valor biológico así como aminoácidos esenciales para la formación y crecimiento de los tejidos, con una proporción más baja de grasas (excepto el pesado azul) aunque estas grasas son muy saludables ya que contienen ácidos grasos esenciales, componentes de la grasa que no podemos sintetizar y que son indispensables para diversas funciones del cuerpo humano.


    Uno de los problemas de la alimentación del niño es conseguir unos buenos hábitos alimentarios, es decir, rutinas y habilidades para que aprenda a comer bien por medio de trucos y estrategias diferentes como:
    • Forma de presentar los alimentos. Los niños responden ante las formas y los colores y se puede ser creativo haciendo, por ejemplo, platos que reproduzcan caras humanas o formas de animales como un juego divertido
    • Dejar que ayude en la cocina. Explicarle qué se va a hacer y cómo se hace les puede fascinar sise plantea como una aventura
    • Variedad ante todo. Es difícil que un niño aprenda a comer bien si no ha entrado en contacto con una gran variedad de productos. Hay niños con buen apetito, curiosos (a los que les encanta probarlo todo), lo que facilita la tarea educativa de los padres. Otros, por el contrario, son inapetentes, perezosos, desinteresados por la comida, e incluso algunos la utilizan para conseguir lo que desean (ir al cine, un juguete, no acostarse temprano, ver más horas de televisión, etc.)
    • La comida no es ni un premio ni un castigo. No hay que hacer concesiones inaceptables aunque sí hay que mostrar un respeto por el apetito del niño. Si realmente no tiene hambre, no hay que forzarle a comer pero tampoco hay que dejar que haga su voluntad
    • Los padres que se preocupan en exceso por la comida pueden lograr que un acto que ha de ser divertido y placentero en batallas que se repiten cuatro o cinco veces a día
    • Respetar los horarios. Para que el “reloj” alimentario de su hijo funcione tiene que estar acostumbrado a una ingesta regular de alimentos. Así, las cinco comidas del día han de estar repartidas más o menos siempre a las mismas horas
    • Compartir. Si es posible compartan las comidas con ellos y no coman en momentos diferentes. Ayuda a estrechar los lazos afectivos y a transmitir conductas y hábitos alimentarios correctos
    • Evitar el picoteo y el abuso de aperitivos de chucherías. A partir de los 7 años los niños suelen tener su propio dinero gracias a la paga semanal. Procurar que no se lo gasten todo en “chuches”. La comida no es un remedio contra el aburrimiento, la ansiedad o la tensión.
    • Sin agobios. Como padres han de supervisar la comida de sus hijos y fomentar la ingesta de los alimentos más saludables pero tampoco atosigarle ni ser inflexible. Se pueden lograr el efectos indeseado como aversión contra algunos alimentos -a mí me ocurrió con el melón
    • Coherencia. Toda la familia ha de seguir el mismo comportamiento alimenticio. Resulta difícil inculcar un hábito alimentario saludable, cuando quien lo aconseja no lo pone nunca en práctica
    Si así lo hicieren, Dios se lo premie; y si no, se lo demande

    sábado, 17 de julio de 2010

    No come tanto para estar así

    Esta frase es habitual en la consulta cuando les pregunto porqué les parece que su hijo/a "parece estar" encima del peso que le toca. No les digo que está gordo/a o relleno/a. Al insistir preguntando sagazmente a que creen que se debe su sobrepeso responden con énfasis "no lo sé, no lo entiendo" y cuando mi sagacidad llega al punto más álgido inquiero: ¿le gusta comer o tiene platos preferidos? entonces, casi invariablemente, responden: "eso sí, es de buen comer". Lo del buen comer es un concepto tan amplio que ahora lo comprendo muy bien.

    Yo siempre he sido "de buen comer"; es más, conseguí una barriguita cervecera de mucho cuidado hasta que mi esposa -nunca mejor dicho- "me forzó" contra mi voluntad: "¡Adelgazar, ar!" y yo, cual corderillo, no tuve más remedio que hacerle caso y ya llevo 12 kg menos. Sigo teniendo un hambre del copón pero hablé con una nutricionista tipo Nicole Kidman -actriz que me atrae por su doble faceta: puede estar más buena que el pan o poner una cara de malvada que aterroriza- muy versada en este tema y me puso de todos los colores. Después de dos horas de clase me hizo ver lo mal que comía y el poco ejercicio que hacía. Me he enmendado y subo y bajo los 7 pisos de mi casa con paquetes y todo y he cambiado mi hábito de comer ajustándolo a lo que ella me dijo y a mi trabajo. Ni Pronokal ni leches. Dieta equilibrada normal y más ejercicio "libre".

    Ahora, eso es lo que trato de enseñar en la consulta pero cambiar los hábitos (menos los religiosos) es muy difícil y más en una familia que no los tiene. Hoy he leído que con la crisis la gente pasa más horas delante del televisor con lo que la probabilidad de engordar será superior entre la población en paro o con menos ingresos al tener que comprar, necesariamente, comida basura.

    Si quiere saber el Índice de Masa Corporal (IMC) de su hijo y si tiene sobrepeso o es obeso pulse aquí.

    jueves, 3 de junio de 2010

    Pequeño maestro para padres temerosos



    No me canso de repetir que una de las mayores desgracias del siglo XX para los bebés fue la aparición del minipimer, batidora, robots cocineros y otros trastos a cual peor. Los padres están "cagaditos" miedo al empezar a comer cosas sólidas. Siguen triturando la comida pasado el año de edad y aún desearían tener un centrigugador de la NASA. No saben o no se dan cuenta de que el niño es un pardillo, que siempre prefiere lo más cómodo y, claro, a esas edades lo más cómodo es que lo cojan en brazos y se le dé la comida suave, suave y fina, fina...porque si no ¡se me va ahogar doctor!.

    El vídeo que ven arriba es único. Su protagonista, Isaac, es un crack en muchos sentidos y uno de ellos es su autonomía. Les pedí por favor a los padres que me lo enviaran porque en la consulta me quedé atónito al vez cómo se zampaba una manzana sin caerle ni un trozo. Es un primer hijo y acaba de tener un hermanito. Los padres, con muy buen criterio, le enseñaron a usar sus manos -que para eso están- para comer solo y vean el espectacular resultado.

    Estoy autorizado por lo padres a reproducir este vídeo pero ¿a que no adivinan la edad del niño? "Hagan apuestas, señores".



    La respuesta en unos días.

    domingo, 27 de diciembre de 2009

    Las comilonas y los años pasan factura

    Uno se queda pasmado de que Belén Esteban se haya convertido en un icono nacional sin que pueda decir de qué porque me presentaría una demanda.Todos la hemos visto en la televisión en privado pero en público nos cuesta reconocerlo. Hay dos personajes televisivos que los admiro por su valía pero no soy capaz de soportarlas cuando hablan; son mujeres, lo siento. La primera ya la he citado, Belén Esteban, que de ser una desconocida, ex-esposa de un torero, se ha sabido encumbrar a lo más alto del "share" televisivo con una cultura personal ínfima. Quizás por ello debe ser admirada; es como una Cenicienta para las mujeres españolas que sean mediocres y que les gustaría ejercer su papel. Si está donde está es porque no tiene un pelo de tonta y sí los demás que la vemos por la tele. El chisme siempre tendrá éxito en este país.


    La otra es la ínclita y culta Pilar Rahola, que siendo de Esquerra Republicana, tiene una mano tendida hacia la izquierda política y con la derecha se va metiendo lo billetes en el saco; eso sí, honradamente, aunque alguna vez se deja caer por algún programa de "chismes" chillando como una loca y con un desprecio a los demás contertulios vergonzante en una persona como ella. Casi seguro que antes de salir "al ruedo" siendo ella enemiga de los toros, la azuzan para que arme follón. Igual estos días ha tomado "foie gras" sin tener en cuenta cómo se obtiene esta "petite mignardise" con gran sufrimiento para los animales.

    Hoy les presento dos fotos. Una, David, del célebre escultor Miguel Ángel -sabía un rato de eso- pero que con el paso de años y años de comilonas su figura va adquiriendo características decrépitas. La otra es de una señorita, Barbie, a la que parecía que no le pasaban los años sin necesitar Photoshop pero ¡héte! aquí que un "paparazzi"- que no es Paco Elvira- la ha fotografiado en un descuido y nos muestra la cruda realidad; aunque pases por las manos del cirujano Vila-Rovira (al que conozco de hace años) o de Javier de Benito (otro pope de la cirugía plástica, nos conocimos en el tren Barcelona-Sabadell) el tiempo llega a desmoronar el cuerpo como las torres gemelas de NY.

    Quedan más días de comidas... He rastreado Google con las palabras "centros adelgazamiento España" y me han salido 257.000 citas. Aunque no he examinado con detalle las propuestas, no está nada mal.

    viernes, 18 de diciembre de 2009

    NO a las batidoras de comidas para bebés

    Es increíble lo que avanzan los artilugios, para dar de comer a los niños. Siempre me quejo que una de las desgracias del siglo pasado para dar de comer al niño fue la aparición del minipimer, batidora y más tarde el robot - babycook. Antiguamente los padres daban la comida semisólida -fruta y puré de verduras- chafados con el tenedor. Ahora se emplean estos trastos que lo único que hacen es facilitar la preparación de las comidas pero "invalidan a los niños" e impiden su proceso de aprender a masticar aunque no tenga dientes. Con miedo en el cuerpo al atragantamiento los padres preparan una comidas suavísimas sin un sólo grumito. El bebé se lo zampa en un santiamén si es buen comedor y si es un poco "cabezota" y "no quiere comer" se emplea la técnica malabarista de dar una cucharadita seguido de enchufarle el chupete en la boca para que trague para que no lo pueda escupir; antes de la cucharada siguiente se "destapa" la boca y se le mete otra con la velocidad del rayo. No poner el chupete es "un tiempo muerto" para que el bebé cierre la boca y ya no deje entrar a la siguiente cucharada.

    Una industria espabilada ha inventado la cuchara metecomidas que sustituye a la técnica cuchara-chupete. Básicamente consiste en un mango grande como una minibotella flexible en el que se le pone la harina o el puré evitando usar el plato ya que después de haber tomado una cucharada se aprieta el mango y sale más comida. Si uno quiere ir rápido no hay más que apretar el mango tras tragarse la cucharada anterior. En el fondo es como si los papás quisieran fabricar "foie gras" con su hijo.

    Sé que puedo ofender pero los padres españoles son un poco "caguetas" al dar de comer a sus hijos reforzados por los respectivos familiares: "se atrangantará", "¿no ves que se ahogará si no se lo das más fino". Los padres, empleando la comida fina y no dejando meter las manos en el purés para que se acostumbre al tacto de los alimentos, lo único que hacen es impedir la autonomía del niño a la hora de comer.

    Si Charlot levantara la cabeza seguro que se habría "forrado" perfeccionando, para bebés, la siguiente máquina automática para comer.

    jueves, 29 de octubre de 2009

    Carne de cerdo y alimentación saludable


    He recibido por correo el folleto número 14 correspondiente al mes de septiembre de una separata de una revista llamada Carne de Cerdo & Alimentación Saludable. Curioso nombre para una publicación. He estado a punto de tirarla a la basura pero como hablaba de nutrición - y a mí "nutrirme" me gusta un montón- y el título del capítulo me ha parecido atractivo "La carne de cerdo y su papel en la planificación de una dieta equilibrada", se me ha abierto el apetito y me la he leído "sistema lectura rápida". He entrado en la web patrocinadora Confecarne y ¡oh sorpresa! sólo sale el nombre. He seguido rebuscando y me aparece la siguiente dirección web El Gran Jamón, el portal español del jamón; la cosa se pone interesante y se me hace la boca agua. Miro las recetas y mis jugos gástricos se ponen al 100 porque tengo un hambre del copón. Después me tranquilizo pensando en la frase de de Don Quijote: Come poco y cena menos, que la salud en todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.

    A lo que iba. El artículo en cuestión, escrito por un profesor de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que la distribución alimentación cotidiana en cinco comidas al día, el desayuno, la comida y la cena y dos pequeñas colaciones puede contribuir al mantenimiento de una dieta saludable y equilibrada favoreciendo un mayor rendimiento físico y mental , así como un mejor control del apetito. Una de las mejores elecciones para, al menos, una de las colaciones es el bocadillo a base de productos cárnicos magros como el jamón serrano, el jamón cocido o el lomo embuchado y una ración de fruta. En España el 55% de las madres dicen que sus hijos toman un bocadillo en el recreo o la merienda y el preferido del 34% esl el de jamón serrano. En un artículo anterior se habla de carne de cerdo y  alimentación infantil.

    Estoy "depre" porque a media consulta me es totalmente imposible hacer una colación. Quizás cuando me jubile...

    miércoles, 2 de septiembre de 2009

    "Acongojamiento" de los papás con los trocitos de comida

    Yo creo que es uno de los males de las familias de nuestro país: el miedo a dar trozos de comida sin triturar. Me cuesta convencer a los padres que, a medida que crece el niño, usen menos la batidora, el minipimer o la Babycook y empleen en tenedor o el pasapurés para que el bebé se acostumbre a un alimento más sólido. Pero es superior a sus fuerzas; el miedo al atragantamiento - hecho que por supuesto hay que vigilar - les paraliza. Darle la comida siempre triturada le acostumbra a no aceptar "tropezones". Más valen imágenes que palabras y ahí van; fíjense cómo disfrutan.






    Sin palabras. El niño que come "cheerios" tiene 7 meses y seguro que no es de estas tierras porque este "sí me come". Un día ya les hablaré de la "neofobia".


    Y éste tiene un añito:

    viernes, 28 de agosto de 2009

    Natillas, crema catalana y crème brûlée

    Ayer salí del "zulo" en donde estoy encerrado intentado descansar y fui a cenar con Sir y Lady Yoke . Ella es experta en la cocina, mucho. No había "crème brûlée" (leche o crema quemada según la bibliografía consultada) postre que he tomado casi cada día. Ella me explicó la diferencia entre ambas y, la verdad, yo la encuentro más buena que la crema catalana o las natillas. Ahora me gustaría preguntar a loa/as expertos en cocina como Sir David las diferencias entre todas ellas y porqué no la encuentro en casi ningún restaurante. ¿Es más cara? ¿Es demasiado sofisticada para la mayoría de los mortales? ¿La crema catalana es aun postre original de mis tierras?

    Les pido ayuda para comprender mi frustración. Los dulces me pirran y cuando voy a un restaurante lo primero que miro son los postres y después si en la carta hay pies de cerdo -los pruebo allá donde vaya.

    jueves, 21 de mayo de 2009

    Si a un niño mayor de 6 años no se le notan las costillas "le sobra peso"

    En la charla a los padres de Andorra, que se lo pasaron bomba, insistí repetidamente en la frase lapidaria que anuncia esta entrada. creo que ya la he comentado una vez pero no me importa repetirla. la debí decir con un tono tan enfático y sobrecogedor que a algunos padres les debió impactar mucho. Además, repetí hasta la saciedad que el trabajo de los padres es de restaurante: comprar la comida, cocinarla y el cliente (oséase, el vástago) se ha de comer lo que quiera....¡lo que quieraaaaa! no lo que quieran los padres. De ahí la famosa frase de mi niño no me come.

    Pues bien, unos días depues vinieron un padres andorranos simpatiquísmos (amigos como no de Sir Xavier Sabat, el terremoto de Andorra) como primera visita. La entrevista fué hilarante porque el motivo de la visita es que las niñas no comían; como habían asistido a la charla me dijeron con mucha gracia "la verdad es que veníamos porque las niñas no comen pero después de lo que dijo allí ya sólo venimos a que les haga un chequeo". Efectivamente la niñas estaban estupendas notándose, aparentemente, todo el rosario de costllas y vértebras, paletillas y piernas y brazos flacuchos. Por lo demás, una energía inacabable.

    No me canso de decir a las abuelas que se fijen en los atletas que hacen carreras de longitud. Contra más resistencia tienen más delgados están. Los que hacen 100 metros libres están "cachas" pero a los que hacen la maratón les darías una propineja para que se compraran un "bocata". La verdad es que dan un poco de pena por su aspecto pero en cambio son capaces de cascarse 42 kilómetros entre 2 y 3 horas. A más delgadez más resistencia. Los niños movidos y ágiles son delgados. Que les dure...

    miércoles, 13 de mayo de 2009

    ¿Porqué los papás tienen tanto miedo a que el niño coma solo?

    Es algo que no acabo de entender. Los papis tienen un miedo exagerado a que el niño se atragante. En más de una ocasión he comentado que una de las desgracias para la alimentación del niño aparecidas durante el siglo XX ha sido los electrodomésticos. La batidora, el minipimer o el robot batidora Babycook son instrumentos maléficos que impiden al niño empezar la alimentación con sólidos. Al acostumbrarse a comer todo triturado, identifican cuchara con con alimento fino, y no aceptan pequeñísimos "tropiezos" en la cuchara.

    Sorprendentemente un niño es capaz de "comer solo" a partir de los 9 meses; se mantiene sentado, hace la pinza con los dedos y es capaz de llevarse las cosas a la boca. Eso sí no se le pueden pedir buenos modales en la mesa; si hace falta le ponen un chubasquero y varias hojas de periódico extendidas debajo de la silla para que no manche mucho el suelo. Miren como disfruta este niño con sus espaguetis.




    viernes, 19 de septiembre de 2008

    La comida del cole: "asquerosa"

    Esta es una respuesta bastante común de los niños que se quedan a comer en la escuela. Hemos llegado a unos niveles de vida que la comida de casa casi con toda seguridad es más sabrosa que la del cole. También hay un poco de esnobismo en la respuesta y mucho de capricho: Los niños y jóvenes de hoy son más selectivos en su comida ya que la variedad que ofrece el mercado es inmensa.

    No me puedo resistir a comentarles la respuesta de un jovencito que vino ayer a la consulta. Le pregunté como siempre hago con todos "¿Qué tal la comida del cole?". La respuesta fue inmediata: "asquerosa". "¿Por qué?", le pregunté, "repasemos los platos que te dieron empezando por el que te gustó más y acabando por el que te gustó menos". Respuesta: "Lo mejor el postre: flan; después el segundo: hamburguesa con patatas y lo peor el primero". "¿Ah, sí? ¿Qué os dieron?". "Plantas".

    He de reconocer que comer "plantas" tampoco es mi fuerte. Para excusarme me salgo por la tangente y les digo a mis compañeros de mesa que "lo verde es para los conejos". Sin embargo, también es verdad que si sé un lugar -no conozco muchos- en que hagan una buena ensalada César, "me la pido". La leyenda de la ensalada César es muy curiosa. Si quiere saber algo de ella, pulse aquí. Hay cientos de leyendas de la reina de las ensaladas pero lasque les he puesto parece la más "peliculera".

    domingo, 11 de mayo de 2008

    En verano no cocine......potitos, aunque se enfade la abuela

    La forma habitual de introducir la alimentación complementaria a la leche es, ir sustituyendo, de una en una, las tomas de leche que recibe el lactante por los distintos componentes de los alimentos (papilla de cereales, puré de fruta, puré de verdura&), de forma paulatina, con intervalo suficiente para que el niño vaya aceptando los nuevos alimentos, probando la tolerancia del niño a los mismos antes de introducir uno nuevo y dando tiempo a la adaptación de su organismo. Es muy importante en este periodo, permitir que la cantidad de alimento pueda variar de un día a otro y de una semana a otra, según el apetito del niño.

    Por diversas circunstancias, en determinados momentos se recurre a alimentar al bebé con alimentos infantiles homogeneizados, más conocidos por el nombre común de "potitos infantiles". Se trata de alimentos a base de hortalizas, frutas, carnes, pescados, lácteos o mezcla de los mismos, cuya finalidad exclusiva es establecer un régimen alimenticio infantil.

    Cuando les recomiendo introducir potitos -palabra aceptada por la RAE- en esta época del año muchas abuelas me dirigen una mirada crítica durísima- por no decir asesina. "¿Qué es eso de dar de comer al nieto un "potingue" envasado? "Vaya usted a saber que le han metido dentro". Los papás de verdad, esforzados y amantísimos, han de ir a la plaza a comprar los mejores alimentos frescos y cocinarlos com amor...

    ¿Por que los recomiendo? Por las siguientes razones:
    • La comodidad para dar de comer al niño en una época del año de mayores desplazamientos.
    • La composición nutritiva y normas de calidad, producción y elaboración de estos productos quedan recogidas en la Directiva 96/5/CEE, que exige que se deben elaborar siguiendo unas normas estrictas de control de calidad y con un adecuado valor nutritivo, y cuyos ingredientes, composición (proteínas, sodio y densidad energética) y normas de manipulación deben figurar en la etiqueta.
    • Los alimentos infantiles homogeneizados están fabricados con ingredientes, cuya adecuación ha sido determinada mediante datos científicos aceptados.
    • Es una alimentación complementaria a la lactancia, a partir del cuarto o sexto mes del niño, y sirven para completar el aporte de energía y nutrientes del bebé.
    • Ayudan a que descubra nuevos sabores y aprenda a masticar y tragar.
    No teman a los potitos. Los papis pueden salir al campo todo el día sin tener que preparar nada. Dependiendo de la edad, un mequetrefe "se podría" desayunar con papillas de harina envasadas, comer potitos de verdura, merendar los de frutas y cenar otra papillita como la del desayuno. Y colorín colorado el problema de la comida se ha acabado.

    Recomendación fundamental: Antes de salir a la aventura hay que saber "que potitos le gustan al nene". Con paciencia y "como Juan Valdés selecciona los granos de café uno a uno" en Colombia, los padres han de averiguar con una paciencia de Job cuáles, de la miríada existentes en el mercado, los aprobados por el reyezuelo de la casa. No vaya a ser que salgan por ahí y no se los tome ni poniéndole una sonda nasogástrica.

    martes, 22 de abril de 2008

    ¿Come picoteando?

    Algunos papás y jóvenes comen picoteando. No hay una ciencia exacta de cómo se ha de comer y de las cantidades para tener una dieta equilibrada. El cuerpo humano es muy sabio y si todo está en orden sabe muy bien lo que necesita para vivir bien. Todos somos un poco caprichosos respecto al tipo y cantidad de comida. Curiosamente el estado emocional influye poderosamente a la hora de comer de tal forma que unas personas tienen tendencia a comer mucho más y otras pierden el apetito. Los problemas emocionales pueden causar trastornos alimentarios que pasan desapercibidos porque no son los típicos como la anorexia o bulimia y los adultos y los niños solucionan sus problemas de ansiedad o depresión con la comida.

    Para saber si los papás o sus hijos están en esta rueda ansiedad-comer o ansiedad-no comer pueden reflexionar sobre estas frases. Parece un juego de palabras pero no lo es:


    Siempre cuando como no me preocupo
    Siempre como cuando me siento triste
    Siempre como cuando me siento ansioso o nervioso
    Siempre como cuando estoy enfadado
    Siempre como cuando estoy aburrido
    Siempre como para atrasar cosa que debería estar haciendo
    Siempre como cuando estoy asustado
    No como porque me preocupa tener demasiada grasa
    Después de comer me encuentro a disgusto
    Creo que no seré popular o bien aceptado entre mis compañeros si peso mucho
    Creo que seré más aceptado si peso poco
    Me gusta saltarme las comidas
    Me apasiona dominar las dietas

    Una manera de calmar la ansiedad es el picoteo. Visitas constantes a la cocina y "picar " es una forma bastante habitual de subir de peso sin ser aceptado por los interesados. Parte de la obesidad infantil es por picoteo constante. Curiosamente los papás no lo reconocen: "No lo entendemos, no come tanto para estar con ese peso". Efectivamente, el niño come bien pero fuera de las comidas en como una gallinita en un corral. ¿Usted picotea si está nervioso o, por el contrario, pierde el apetito?

    sábado, 15 de diciembre de 2007

    Ese no es mi hijo...

    Los niños y niñas son listos y unos "pájaros" de mucho cuidado. En casa, algunos, aprenden a dominar las situación.Les y consiguen que todo gire alrededor de ellos convirtiéndose en unos pequeños déspotas: eligen la comida o la ropa, rechazan enérgicamente o con rabietas lo que no les gusta y frecuentemente tienen problemas a la hora de ir a dormir. En cambio, cuando están la guardería o en el colegio su comportamiento cambia radicalmente y se convierten en "niños modelo": apacibles, colaboradores, obedientes, comen todo... "¡No puede ser!, exclaman los incrédulos padres padres. ¡Ése no es mi niño!"· No se creen que sea así y muy especialmente con las comidas. ¿Qué transformación milagrosa se produce de un lugar a otro?

    El entorno y los compañeros de clase ejercen una poderosa influencia para las preferencias y rechazo de las cosas. Observando a los demás e imitando, el niño adquiere muchas habilidades. A los adultos nos ocurre los mismo. Un ejemplo: nuestros modales a la hora de comer son muy diferentes si comemos en casa que en una mesa con invitados de una boda; la mayoría de comensales intentará por todos los medios seguir las normas de urbanidad que han aprendido, difícilmente rechazarán la comida y procurarán ser lo más educados posibles. "Allá donde fueres haz lo que vieres". A propósito, les recuerdo que en un post anterior ya les sugerí que si me invitan a una boda empleo el "método Hannover", glorioso donde los haya.

    El comportamiento del grupo es fundamental para modificar el del individuo. También esto ocurre en los niños y por eso puede ser tan peligroso durante la adolescencia. Esta influencia de lo que hacen los demás estando juntos induce al niño a probar nuevos alimentos y observar una conducta adecuada durante la comida.

    En general muchos niños comen mucho mejor en el colegio que en casa.

    Algunos padres, si el niño es poco comedor, prefieren que coma en casa y no en la escuela por un razonamiento que a ellos les parece muy evidente: "Si en casa come tan poco y siempre tengo que estar pendiente de él menos comerá en la escuela que lo controlarán menos". Cuando existen problemas con el hijo durante las comidas deben plantearse seriamente a cualquier edad dejarlo a comer, si la economía familiar lo permite, en la guardería o escuela. Esta experiencia de comer fuera de casa. Estar sometido a la "disciplina de grupo" es muy enriquecedora.

    martes, 24 de julio de 2007

    "Ya voy"

    Celebérrima expresión que suele escucharse en todos los domicilios con adolescentes, por otra parte sanos y vigorosos. La pronunciación y tono varía en función de lo que esté haciendo el "presunto implicado". Suele exasperar a los padres, ya que se repite continuamente en situaciones determinadas como a la hora de la comida o de la cena. En muchas ocasiones, el tono es de prontitud y rapidez. "Aristóteles: ya está la comida". Una voz en lontananza grita presto: "¡Voy!", pero no aparece nadie. "Aristóteles... ¡a comer!" La voz presta: "Voy, voy", pero sigue sin aparecer ni un alma hasta que la casa retumba y se extremece: "¡¡¡¡¡¡Aristóteteles, si no vienes no comes!!!!!!" Entonces sí: aparece una figura derrengada o no para sentarse a la mesa.
    A veces la respuesta suena más de ultratumba. El "ya voy" se pronuncia como un lamento desgarrado, expresión del dolor del joven o la joven enganchado al Messenger. Si se le repite la orden de ir a comer, responde con sensación de prontitud y colaboración anterior: "Voy, voy", pero sigue sin aparecer hasta que vuelve a retumbar la casa. Probablemente el "ya voy" es una de las expresiones que se usan más en los domicilios con jóvenes promesas de la vida. Eso sí, si llama un amigo, no lo dice; va como un meteorito al teléfono o adonde haga falta.
    Debo reconocer que como "adolescente de la madurez" bastantes veces hago lo mismo. Muchos sábados, domingos y fiestas de guardar, estoy trabajando en el ordenador y a la hora de comer o cenar mi esposa me llama. Aunque sea mi plato preferido de pasta Rana(r) que pasa "del dente" a ser un pastiche incomible, enseguida contesto: "Ya voy"... y...

    lunes, 14 de mayo de 2007

    Los papás y los pediatras ¿vemos el aspecto y forma del niño de forma diferente?

    Es un hecho que cada vez hay niños/as más obesos/as. Curiosamente los papás no se dan cuenta de que su vástago adquiere formas cada vez mas rechonchas, muy especialmente a partir de los 6-8 años. A esa edad el niño es cada vez mas autónomo, puede "ir de caza" a la cocina y zamparse todo lo que encuentra a su paso. Y sus padres sin enterarse.

    Muchos de ellos, a partir de esa edad, se hacen una revisión de salud anual. Yo veo en la gráfica de peso/talla que el peso va "in crescendo" junto con aumento correcto de talla. En resumen, el pequeño paciente está cada vez más regordete u obeso. Les comento a los padres con suavidad y diplomacia: "¿No notan el aumento de peso de su hijo? La gráfica muestra que este año ha aumentado bastante". Respuesta: "No lo entiendo, doctor, come como siempre". Hago una vuelta de tuerca en el interrogatorio: "¿Come más chuches, zumos o galletas?" "No, come como siempre y hace ejercicio (?) -el obligatorio de la escuela-,... no lo entiendo".

    Entonces pongo en marcha mi sabiduría de pediatra curtido y le pregunto al joven: "Hola, dime que desayunas por la mañana". A partir de ahí salen los alimentos más variopintos cargados de hidratos de carbono: colacaos, cacaolats, cereales con chocolate, tostadas con matequilla y mermelada, etc. Dosis ingerida: la que al nene le apetece. Por las tardes, al salir del cole, chuches que te crío y zumos envasados; eso sí, de frutas. Y si pasan por casa de los abuelos antes de llegar a casa, "se ponen morados".

    Insisto, me llama la atención que, con la alarma social respecto a la obesidad infantil, los papás no sean capaces de ver que su hijo/a está engordando a una edad en que empieza a percibir su propia imagen. Serán candidatos a la anorexia mental.
    ¿Habrá que fabricarles gafas especiales a los papás para que vean qué figura tiene en realidad su hijo/a?