Estoy casi seguro de que en más de una ocasión de le habrá escapado esa frase. Tiene su miga en los tiempos actuales.¿Por qué a todo el mundo le parece normal y aceptable que durante un partido de fútbol se pueda insultar, menospreciar, engañar, desearle mal o la muerte tanto a jugadores como árbitro? Y no sólo son los jugadores, sino que el público es incluso peor... Yo no he visto gente tan desaforada e irracional en sus críticas como en un campo de fútbol. Personas que en su vida normal son amantes padres de familia, mesuradas y educadas, con cargos de mucha responsabilidad, se vuelven energúmenos como los asistentes a los circos romanos. Pierden los estribos, chillan como locos y pasan de la educación al lenguaje soez y chabacano porque creen que el señor "del pito visible" se ha equivocado. La idea (no intencional) de "desear" la muerte de otro está en muestro lenguaje cotidiano. Y los padres no son una excepción. Estos días se está hablando bastante, en los medios de comunicación, del mismo comportamiento salvaje al asistir a competiciones escolares o juveniles de sus hijos.
Los humanos somos los únicos que podemos verbalizar sentimientos que, sin desearlo, realmente son terribles: "es para matarlo", "es que lo mataría", "muérete ya", "que se muera".
- saludar
- dar las gracias
- pedir las cosas por favor
- pedir perdón cuando se equivocan
- ser puntuales y ordenados
- no tocar las cosas de los demás sin permiso
- taparse la boca mientras bostezan
- no estornudar ni toser encima de los demás
- no interrumpir a los mayores cuando hablan con otras personas
- ser aseados: lavarse las manos, los dientes...
- no empujar ni colarse en las filas
- no tirar cosas al suelo
- no decir secretos al oido delante de otras personas
- respetar a profesores y compañeros en el colegio
- no sentarse en el suelo
- no escupir
- no gritar
Seria estupendo, ¿no?







