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jueves, 14 de marzo de 2013

La Caixa.es no está a la altura

Creo que ante la catastrófica situación económica las oficinas de las cajas y bancos se deberían esmerar en cuidar su clientela. Una de la entidades más saneadas es La Caixa (catalana por los cuatro costados) pero en algunas de sus oficinas como Oficina Ganduxer - 0852 no son atentos hacia el que aventura a entrar. Y eso que siempre está vacía. El viernes pasado estuvieron desconsiderados con mi esposa hasta el extremo de incomodarla. No podía hacer una reclamación porque en un caso de mala educación es la palabra del empleado contra la del cliente. Sin embargo, mi esposa salió tan dolida que escribí una nota de queja a su directora confirmándole que también lo haría público a través de este blog. Me respondió disculpándose pero ahí va mi queja porque, como pueden imaginar, no era la primera vez que ocurría algo semejante. Ya llovía sobre mojado y el vecindario sabe que sus empleados no son la simpatía personificada ni la alegría de la huerta.

Aparte de ello La Caixa es bien conocida por cobrar hasta por respirar en sus oficinas. Un hecho extraño del que no se habrán apercibido ni el Govern de la Generalitat ni Esquerra Republicana de Catalunya es que sus correos electrónicos acaban en xxx@lacaixa.es y no en xxx@lacaixa.cat. ¿Cómo puede permitirse una osadía tal?. Señores de La Caixa eso no es serio; deja traslucir el tufillo de que ha de ser así para poder llevar sus tentáculos a todo el estado español ("la pela es la pela"). En el Colegio de Médicos de Catalunya me obligaron a cambiar el .es por .cat "por razones técnicas" ¡qué cosas!. ¿Que hará La Caixa si Catalunya logra la independencia?

jueves, 10 de marzo de 2011

¿Recuperaremos la Urbanidad?

Ayer, una periodista de El Periódico me hizo una entrevista general y, le comenté la importancia de "esta asignatura pendiente", perdida con el paso de los años. Este documento le he recuperado de uno de mis múltiples ordenadores - perdonen la fardada. Los tengo en el hospital, en casa, en la consulta y dos miniportátiles de rebajas para mis robots. Seguro que ya lo puse en su día  en este blog pero no está de más repetirlo cuantas veces sea menester. A mi me educaron en un colegio religioso en el que la Urbanidad era un capítulo muy importante de la formación y ha dejado huella en mi forma de ser y actuar.

La urbanidad, consiste en saber convivir en comunidad, saber comportarse de modo correcto en cualquier ocasión para agradar a quienes nos rodean.

Principios básicos de urbanidad:
  • Respetar al otro como un otro: su carácter, su amor propio, sus opiniones, inclinaciones, caprichos, costumbres, etc., aunque las consideremos defectos. El respeto da un paso más que la tolerancia.
  • Escuchar, más que hablar: descubrir quién es el otro, qué quiere, qué piensa. No dirigirse a él como si fuera una proyección de nosotros. Hablar sin descanso es una descortesía hacia los demás, y además revela cierto egoísmo.
  • Comprender, antes que juzgar: no odiar al otro ni hablar mal de él ante otros por lo que creemos que son sus defectos. Siempre es mejor preguntarse: ¿qué hace que la persona que nos molesta actúe de la forma en qué lo hace? Así, será más fácil que comprendamos y más difícil que odiemos.
  • Pensar antes de actuar o de hablar: elegir siempre la mejor oportunidad, no ser imprudente. Evitar palabras molestas, observaciones poco delicadas, descorteses o demasiado personales.
  • Ser discreto: no hacer preguntas que nos hagan parecer excesivamente curiosos, ni divulgar los secretos que otros nos han confiado. De lo contrario, nos ganaremos que nadie confíe en nosotros.
  • Adecuar nuestra opinión a los conocimientos del otro: evitar hacer comentarios sobre historia, ciencia, cultura o arte cuando no se conoce el grado de conocimiento de las personas que escuchan.
  • Captar la situación del otro: percibir cuál es su estado anímico y, según eso, decir lo que sea apropiado.
  • Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.
  • En cuanto a nuestra educación como padres, es lógico que para que las personas cumplan con su misión por completo, deben ser educadas desde la infancia con las más elementales reglas de urbanidad. Por eso se dice que la educación nace en la cuna. No acabo de esta de acuerdo con el lema "para educar a un niño hace falta una tribu". Por lo menos "en mis tiempos" -ya soy veterano- no hacía falta.

Normas de educación para padres:
  • Hablar en voz baja, con dulzura, calidez y seguridad ante el bebe en la cuna.
  • No discutir jamás delante del niño y mucho menos decir malas palabras.
  • Dar el ejemplo siempre, no realizar nada obsceno, no criticar, ni hablar mal de otras personas, inclusive familiares.
  • Mantener una disciplina general en todo momento, tener orden, respeto de los horarios, cumplimiento del trabajo, buena administración del dinero y buenas relaciones humanas.
  • Cenar todos los días en familia dándole el ejemplo con una buena mesa servida, buenos hábitos alimenticios y buenos modales.
  • Enseñarles a cumplir con sus deberes, desde las tareas en la escuela, hasta el cumplir con promesas y ofrecimientos a otros niños o personas. Así les enseñaremos a ser hombres y mujeres de palabra.
  • Desde bien pequeños darle el ejemplo y mostrarle que el saludo, aunque no conozcamos a la persona, es básico para dar una buena impresión siempre.
  • Hablar correctamente el idioma que tengamos.
  • Ser sociables, poder sostener una conversación con todo tipo de personas. Ser cortés ante todos.
  • Vestir apropiadamente, de acuerdo a la edad y a la ocasión.
  • Tratar de evitar discusiones en tonos alterados y bajo estados emocionales extremos. Una sonrisa junto a una disculpa, es la mejor forma de evitar altercados desagradables.
  • Respetar la puntualidad y de no poder asistir por causas inevitables, comunicarlo con tiempo.
  • Colocar un poster en la pared de la habitación del hijo con el Artículo 155 del Código Civil que reza como sigue. Los hijos deben:
1. Obedecer a sus padres mientras permanezcan bajo su potestad, y respetarles siempre.            2. Contribuir equitativamente, según sus posibilidades, al levantamiento de las cargas de la familia mientras convivan con ella.
Repito una frase anterior: Tratar a los demás como nos gustaría ser tratados (es el amarás al prójimo como a ti mismo). Para finalizar pongo unos cuantos mandamientos olvidados aunque no soy creyente:

El quinto mandamiento de la ley de dios es: no matarás
El sexto mandamiento de la ley de dios es: no cometerás actos impuros
El séptimo mandamiento de la ley de dios es: no robarás
El octavo mandamiento de la ley de dios es: no dirás falso testimonio ni mentirás.
El noveno mandamiento de la ley de dios es: no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo mandamiento de la ley de dios es: no codiciarás los bienes ajenos.

Está claro que el 69 (perdón el 6 y el 9) no tienen repercusión general pero lo otros...

martes, 23 de febrero de 2010

Aprender a dialogar

Los niños a partir de los 9-10 años ya empiezan a ser presionados por su compañeros. Una de las habilidades que deben aprender es a dialogar sin enfrentamientos. El "tono dialogante" tiene más fuerza y crea más amigos -menos en la política española actual- y menos rencores. Los padres pueden enseñar a sus hijos a discrepar de sus colegas sin conflictos; lean:
  1. Es más fácil estar de acuerdo que en desacuerdo; podemos aprender mucho de las conversaciones en las que no coincidimos en nuestros puntos de vista, siempre que seamos capaces de escuchar y hablar de manera racional. Por desgracia, la mayoría o bien no nos atrevemos a mostrar nuestro desacuerdo o bien perdemos los papeles cuando las cosas no van como nos gustaría.
  2. No hay que tomarlo como algo personal (antes se decía "no te hagas mala sangre"). Si uno se enfada hay que recordar que es la idea o el concepto que defiende el amigo, tutor, maestro, compañero, padre, etc.) y no la persona la que lo provoca.
  3. Evitar despreciar las ideas y creencias de la otra persona. Si alguna vez alguien nos ha "atacado" o despreciado, observamos lo importante que es emplear un lenguaje y un comportamiento respetuoso. En vez de decir lo que estamos pensando (¡Qué estupidez!, ¡eres tonto!), es mejor aclarar: “No estoy de acuerdo con eso por esta razón…”. No caer en la tentación de gritar, utilizar el sarcasmo o hacer comentarios despectivos. Todos los demás comprenderán claramente lo que queremos decir, cómo se dice y lo bien que lo entienden.
  4. Utilizar frases en primera persona (yo) para expresar cómo uno se siente, lo que piensa y lo que quiere o necesita. Hablar del otro (tu) puede dar la impresión de que se está atacando o acorralando. Por ejemplo, decirle a un madre o a un padre "Siempre me recuerdas mis tareas los miércoles cuando sabes que tengo un montón de deberes" suena muy diferente que decir "me siento muy agobiado, porque hoy tengo muchos deberes. ¿Puedo hacer esas tareas mañana?".
  5. Escuchar la opinión y el punto de vista del otro. Escuchar bien es una manera de mostrar que se respeta y entiende lo que quiere decir la otra persona. Esto hará más probable que ella haga lo mismo. Cuando la otra persona habla, hay que tratar de no pensar por qué no se está de acuerdo o lo que se va a contestar y poner atención en lo que está diciendo. Cuando nuestro turno para hablar, repita cualquier punto importante que la otra persona haya mencionado para demostrar que se ha escuchado y oido lo que dijo. Luego, con tranquilidad, explicaremos nuestros argumentos y por qué no estámos de acuerdo.
  6. Mantener la calma. Esto es lo más importante que podemos hacer en una conversación. Desde luego, es todo un reto conservar la calma y ser razonable cuando uno está enfadado o exaltado por algo, sobre todo si la persona con la que se está hablando lo hace con poco respeto y gritando. Puede ser necesario comportarse como la persona madura que sabe llevar tranquilamente la conversación, aunque el otro sea uno de los padres.
Conclusión para padres e hijos: el respeto no sólo debe tenerse en cuenta en las conversaciones difíciles. Ser amable y considerado con los miembros de la familia, del trabajo, de la escuela y gente de la calle, nos ayudará a dominar aquellas situaciones o momentos en que no estemos de acuerdo con alguien. Eso es exactamente lo contrario de lo que nos enseñan en los muchísimos programas "telebasura". Si un niño ve eso aprende todo lo contrario de lo escrito más arriba.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Las hijas del señor Rodríguez

La fotografía no es más que una representación de la familia moderna. La urbanidad familiar frente a la autonomía e identidad de los adolescentes. Si a eso le añadimos un poco de morbo...


Un par de citas vienen bien al caso:
  • La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.
  • El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones. Winston Churchill (1874-1965) Político británico.

lunes, 18 de mayo de 2009

El debate de la educación diferenciada

La educación diferenciada se basa en lo que antaño era habitual. Los chicos con los chicos y las chicas con las chicas. Después se mezclaron y vino la educación mixta. Sólo uno pocos colegios religiosos como el Opus Dei mantienen esa separación de sexos. Lo que fue habitual pasó a ser raro y ahora se vuelven a plantear las bondades de la separación.

Volver al sistema antiguo de educación diferenciada podría ser complicado para padres que tienen hijos de diferente sexo y para los colegios ¿que sexo escoger? Yo estudié en un colegio religioso jesuítico sólo de varones y, aparte de que yo no tenía grandes luces para las mates, no lo pasé muy mal. El sexo estaba reprimido y uno tenía que ingeniárselas para tener relación con el otro al salir del cole e intentar "ligar".

Como en todo hay que ser prudente. Yo personalmente prefiero la educación diferenciada a la unisex. Tampoco creo que sería bueno "obligar" a separar los chicos y las chicas. Mientras yo iba a mi cole, unisex, la que ahora es mi esposa iba al Colegio Alemán, bisex de toda la vida. ¿Le fue mejor a ella que a mí? No lo sé pero lo que sí puedo asegurar es que aprendió idiomas mucho mejor que yo y no tuvo que ir a misa diariamente como un servidor.

Como doy clases en la universidad veo claramente que al final de la adolescencia los chicos y las chicas no se parecen en nada. Muchos chicos maduran más tarde y algunos, francamente, parecen retrasaditos mentales porque no han salido de "la edad del pavo". Por este motivo creo que las carreras con más dificultad para entrar las están acaparando las mujeres. Un ejemplo claro es medicina, profesión que se ha feminizado sin que ello sea menoscabo para la profesión.

Eso sí, propondría un "talante" distinto:
  • Uniforme obligatorio hasta cierta edad
  • Tratar de usted a los profesores
  • Levantarse cuando éstos entran en clase (como en las "pelis" cuando entra el juez)
  • Darles la mano al llegar y al despedirse con un "buenos días/tardes, Sra. Pepa"
  • Al salir de clase en fila y en silencio hasta llegar al patio
  • No empezar a comer hasta que den la orden
  • Silencio durante la primera parte de la comida
  • Dar clases de urbanidad
  • De vez en cuando, por turnos, salir a recoger todas papeles que han tirado los otros
  • Barrer, por turnos, la clase así como limpiar los lavabos
  • Salidas alrededor del cole para limpiar aceras
Seguro que algo me dejo en el tintero pero a esos energúmenos que destrozan la ciudad cuando gana un equipo de fútbol les haría pasar por un control y registrar el DNI. Si hay "follón", por sorteo, se quedarán unos cuantos a recoger todo lo que sus congéneres han estropeado. Podrán pagar justos por pecadores pero en la próxima ocasión ya se encargarán de impedir que los demás degraden los comercios y den una imagen de ciudad vandálica. Doctor, es usted muy represivo; es posible pero viviríamos mejor.

sábado, 24 de mayo de 2008

Algunas reglas de oro para impartir disciplina

Independientemente de que usted sea un defensor de la disciplina más estricta o de que se tome este tema con más tranquilidad, las siguientes recomendaciones le pueden ayudar a diseñar una estrategia de disciplina que a largo plazo será beneficiosa tanto para usted como para su hijo.
  • Fomente y recompense siempre la buena conducta, aparte de castigar la mala conducta.Cuando pueda elegir, decídase siempre por la opción más positiva. Por ejemplo, supongamos que su hijo de dos años va directo hacia la estufa; debería intentar distraerlo en lugar de esperar a que se meta en problemas. Y cuando compruebe que él solo ha elegido hacer algo aceptable en vez de algo que no está permitido, felicítelo por haber tomado la decisión correcta. Demostrándole que se siente orgulloso de él, le hará sentirse a gusto consigo mismo y fomentará que se porte bien en el futuro.
  • Establezca normas que ayuden a su hijo a controlar sus impulsos y a comportarse correctamente en sociedad sin coartar su deseo de independencia. Si impone unas normas demasiado restrictivas, su hijo podría tener miedo de explorar por su cuenta o de probar nuevas habilidades.
  • Tenga siempre en cuenta el nivel evolutivo de su hijo a la hora de fijarle límites y no espere cosas que están por encima de sus posibilidades. Por ejemplo, un niño de dos o tres años no puede controlar el impulso de tocar las cosas que le parecen atractivas. Por lo tanto, no es realista esperar que no toque los artículos expuestos en un colmado o en una tienda de juguetes.
  • Aplique castigos adaptados al nivel evolutivo de su hijo. Por ejemplo, si decide enviar a su hijo de dos años a su habitación por haberse portado mal, no lo deje allí más de cinco minutos; si lo deja más tiempo se olvidará de por qué está allí. Si prefiere argumentarle las cosas en lugar de castigarlo, háblele utilizando palabras sencillas y concretas. No utilice nunca argumentos hipotéticos del tipo "¿Cómo te sentirías, si yo te hiciera lo mismo? Ningún preescolar puede entender este tipo de razonamientos.
  • No modifique las normas o los castigos aleatoriamente. Así sólo conseguirá confundir a su hijo. Conforme vaya creciendo, lógicamente, sus expectativas sobre el comportamiento de su hijo. irán cambiando. Pero, cuando usted modifique alguna norma, hágaselo saber y explíquele por qué. Por ejemplo, cuando su hijo tenía dos años, usted podía tolerar que le estirara de la ropa cuando quería que le hiciera caso, pero, cuando cumpla cuatro, es posible que prefiera que se dirija a usted de una forma más madura. Cuando decida cambiar una norma, explíqueselo a su hijo antes de empezar a aplicarla.
  • Asegúrese de que todos los adultos que viven en su casa y las demás personas que vayan a cuidar de su hijo entiendan las normas y los castigos que se deben utilizar para disciplinarlo. Si un padre dice que algo está bien y el otro lo prohíbe, el niño está condenado a vivir. confundido. Al final, descubrirá que puede salirse con la suya poniendo a un padre contra el otro, lo que les complicará la vida a todos, tanto ahora como en el futuro. La mejor forma de evitar este tipo de "batallas" es presentar un único frente.
  • Recuerde que usted es un modelo de rol fundamental para su hijo. Cuanto más coherente y sensato sea su comportamiento, más probabilidades habrá de que el comportamiento de su hijo refleje esas cualidades. Si, contrariamente, usted le da un cachete o una bofetada cada vez que se salta una norma, le trasmitirá con su ejemplo que es correcto resolver los problemas utilizando la violencia.

martes, 13 de mayo de 2008

¡Es para matarlo!

Estoy casi seguro de que en más de una ocasión de le habrá escapado esa frase. Tiene su miga en los tiempos actuales.
¿Por qué a todo el mundo le parece normal y aceptable que durante un partido de fútbol se pueda insultar, menospreciar, engañar, desearle mal o la muerte tanto a jugadores como árbitro? Y no sólo son los jugadores, sino que el público es incluso peor... Yo no he visto gente tan desaforada e irracional en sus críticas como en un campo de fútbol. Personas que en su vida normal son amantes padres de familia, mesuradas y educadas, con cargos de mucha responsabilidad, se vuelven energúmenos como los asistentes a los circos romanos. Pierden los estribos, chillan como locos y pasan de la educación al lenguaje soez y chabacano porque creen que el señor "del pito visible" se ha equivocado. La idea (no intencional) de "desear" la muerte de otro está en muestro lenguaje cotidiano. Y los padres no son una excepción. Estos días se está hablando bastante, en los medios de comunicación, del mismo comportamiento salvaje al asistir a competiciones escolares o juveniles de sus hijos.

Los humanos somos los únicos que podemos verbalizar sentimientos que, sin desearlo, realmente son terribles: "es para matarlo", "es que lo mataría", "muérete ya", "que se muera".

Las buenas maneras en el Siglo XXI es el el título de un interesante artículo de el suplemento ES del periódico La Vanguardia. Su autora, Mayte Rius. Aunque es un artículo "blandito" expresa muy bien los cambios sociales y los cambios en los modales ocurridos en el transcurso de los años. De la rigidez de antaño se ha convertido en una sociedad tan plural difícil de asignar unas normas de relación. Las palabras cortesía, urbanidad y buenos modales han desaparecido. En esta sociedad tan liberal mucha gente suspira para recuperar estos conceptos vuelvan. Y yo entre ellos. La cortesía, urbanidad y buenos modales son como en aceite que engrasa todos los elementos de la sociedad permitiendo un espacio propio y evitar la intromisión de los demás. En el mismo artículo aparece un listado de lo que deberían aprender desde pequeños:
  • saludar
  • dar las gracias
  • pedir las cosas por favor
  • pedir perdón cuando se equivocan
  • ser puntuales y ordenados
  • no tocar las cosas de los demás sin permiso
  • taparse la boca mientras bostezan
  • no estornudar ni toser encima de los demás
  • no interrumpir a los mayores cuando hablan con otras personas
  • ser aseados: lavarse las manos, los dientes...
  • no empujar ni colarse en las filas
  • no tirar cosas al suelo
  • no decir secretos al oido delante de otras personas
  • respetar a profesores y compañeros en el colegio
  • no sentarse en el suelo
  • no escupir
  • no gritar
Yo añadiría alguna más como: ceder el asiento a una embarazada o a una anciana en el metro o bus, abrirle la puerta, ayudarle a subir un paquete, no comer madalenas y chuches en lugares públicos porque lo dejan todo perdido y los envoltorios se tiran al suelo....Les pido que ustedes añadan más.

Seria estupendo, ¿no?

sábado, 20 de octubre de 2007

Quien va a Sevilla...

¡Oh, maravilla de las maravillas!. Me quedo pasmado de la elegancia y urbanidad de los papás cuando vienen con adolescentes o jóvenes a mi consulta. Antaño siempre se dejaba sentar a los más mayores siempre antes que a los jóvenes. Eso ahora es impensable. En el metro se ponen los pies en el asiento delantero, si hay una mujer embarazada nadie le deja sitio y si es un anciano o anciana ni se les mira. Si la embarazada es joven y guapa la mirarán pero no se levantarán para que repose durante el trayecto con bamboleos y frenazos aunque sea largo. La vida ahora está así pero cambiará algún día, no lo duden.

Decía que me maravillan porque en cuanto entran en mi despacho los papás y dos jovenzuelos inmediatamente éstos se sientan en las dos sillas que tengo enfrente de mi mesa y…¡los padres se quedan de pié sin decirles nada!. Yo dirijo mi penetrante mirada “casi asesina” y hago un ligero movimiento con mi testa para darles a entender a los “pájaros” espachurrados en el asiento que se levanten y dejen sentar a los papás que al fin y al cabo son sus progenitores y les mantienen. Pero no: ni mi mirada poderosa ni mi gesto imperativo les inmuta. Siguen repantigados en el asiento.

Entonces hablo. Mi potente y a la vez viril voz les dice: “Os importaría dejar sentar a vuestros padres”. Es entonces cuando me da el soponcio: “No se preocupe, doctor, nosotros ya estamos bien de pié” dicen sus padres. Y los mequetrefes siguen sentados mientras yo hago la historia clínica con un moviendo de asentimiento que me descuajeringa el cuello. Tengo que ir moviendo la cabeza desde papel donde escribo hasta la cara de los padres que están de pié cerca de mí y si los padres son muy altos…


En un tono zumbón les digo a los gentiles papás: "Parece que empiezan a dominar situación, ¿no es cierto?" . Los papás listos cazan mi indirecta...

lunes, 3 de septiembre de 2007

La Educación para la Ciudadanía: ¿le gusta esta asignatura?

Mañana me levantaré a las 4 a.m para ir a San Francisco e ignoro si podré escribir en este blog porque me voy por trabajo. Vuelvo el 11 S y, como hago vuelo Londres-San Francisco y viceversa, estoy por ir en traje de baño y chancletas para pasar los controles de las aduanas. No tengo ningún temor al avión. Las circunstancias me llevaron a Nueva York la semana siguiente del 11S justo después de que restablecieran el tráfico aéreo. Fue el viaje más sosegado de mi vida: nadie en el aeropuerto, 60 personas en un Jumbo, llegada sin colas, nadie en la aduana... Eso sí, el aspecto de NY nos impactó; no había nadie en las calles y estaba todo cerrado.

No he tenido tiempo de leer con detalle los libros de Educación para la Ciudadanía. Ciertamente hay un gran revuelo por esta asignatura y algunos la comparan con nuestra Formación del Espíritu Nacional de épocas pasadas. ¡Hombre!, me da la impresión de que es pasarse un poco. Opino sinceramente que la religión no debe ser materia escolar pero una asignatura de este tipo creo que puede ser relevante en los tiempos que corren. El problema no es la asignatura, lo serán los profesores. Yo recuerdo de pequeño las normas de urbanidad. Los tiempos han cambiado pero la definición de la RAE sigue vigente. URBANIDAD: Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo. No tengo experiencia alguna pero el derecho natural es desconocido por la mayoría de la gente.

Nada menos que cinco editoriales publicarán el manual: Barcanova, Santillana,Vicens Vives, Edebé y SM con textos diferentes. Después de la tormenta vendrá la calma. Si realmente somos demócratas, cosa que dudo un poco, todo se irá perfilando sin el chirriar de los religiosos católicos, cristianos, islámicos... Para mí solo hay un Ser Superior, yo creo en él, pero no en las religiones.