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miércoles, 2 de diciembre de 2009

"Chica" para todo

¿Que están haciendo semejantes personajes en esta fotografía? ¿Quienes son? Pues hay un "pájaro" resiliente que se le cae la baba entre una morena y una rubia. Una de ellas pronunció la famosa frase que reconvierto en algo similar cuando los padres han de dejar solo al niño antes de salir de la habitación: "si alguien tiene algo que decir que lo diga ahora o calle para siempre". A fe que es una sentencia magna, impresionante, imperiosa y parece dejar acongojado al personal porque nunca he visto a nadie que diga que "sí, tengo que decir que... el novio está ya casado con tres... y es un forajido... y un camello... y no declara a Hacienda".

En el caso que nos ocupa ¿quién la dijo la soberbia frase, la rubia o la morena? Fue la morena, naturalmente, nuestra querida Silvia que pone orden en el Servicio de Pediatría y Sra. Concejala de Cervelló, población cercana a Barcelona. Dado que el señor sentado es nada menos que Sir Louis Virgule, "abusador sexual del reino" - es el pediatra experto nº 1 de España en abusos sexuales infantiles- y tiene que realizar cantidad de informes a la fiscalía y a los jueces, la señora Silvia, además de ayudarle en asuntos penales y, amparada por los privilegios otorgados por ley a los que son concejales, fue la oficiante de la boda entre el señor ya mentado y la rubia despampanante de la izquierda. Yo como pueden imaginar no fui invitado a la boda porque les tengo tanta alergia que me puede provocar un soponcio y Sir Louis lo sabe -como mucho voy a alguna boda estilo Hannover, no pasar por la vicaría e ir directo al yantar.

Así que, en resumen, la que ordena las cosas en nuetro Servicio de Pediatría, además tiene la potestad de casar por lo civil. Yo la llamo cariñosamente SILVIAM porque es su nombre en el correo electrónico del hospital (silviam@.....). A la nueva pareja les deseo salud... lo demás vendrá por añadidura.

sábado, 24 de octubre de 2009

Noche de insomnio

Yo sé de uno que esta noche no habrá dormido pensando en su princesa Silvia. Se trata de Il Cavalieri y Dottore Luigi Virgula, eminente pediatra, mejor amigo y compañero del hospital. Cuando lean estas líneas estará frente a frente con el maestro de ceremonias temblando como un flan. Como sabe que las bodas no es lo mío no me ha invitado cosa que le agradezco mucho (le ha dado un beso en su calva cargado de buenos deseos).

Aparte de sus cualidades personales y resistencia a las adversidades (ha pasado las de Caín como un servidor aunque "más peor") es un experto mundial en abusos sexuales infantiles. Un auténtico crack, vamos. Y no sólo eso; para poder medirse con jueces y abogados ha hecho la carrera de Derecho por la UOC mientras trabajaba. ¡Chapeau!

Yo se que no hace falta el detector de mentiras y le deseo unos añitos sin sobresaltos ni problemas de salud y que con Silvia sean felices y coman perdices.

martes, 28 de abril de 2009

Compañeros poco sensibles

Mi amigo Sir Louis Virgule, es un pediatra de una resiliencia contrastada. Afectado hace años por un problema de la médula espinal se ve obligado a ir en silla de ruedas. Tiene un sentido del humor finísimo y cáustico; tanta coña hace que, en ocasiones, firma sus escritos en catalán como "elrodes" (el ruedas). Ha tenido que soportar y soporta la incomprensión ajena a su discapacidad para andar. El hospital proporciona unos aparcamientos dedicados a los "minusválidos" que trabajan en él. Todos sabemos que algunos, en las grandes superficies y aparcamientos callejeros, aprovechan "un momento" estos parkings para hacer "un recado" ignorando el trastorno que produce al que lo necesita en realidad. ¿Los médicos estamos sensibilizados ante esta "tontería"? Debería ser que sí pero es que no.


Esta foto está tomada desde la ventana de mi despacho del hospital, justo encima del parking reservado a minusválidos. Pueden ver el coche blanco de una doctora completamente sana en el lugar correspondiente al de mi amigo Sir Louis. Éste, al llegar, se tuvo que buscar la vida. Al lado hay una moto aparcada, también de una doctora completamente sana, justo antes de la plaza de parking de otro ·discapacitado". Hay mil sitios para ponerla, pero no; delante de un parking de inválidos "no molesta" (muchos, con bondad infinita comentan "se puede mover, no está bloqueada"). Dos doctoras capacitadas bloqueando dos parkings de compañeros "discapacitados". Soberbio.


PS. Información de la gripe porcina. La OMS ha elevado el riesgo del nivel 3 al 4, eso indica que la probabilidad de pandemia ha aumentado pero que todavía no se considera inevitable. El medicamentos recomendados para cuando se tiene la enfermedad son Relenza y Tamiflu pero ya no los encontrará en las farmacias. Los laboratorios fabricantes se han disparado en bolsa. No se fíe de las webs que ofrecen el medicamento por internet.

jueves, 12 de junio de 2008

Mario Capecchi ¿sabe quién es?

Me gustaría conocer su biografía detallada muy especialmente en sus primeros 20 años de edad. Tiene unos pocos años mas que yo. Aprendió a leer y escribir a los 13 años y ahora es, dentro de su sencillez y bonhomía, una autoridad mundial. ¿De qué? Sigan leyendo.

Gracias a la búsqueda en internet he encontrado esta asombrosa historia. Parece casi increíble pero es cierta. ¿Cómo son los genes de estos individuos? ¿Porqué tienen esta resiliencia tan destacada? Sigan este relato del Correo Digital . Colosal.

"Mario es de origen italiano y tiene 71 años. Nació en Verona el 6 de octubre de 1937, casi la misma fecha en que ganó el galardón. Es una casualidad que se repite en su vida. El padre de Capecchi, Luciano, murió en África en la Segunda Guerra Mundial, disparando contra aviones estadounidenses. «O eso creo, oficialmente fue declarado desaparecido», precisaba ayer en la prensa italiana contando sus recuerdos. Su madre, en cambio, era una poetisa de vida bohemia, profesora en la Sorbona e hija de una pintora norteamericana de la Belle Epoque instalada en Florencia y casada con un arqueólogo alemán. Lucy Reinburg era pintoresca y conocida por sus ideas antifascistas. Ya en 1941 la Gestapo llamó a la puerta de su casa. Fue deportada al campo de concentración de Dachau como prisionera política. El pequeño Mario, con cuatro años, se quedó solo y fue a parar a una familia de campesinos tiroleses en Bolzano, en los Alpes italianos de la zona más germánica. Sus padres ya habían acordado con esta familia, pagándoles dinero, que se ocuparan del niño si les pasaba algo.

Mario creció en el campo y aún evoca el olor de las uvas en la vendimia, pero al cabo de un año le dijeron que se había acabado el dinero de sus padres y lo pusieron en la calle. Tenía cinco años. «Estuve vagando por los caminos entre Bolzano y Verona, comiendo lo que podía, con otros grupos de niños. Robábamos para comer, nos daban caza, nos escondíamos en barriles, en establos, siempre huyendo», recuerda. «Sólo pensaba en comer, evitar el peligro y sobrevivir». Así pasó tres años. Un día se puso muy enfermo y, no sabe cómo, se despertó en un hospital de Reggio Emilia. Era 1945. Alguien que lo encontró tirado en la calle lo llevó a una casa de monjas. Tenía tifus y habría muerto sin un médico. Él y otros niños dormían desnudos en colchones, sin sábanas, y su única comida era café y trozos de pan.

El 6 de octubre de 1946, otra vez su cumpleaños, apareció su madre por sorpresa. Liberada por los aliados, llevaba meses buscándole. Enseguida emigraron a EE UU, donde el tío Henry, hermano de ella, era físico en Princeton. Por allí llegó a ver una vez al que había sido otro niño pobre, Albert Einstein. «Lo increíble es que al día siguiente de salir de Ellis Island (el puerto de llegada de los inmigrantes en Nueva York), ya estaba sentado en una clase», se asombraba todavía ayer Capecchi. Vivió en una comunidad cuáquera de Filadelfia y a partir de aquí su historia es la de un chico normal: aprender a leer y escribir, el bachillerato en Nueva York, universidad en Ohio y, luego, Harvard, donde encontró a Jim Watson, padre de la genética moderna. «No sé si la experiencia de mi infancia ha contribuido a mi éxito, o si lo he conseguido a pesar de esa experiencia», razona sin salir de dudas. Su madre murió en 1989 sin superar el trauma de Dachau. Su hijo investiga células madre para combatir enfermedades incurables, sigue luchando por la supervivencia. En Italia, su país de origen, no podría hacerlo. Está prohibido."

Lean lo que resumió el periodista Lluia Amiguet en La Contra de La Vanguardia.

Nobel y mendigo
"Familia desestructurada sin padre y con una madre bohemia que acaba en la cárcel; su hijo con cuatro años mendiga y roba en las calles": podría ser la infancia de Al Capone y, en cambio, es la de uno de los seres más inteligentes y bondadosos que he conocido. Nobel de Medicina, sí, pero créanme que en él no es lo más importante. Su franca sonrisa, su talento, su optimismo y su incapacidad de hablar mal, incluso de los granjeros que yo - más cínico- diría que le abandonaron por dinero, hacen de Capecchi uno de los personajes que han pasado por La Contra que, de paso, han cambiado mi vida. Tras conocerle, me lo pensaré dos veces antes de quejarme de mi mala suerte o de hablar mal de alguien.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Homenaje a una persona excepcional

Todavía tengo los ojos llenos de legañas. Me acabo de levantar, he hablado con mi hijo pequeño, que trabaja en China, y me dispongo a rendir un pequeño homenaje al Dr. Lluis Comas. No le he pedido permiso para escribir estas líneas, pero estoy seguro de que no me pondrá una "demanda judicial" por entrometerme un poco en su intimidad.

Lluis es pediatra como yo. Nos conocemos desde hace muchos años. La salud le ha dado muchos disgustos además de los que da la vida. Un trastorno médico le ha llevado a ir en silla de ruedas: no puede andar. Lejos de amilanarse y de caer en el desespero sigue trabajando en el hospital. Ha conseguido ser el mejor especialista de España en temas de abusos sexuales infantiles y, además, ahora está acabando la carrera de Derecho a distancia por la UOC -Universitat Oberta de Catalunya- con notas brillantísimas.

Lluis se convirtió ayer en una versión 6.0. Sus hijos le organizaron una fiesta sorpresa con motivo de su cumpleaños. Fue emocionante su llegada y la cara que puso al vernos a todos aplaudiéndole a rabiar.

Lluis es el ejemplo claro de un reciente concepto psicológico llamado resiliencia (del inglés resilience). Para sintetizar, es la capacidad de resistir y avanzar a pesar de las adversidades. Posee numerosas virtudes y una de ellas es su buen humor. Lluis no solo es buen médico, es buen compañero, canta, toca la guitarra, cuenta chistes, nos regala -con su dominio de la informática- recopilaciones de canciones de todo tipo melódico, rock, country. Cada uno de los CD está personalizado para la persona o pareja a quien lo entrega. Domina como nadie los "chismes" del hospital y, lógicamente , todo el mundo le quiere, le admira y le respeta como gran profesional.

A Lluis le escribí en el tarjetón del regalo una frase que me gustó mucho cuando la leí: "Si todo el mundo fuera como tú la vida sería mucho más fácil".

sábado, 28 de julio de 2007

Desanimado pero insisto

En una de mis entradas explicaba a los padres que no se desanimaran por el futuro de sus hijos si son mal estudiantes. Hacía una conexión en YouTube con el discurso de Steve Job, fundador de Apple, en la Universidad de Stanford. Por alguna razón que desconozco no funciona el link. Repito con otro. No se lo pierdan. A mí me estimula. Parte 1 y parte 2