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lunes, 15 de octubre de 2012

Muchos premios Nobel no eran buenos estudiantes

John B Gurdon
Y muchos de los que han triunfado en la vida tampoco. El excelente periodista de La Vanguardia, Josep Corbella nos lo muestra con los dos últimos premios de Medicina  John Bertrand Gurdon y Shinya Yamanaka por sus estudios en las células madre y en la clonación. Al día siguiente amplía la noticia con un título atrayente y verdadero. "Nadie creía en ellos y ganaron". No creo que la puedan leer si no están inscritos.

El título de este último comentario serviría de prólogo, o incluso, de título para un libro que tenía proyectado redactar con una periodista sobre la juventud (adolescencia) de los premios Nobel. Josep Corbella ya remarca algo que no todo el mundo sabe y que debemos inculcar a los jóvenes. Es mejor la actitud que la aptitud y si ambas se combinan ¡bingo!. De la misma forma la suerte, en el trabajo,  no consiste en otra cosa que tener los conocimientos adecuados en el momento oportuno.

domingo, 9 de octubre de 2011

Ellos también fueron adolescentes

Este vídeo me lo ha enviado una gran pediatra, Rosa Pino. No lo había visto. Es de Apple pero hace referencia  a los que "pensando diferente" han cambiado el mundo. Después de él verán mi comentario sobre el nuevo Nobel de Química. No sólo sufren acoso los niños y jóvenes sino también los sabios. El acoso está a la orden del día en los grupos de poder, de ciencia o de influencia entre los adultos.

Daniel Schechtmanm, ganador del Premio Nobel de Química 2011 por su descubrimiento de los cuasicristales, sufrió acoso y burlas por parte de sus colegas científicos. Su descubrimiento en 1982,  fue tan aparentemente "raro", que incluso le pidieron que abandonara el grupo de trabajo. De hecho fue despedido por su jefe cuando intentó defender sus ideas. El calvario duró unos dos años y era uno de los profesores de los que se burlaban a escondidas en los congresos. A fines de 1984 le publicaron dos artículos y logró que  los cuasicristales fueran aceptados en el mundo científico.

Los cuasicristales, con sus propiedades especiales, están aún siendo analizados para determinar su potencial tecnológico. En contra de lo esperado, su conductividad aumenta con la temperatura,  pueden servir para el almacenamiento de hidrógeno y, posiblemente, para la transformación del calor en energía eléctrica, para crear revestimientos de sartenes, diodos que consumen menos energía,  aislantes térmicos y ya se emplean para hojas de afeitar e instrumental para operaciones oftalmológicas.

La capacidad de resiliencia del ser humano no tiene límites


sábado, 13 de junio de 2009

Premios Nobel, economistas, analistas y otra gente de malvivir

¿Qué pasará con nuestros jóvenes? ¿Llegarán a trabajar? Y los veteranos como yo ¿cobraremos la jubilación? ¿De que ha servido la legión de economistas de pro que pululan por nuestras tierras? ¿Les tendríamos que poner los epítetos como los que el periodista José María García dedicaba a los prebostes del deporte?. Sólo unos datos extraídos de diversas fuentes.

La tasa de paro en España podría llegar a un catastrófico 30% en 2011, cifra sin precedentes. Yendo bien el desempleo total alcanzará los 4,5 millones de desempleados en diciembre de este año, y los 6 millones de parados en diciembre de 2010. Yendo mal, estaremos ya en los 5 millones estas Navidades, y alcanzaremos los 7 millones de parados a fines de 2010. En estos momentos ya superamos con creces la cifra oficial de cuatro millones de parados. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) hecha pública por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo aumentó 3,45 puntos desde enero a marzo hasta situarse en el 17,36% de la población activa y el número de desempleados alcanzó los 4.010.700.

Entre enero y marzo se destruyeron 766.000 puestos de trabajo, el mayor descenso desde hace 32 años cuando comenzó a elaborarse esta estadística. En los últimos 12 meses el desempleo ha subido en 1.836.500 personas y se han destruido 1.311.500 puestos de trabajo afectando ando a todos los grupos de edad y sexo especialmente entre los varones y mujeres de 25 a 54 años.

A pesar de las explicaciones del señor Leopoldo Abadía en su Crisis Ninja no puedo creer que mentes brillantes de economistas, másters (IESE, ESADE, Chicago, Harvard) y premios Nobel no hayan sido capaces de detectar a tiempo semejante catástrofe. Sinceramente creo en una conspiración mundial de los dirigentes ocultos que manejan nuestras vidas.

Lo más hilarante es que nuestro ínclito ZP no hace más que repetir una frase de Aznar: "España va bien"

jueves, 12 de junio de 2008

Mario Capecchi ¿sabe quién es?

Me gustaría conocer su biografía detallada muy especialmente en sus primeros 20 años de edad. Tiene unos pocos años mas que yo. Aprendió a leer y escribir a los 13 años y ahora es, dentro de su sencillez y bonhomía, una autoridad mundial. ¿De qué? Sigan leyendo.

Gracias a la búsqueda en internet he encontrado esta asombrosa historia. Parece casi increíble pero es cierta. ¿Cómo son los genes de estos individuos? ¿Porqué tienen esta resiliencia tan destacada? Sigan este relato del Correo Digital . Colosal.

"Mario es de origen italiano y tiene 71 años. Nació en Verona el 6 de octubre de 1937, casi la misma fecha en que ganó el galardón. Es una casualidad que se repite en su vida. El padre de Capecchi, Luciano, murió en África en la Segunda Guerra Mundial, disparando contra aviones estadounidenses. «O eso creo, oficialmente fue declarado desaparecido», precisaba ayer en la prensa italiana contando sus recuerdos. Su madre, en cambio, era una poetisa de vida bohemia, profesora en la Sorbona e hija de una pintora norteamericana de la Belle Epoque instalada en Florencia y casada con un arqueólogo alemán. Lucy Reinburg era pintoresca y conocida por sus ideas antifascistas. Ya en 1941 la Gestapo llamó a la puerta de su casa. Fue deportada al campo de concentración de Dachau como prisionera política. El pequeño Mario, con cuatro años, se quedó solo y fue a parar a una familia de campesinos tiroleses en Bolzano, en los Alpes italianos de la zona más germánica. Sus padres ya habían acordado con esta familia, pagándoles dinero, que se ocuparan del niño si les pasaba algo.

Mario creció en el campo y aún evoca el olor de las uvas en la vendimia, pero al cabo de un año le dijeron que se había acabado el dinero de sus padres y lo pusieron en la calle. Tenía cinco años. «Estuve vagando por los caminos entre Bolzano y Verona, comiendo lo que podía, con otros grupos de niños. Robábamos para comer, nos daban caza, nos escondíamos en barriles, en establos, siempre huyendo», recuerda. «Sólo pensaba en comer, evitar el peligro y sobrevivir». Así pasó tres años. Un día se puso muy enfermo y, no sabe cómo, se despertó en un hospital de Reggio Emilia. Era 1945. Alguien que lo encontró tirado en la calle lo llevó a una casa de monjas. Tenía tifus y habría muerto sin un médico. Él y otros niños dormían desnudos en colchones, sin sábanas, y su única comida era café y trozos de pan.

El 6 de octubre de 1946, otra vez su cumpleaños, apareció su madre por sorpresa. Liberada por los aliados, llevaba meses buscándole. Enseguida emigraron a EE UU, donde el tío Henry, hermano de ella, era físico en Princeton. Por allí llegó a ver una vez al que había sido otro niño pobre, Albert Einstein. «Lo increíble es que al día siguiente de salir de Ellis Island (el puerto de llegada de los inmigrantes en Nueva York), ya estaba sentado en una clase», se asombraba todavía ayer Capecchi. Vivió en una comunidad cuáquera de Filadelfia y a partir de aquí su historia es la de un chico normal: aprender a leer y escribir, el bachillerato en Nueva York, universidad en Ohio y, luego, Harvard, donde encontró a Jim Watson, padre de la genética moderna. «No sé si la experiencia de mi infancia ha contribuido a mi éxito, o si lo he conseguido a pesar de esa experiencia», razona sin salir de dudas. Su madre murió en 1989 sin superar el trauma de Dachau. Su hijo investiga células madre para combatir enfermedades incurables, sigue luchando por la supervivencia. En Italia, su país de origen, no podría hacerlo. Está prohibido."

Lean lo que resumió el periodista Lluia Amiguet en La Contra de La Vanguardia.

Nobel y mendigo
"Familia desestructurada sin padre y con una madre bohemia que acaba en la cárcel; su hijo con cuatro años mendiga y roba en las calles": podría ser la infancia de Al Capone y, en cambio, es la de uno de los seres más inteligentes y bondadosos que he conocido. Nobel de Medicina, sí, pero créanme que en él no es lo más importante. Su franca sonrisa, su talento, su optimismo y su incapacidad de hablar mal, incluso de los granjeros que yo - más cínico- diría que le abandonaron por dinero, hacen de Capecchi uno de los personajes que han pasado por La Contra que, de paso, han cambiado mi vida. Tras conocerle, me lo pensaré dos veces antes de quejarme de mi mala suerte o de hablar mal de alguien.

jueves, 10 de abril de 2008

¡Qué vidas más interesantes!

Ayer por la tarde fui a una entrevista radiofónica en un programa que dirige Sir Richard (Ricardo Aparicio) en la cadena Onda Rambla. Ya sé que es su profesión, pero es todo un espectáculo estar dentro de la cabina y ver cómo habla, improvisa, gesticula y se mueve sin que los oyentes puedan captar "lo que se cuece" tras las puertas herméticas.

Al acabar el programa tuvo la amabilidad de regalarme un libro de fotografías. Me encantan las fotografías y muy especialmente porque los fotógrafos "ven" lo que yo no soy capaz de captar. ¡Es interesantísimo! Un pintor tiene tiempo para pensar y el fotógrafo, no. El libro que me ha regalado es de Román Hereter —periodista, fotógrafo y viajero— y se titula Una particular visón del mundo. Y tan particular, en el prólogo ya comenta "es probablamente el único libro del mundo que recoge fotografías de todos los países del planeta hechas por el mismo fotógrafo". Una colección preciosa.

Por otro lado me permito, y espero que no se enfade, difundir la web de una persona, mujer, madre y científica -experta en inteligencia artificial-, a la que tengo la suerte de conocer. Una web es pública y no creo vulnerar la protección de datos al difundirla. Pulsen aquí y verán que vida tan productiva. ¡Chapeau! Yo, que voy hacia el ocaso, reflexiono sin amargura lo bien que "esas criaturas" han aprovechado los talentos que la naturaleza les ha dado.

Recuerdo que cuando obtuve el título de Doctor en Medicina, me lo entregó en mano un Premio Nobel de Física, Steven Weinberg, en el Paraninfo de la Universidad. Durante unos días no me lavé la mano con la vana esperanza de que me hubiera transmitido algo de sus neuronas. Pero no ocurrió nada...

Los jóvenes de hoy tienen inmensas posibilidades de hacer cosas en su futuro; pero su problema -difícil, por cierto- es saber escoger la acertada. En cualquier caso, después de haber hecho la elección viene el esfuerzo, el tesón y es ahí donde, a veces, flaquean.