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domingo, 31 de agosto de 2014

Un año en silla de ruedas

Es el título del impresionante relato del pediatra Lluis Comas Masmitja sobre su progresivo deterioro desde andar perfectamente a necesitar la silla de ruedas. Falleció este mes de agosto.

Empieza de una forma parecida a la famosa frase de Moby Dick: "Llamadme Ismael". Él lo hace de una forma igualmente atractiva que invita a seguir la lectura: "Me llamo Lluís, tengo 50 años, nací i [sic] vivo en Barcelona y mi profesión es la de médico pediatra. Trabajo preferentemente en un gran hospital y mi hobby desde hace años es el turismo. ". 

A Lluis lo conocí en el Hospital Clínico mientras nos especializábamos en pediatría. Nuestros caminos se separaron - yo me fui al Hospital Sant Joan de Deu y él se quedo en el Clínico- hasta la reunificación de ambos servicios de pediatría. Era una persona entrañable y "català de la ceba" (de ahí el error en el escrito porque él pensaba y escribía en catalán). Su vida fue una constante superación frente a las adversidades que fueron muchas y durísimas. Ante ello su sentido del humor era proverbial de tal manera que, por ejemplo, en sus correos electrónicos para sus amigos firmaba como "el enrodes" (en ruedas en catalán). Lluis fue un ejemplo único de resiliencia. Además, dejó un legado permanente tras convertirse en el mejor experto nacional en el diagnóstico del abuso infantil. Como tenía que acudir frecuentemente a los juzgados para testificar y no entendía la jerga judicial, hizo la carrera de Derecho a distancia mientras trabajaba. Al final los jueces se dieron cuenta de que "lo que decía Comas iba a misa".

Cuando Lluis estaba en casa recopilaba canciones con el ordenador, los clasificaba por temas en cedés con títulos como "junts", "ensemble", "insieme", "country", "rock", "napoli", "inoblidables", y nos los regalaba para que los disfrutáramos con nuestras esposas. Desde luego, la mía no deja de oírlas porque se las he incorporado a su móvil.


miércoles, 2 de diciembre de 2009

"Chica" para todo

¿Que están haciendo semejantes personajes en esta fotografía? ¿Quienes son? Pues hay un "pájaro" resiliente que se le cae la baba entre una morena y una rubia. Una de ellas pronunció la famosa frase que reconvierto en algo similar cuando los padres han de dejar solo al niño antes de salir de la habitación: "si alguien tiene algo que decir que lo diga ahora o calle para siempre". A fe que es una sentencia magna, impresionante, imperiosa y parece dejar acongojado al personal porque nunca he visto a nadie que diga que "sí, tengo que decir que... el novio está ya casado con tres... y es un forajido... y un camello... y no declara a Hacienda".

En el caso que nos ocupa ¿quién la dijo la soberbia frase, la rubia o la morena? Fue la morena, naturalmente, nuestra querida Silvia que pone orden en el Servicio de Pediatría y Sra. Concejala de Cervelló, población cercana a Barcelona. Dado que el señor sentado es nada menos que Sir Louis Virgule, "abusador sexual del reino" - es el pediatra experto nº 1 de España en abusos sexuales infantiles- y tiene que realizar cantidad de informes a la fiscalía y a los jueces, la señora Silvia, además de ayudarle en asuntos penales y, amparada por los privilegios otorgados por ley a los que son concejales, fue la oficiante de la boda entre el señor ya mentado y la rubia despampanante de la izquierda. Yo como pueden imaginar no fui invitado a la boda porque les tengo tanta alergia que me puede provocar un soponcio y Sir Louis lo sabe -como mucho voy a alguna boda estilo Hannover, no pasar por la vicaría e ir directo al yantar.

Así que, en resumen, la que ordena las cosas en nuetro Servicio de Pediatría, además tiene la potestad de casar por lo civil. Yo la llamo cariñosamente SILVIAM porque es su nombre en el correo electrónico del hospital (silviam@.....). A la nueva pareja les deseo salud... lo demás vendrá por añadidura.

sábado, 24 de octubre de 2009

Noche de insomnio

Yo sé de uno que esta noche no habrá dormido pensando en su princesa Silvia. Se trata de Il Cavalieri y Dottore Luigi Virgula, eminente pediatra, mejor amigo y compañero del hospital. Cuando lean estas líneas estará frente a frente con el maestro de ceremonias temblando como un flan. Como sabe que las bodas no es lo mío no me ha invitado cosa que le agradezco mucho (le ha dado un beso en su calva cargado de buenos deseos).

Aparte de sus cualidades personales y resistencia a las adversidades (ha pasado las de Caín como un servidor aunque "más peor") es un experto mundial en abusos sexuales infantiles. Un auténtico crack, vamos. Y no sólo eso; para poder medirse con jueces y abogados ha hecho la carrera de Derecho por la UOC mientras trabajaba. ¡Chapeau!

Yo se que no hace falta el detector de mentiras y le deseo unos añitos sin sobresaltos ni problemas de salud y que con Silvia sean felices y coman perdices.