martes, 15 de julio de 2008

Discipline a su hijo como a un perro...

¡Virgen Santa, doctor! está usted cada día peor; ¿cómo puede decir semejante barbaridad?


"I rehabilitate dogs. I train people”. Este es el lema de la web oficial del afamado experto en psicología y conducta caninas César Millán, más conocido como “El encantador de perros”. En mi caso, yo podría decir: "Yo rehabilito niños y entreno a los padres". De alguna forma, eso forma parte de mi trabajo en la consulta, pues a los papás les enseño que la disciplina constituye una parte fundamental en el crecimiento del niño y para conseguir la armonía en casa.


La disciplina no debe interpretarse como sinónimo de castigo. Significa establecer reglas y límites para proteger al niño de los peligros y para que comprenda lo que está bien y mal, y asimile los valores de la sociedad con el objetivo de que se convierta en un adulto maduro, responsable, atento, respetuoso, seguro de sí mismo y con autocontrol sobre sus impulsos.


¿Sabían que un perro adulto alcanza una edad mental de un niño de no más de 3 años? Yo no lo sabía. Me lo dijo Lord Henry, esposo de mi hija, biólogo y periodista de pro, a propósito de su reciente viaje a Barcelona con sus dos perros Dobermanns hembras. Un par de bestias pero buenazas. Ellos son fervientes admiradores de César Millán y siguen sus recomendaciones al pie de la letra. Disciplinar y hacer obedecer a estos animales es fundamental.

Existe un paralelismo muy curioso entre la educación de un niño y un perro. El principio básico de este adiestrador es que el perro sepa quién es el líder de la manada. Si el líder falla o muestra debilidad, otros miembros del grupo tratarán de hacerse con su puesto con el objeto de garantizar la supervivencia de la manada.


La familia es como una mini–manada. Los padres son los líderes. Sin embargo, en muchos hogares de nuestro país el “jefe” de la manada humana es ¡el niño! Y lo más curioso es que el niño apenas habla. Esta situación no sólo crea estrés y desequilibrio en los hogares sino que afecta de forma muy negativa sobre el niño. Por ello, es imprescindible que los padres asuman su papel de “líderes” estableciendo reglas y límites. Es una tarea realmente difícil ya que ceñirse al respeto de las normas supone un trabajo a jornada completa.


Si ustedes comparan los programas de TV “El encantador de perros” y “O el perro o yo”, los principios básicos son semejantes a los que se profesan en la celebrada serie “SuperNanny”—la versión inglesa, no la española—.


Así que si les gustan los perros, también es bueno ver estos programas sobre adiestramiento canino. De esta forma también educarán correctamente a sus hijos para que sepan “quien los tiene bien puestos”.

3 comentarios:

pep dijo...

jejeje...
en mi casa se han invertido los papeles: ellos me adiestran como a un perro con reglas y límites...
ni yo ni mi esposa conseguimos hacernos con el mando...

Saludos, doc... y de nuevo enhorabuena por su entretenido blog

Eva Mintenig dijo...

Totalmente de acuerdo, doctor. Estos días está en casa mi hermana, que vive en Alemania, y que tiene 4 criaturas: dos gemelas de 6 años, otra niña de 4 años y medio, y un niño de 2 años y medio. Un horror, ¿verdad? Pues no, es estupendo. ¿Porqué? Porque los niños están muy bien educados y, aunque son revoltosos y todo lo demás, también son muy obedientes y tienen clarísimo lo que pueden y no pueden hacer. Eso sí, si se pasan, corrección automática en forma de castigo (leve, por supuesto). Así da gusto, con estos niños se puede ir a cualquier parte y quedarte 15 días, como es el caso.

Accelerated Mom dijo...

Se tiende a asimilar disciplina con castigo y educar con cariño y respeto a permisividad.

Creo que es posible integrar las normas y la consecuencia que tiene su incumplimiento con el respeto y el amor, porque como se dice en "Horton" (peli de animación que recomiendo), una persona es persona, por muy pequeña que sea.

Yo he tenido un problema con mis hijos derivado de haber caido en una total permisividad por un problema de ansiedad por mi parte y un exceso de trabajo de su padre. Poco a poco estamos recuperando lo que perdimos en un mes, el que mis hijos tengan calro lo que si y lo que no se puede hacer.