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martes, 18 de noviembre de 2008

Telenovela: La "perra" de mi mujer

Confieso que los títulos de algunas telenovelas los encuentro geniales. Como trabajo sin parar para "levantar" a nuestro país de la crisis galopante en la que estamos metidos nunca he visto una sola de ellas. He escogido una serie de títulos soberbios, apasionantes y grandilocuentes:
  • Abrázame muy fuerte
  • Alas, poder y pasión
  • Alguna vez tendremos alas
  • Amantes de Luna Llena
  • Bodas de odio
  • Café con aroma de mujer
  • Cañaveral de pasiones
  • Corazón Salvaje
  • Cuando seas mia
  • La costeña y el cachaco
  • Los ricos también lloran
  • Mi destino eres tu
  • Mujeres apasionadas
  • Mundo de fieras
  • Pasión de Gavilanes
  • Perro amor
  • Sin pecado concebido
  • Te sigo amando
  • Te voy a enseñar a quererte
Mi telenovela es más sencilla: La"perra"de mi mujer. Mi mujer no es la perra sino que tiene una devoción increíble por los perros. "Ella", mi mujer, tuvo una perra a la que soporté estoicamente durante 12 años y falleció hace poco. Yo deseaba esperar un poco antes de tener otra pero la cosa se antojaba difícil. Por una inspiración divina mi cuñada adoptó una perra recogida en una ONG canina. Mi mujer se ha convertido en "su madrina" y poco a poco me la va metiendo por casa para ver como respondo. Ni que decir tiene que según las hermanas esta perra es tan lista que ha estudiado en el MIT (en español, Instituto Tecnológico de Massachusetts) pero a la hora de la verdad en el poco tiempo que ha pasado en casa se me ha comido un zapato, ha destrozado mis diarios, papeles y libros y se ha adueñado - como verán el la foto- de mi asiento en el sofá. Otro título para este culebrón podría ser "Nunca será tuya".

Tendré que volver a ser "líder de la manada" como dice César Millán pero lo veo un poco difícil.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Soy un malvado...

Todo el mundo esta pendiente de mi perrita. A mi mujer, por la calle, la paran continuamente para darle toda clase de información "perruna" para sobrellevar su inevitable deterioro vital. A yer le proporcionaron la dirección de una web americana para comprarle pañales ya que de vez en cuando tiene incontinencia. Será la monda, ¡importar pañales americanos a la perra y sin la subvención de la seguridad social...!. En la web hay una variedad de productos increíble. Eso de que "lleva una vida de perros"

Para adiestrar perros hay unos collares eléctricos que, con un mando a distancia y por medio de una descarga eléctrica, frenas en seco lo que están haciendo. Una vez les dije que hay un adiestrador de perros, César Millán, cuyos métodos recuerdan a los de SuperNanny. Como hoy estoy en plan malvado me gustaría poner algún collar eléctrico a algún niño tremebundo y otro a sus padres al entrar en la consulta Si el niño hace diabluras sin que los padres -pachorras- se inmuten apretaría el botón de descarga y, tanto padres como hijo recibirían un desagradable "aviso" para que se den cuenta de que todos obran mal.

¡Ahhhhhhh! Qué delicia; a la que hubiera follón, ¡zas! aprieto el botón y una descarga elécrica fulminaría a los padres y al nene.

martes, 15 de julio de 2008

Discipline a su hijo como a un perro...

¡Virgen Santa, doctor! está usted cada día peor; ¿cómo puede decir semejante barbaridad?


"I rehabilitate dogs. I train people”. Este es el lema de la web oficial del afamado experto en psicología y conducta caninas César Millán, más conocido como “El encantador de perros”. En mi caso, yo podría decir: "Yo rehabilito niños y entreno a los padres". De alguna forma, eso forma parte de mi trabajo en la consulta, pues a los papás les enseño que la disciplina constituye una parte fundamental en el crecimiento del niño y para conseguir la armonía en casa.


La disciplina no debe interpretarse como sinónimo de castigo. Significa establecer reglas y límites para proteger al niño de los peligros y para que comprenda lo que está bien y mal, y asimile los valores de la sociedad con el objetivo de que se convierta en un adulto maduro, responsable, atento, respetuoso, seguro de sí mismo y con autocontrol sobre sus impulsos.


¿Sabían que un perro adulto alcanza una edad mental de un niño de no más de 3 años? Yo no lo sabía. Me lo dijo Lord Henry, esposo de mi hija, biólogo y periodista de pro, a propósito de su reciente viaje a Barcelona con sus dos perros Dobermanns hembras. Un par de bestias pero buenazas. Ellos son fervientes admiradores de César Millán y siguen sus recomendaciones al pie de la letra. Disciplinar y hacer obedecer a estos animales es fundamental.

Existe un paralelismo muy curioso entre la educación de un niño y un perro. El principio básico de este adiestrador es que el perro sepa quién es el líder de la manada. Si el líder falla o muestra debilidad, otros miembros del grupo tratarán de hacerse con su puesto con el objeto de garantizar la supervivencia de la manada.


La familia es como una mini–manada. Los padres son los líderes. Sin embargo, en muchos hogares de nuestro país el “jefe” de la manada humana es ¡el niño! Y lo más curioso es que el niño apenas habla. Esta situación no sólo crea estrés y desequilibrio en los hogares sino que afecta de forma muy negativa sobre el niño. Por ello, es imprescindible que los padres asuman su papel de “líderes” estableciendo reglas y límites. Es una tarea realmente difícil ya que ceñirse al respeto de las normas supone un trabajo a jornada completa.


Si ustedes comparan los programas de TV “El encantador de perros” y “O el perro o yo”, los principios básicos son semejantes a los que se profesan en la celebrada serie “SuperNanny”—la versión inglesa, no la española—.


Así que si les gustan los perros, también es bueno ver estos programas sobre adiestramiento canino. De esta forma también educarán correctamente a sus hijos para que sepan “quien los tiene bien puestos”.