sábado, 28 de junio de 2008

Aviso a los que viajan a EEUU

Se ha observado un fenómeno muy interesante. En la foto pueden ver -no admirar- la estatua de David después de estar expuesta durante un tiempo en EEUU en una sala de arte muy cercana a una gran galería comercial con todo tipo de servicios. En la planta de "nutrición" la cantidad de restaurantes es espectacular y variada. Desde los autóctonos como McDonald´s, Burger King, Kentucky Fried Chicken, Sbarro y Donkin Donuts, entre otros, hasta restaurantes mexicanos, hindúes, libaneses, marroquíes, tailandeses, chinos, franceses, italianos y españoles.

Miguel Angel Buonarroti es el autor de esta famosa escultura de unos 4,10 metros de altura y estuvo trabajando en ella cuatro años hacia 1500. Desde entonces se ha mantenido majestuoso y musculado; nada había podido cambiar su cuerpo joven y hercúleo. Pero ese maldito viaje turístico a EEUU le ha sentado como una patadita en los mismísimos. Ha vuelto pachucho y fondón. Sus músculos de han convertido en grasa y su barriga cervecera se parece a la de un servidor. Un cuerpo de detectives, de la CIA, de CSI y hasta Torrente están implicados en una magna operación para descubrir cómo ha podido subir peso en tan poco tiempo cuando lo había mantenido V siglos.

Yo creo que no hay ningún secreto y esto es un "aviso para navegantes" que vayan a pasar sus vacaciones en EEUU. El pobre David rodeado de comida, basura pero tentadora, por todas partes tuvo una crisis de bulimia después de tantos años sin comer bocado. El resultado está a la vista.

No me vuelvan de las Américas como David. Es muy fácil subir de peso y muy difícil bajarlo; al revés de lo que ocurre en el Mercado de Valores.

PS. Parte veterinario de la perrita. Va mejor. He intentado sobornar a los cuidadores para una larga convalecencia que dure hasta septiembre pero no ha colado. Pronto, creo, volverá a casa.

2 comentarios:

Mariona dijo...

Hola doc!
Ja ja ja! Muy buena la foto de David!

Saludos!

Anónimo dijo...

buenos días Doc,
Siento,la foto es auténtica, un antes y un después, el auténtico David me impresionó, pero éste me ha dejado sin palabras.
Un saludo.
Marta.