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martes, 1 de diciembre de 2009

Hoy hago una despedida muy especial

Plantaremos un olivo de más de 300 años. Las cenizas de un ser querido quedarán abrazadas durante otros cientos de años; tantos, que nunca sabremos lo que será de ellas. El viaje final cerró muchas heridas que van cicatrizando poco a poco. El hombre no está hecho para la derrota; puede ser destruido pero no derrotado. Esta despedida me produce un dolor suave pero no estoy triste.

Supongo que muchos no entenderán por qué he escrito estas líneas. No importa; sólo quiero dar testimonio de alguien que fue y ya no está entre nosotros. En las ceremonias funerarias se despide al difunto con un "descanse en paz".

Yo sé que, ahora, descansa en paz.

PS. El olivo en el momento de colocarlo en su lugar

domingo, 12 de julio de 2009

Cómo me hubiera gustado que estuviera Paco Elvira

Admiro a los fotógrafos por esa capacidad de ver lo que yo no veo y, sin embargo, ambos observamos lo mismo. Cuando veo las carreras de Moto GP hay un espacio publicitario de una conocida marca de cámaras fotográficass titulado la foto de la carrera o algo similar.

Ya les comenté que el día que enterramos a mi hermana menor era tormentoso. Cuando estábamos en el cementerio no cesaba de llover intensamente con rayos y truenos continuos. En el momento de entrar el féretro en el nicho me ocurrió un fenómeno que no olvidaré mientras viva. Por eso me hubiera gustado que Paco Elvira, fotógrafo mundialmente conocido, y compañero mío del cole lo hubiera podido recoger con esa maestría que sólo él tiene.

La escena les parecerá simplona pero a mí no. Llevábamos pocos paraguas y quien más quien menos se mojaba bastante. Un grupito, entre los que estaba yo, nos cobijamos en un arco diminuto que estaba justo enfrente del nicho. Como en una película en blanco y negro veíamos al esposo de mi hermana que, a pesar de llevar paraguas, estaba completamente empapado junto a los empleados que tenían de introducir el ataúd en el nicho. El el momento de hacerlo y en medio de una lluvia torrencial, se acercó un poco al ataúd y le lanzó una rosa blanca. Parecía algo imposible pero la rosa fue a caer y quedó adherida en el centro exacto con los pétalos bien orientados. No se movió en absoluto y la vi hasta el último momento en que taparon el nicho. Han pasado varios días y esa imagen del esposo lanzando la rosa ha quedado grabada en mi mente en blanco y negro. Me recorre un escalofrío cuando reaparece.

Jesús, el esposo, es una persona excepcional que cuidó a mi hermana enferma durante años con un amor y una entrega totales.

jueves, 9 de julio de 2009

Hoy es el entierro de mi hermana menor

Seré breve. Mi hermana pequeña, Mati, falleció hace dos días. Hoy es el entierro y a las 10 h., en el Tanatorio de Les Corts, se oficiará un responso. Quizás pueda parecer desconsiderado pero NO DESEO recibir llamadas de condolencia ni cartas de pésame. Para los "curiosones" les diré que:
  • vivía en Arbùcies (Girona)Justificar a ambos lados
  • estaba casada
  • no tenía hijos
  • estaba enferma y fue una muerte súbita, inesperada
  • su marido, Jesús, la ha mimado hasta lo indecible
  • era relativamente joven (cincuentena)
  • será enterrada en el cementerio de Poblenou junto a mis padres por decisión suya
Si realmente me aprecian, los que sean religiosos recen por ella y los que no, comprenderé y agradeceré su silencio.

14:30 h. Aunque para muchos el mal tiempo de hoy ha sido muy incómodo y habrá fastidiado a la esperada llegada del Tour de Francia a Barcelona, mi hermana se ha ido a descansar en un día preferido. De pequeños, tanto a ella como a mí nos gustaba en las tardes de verano estar en casa y mirar tras los cristales de la ventana las nubes "negras" de tormenta lloviendo a cántaros con truenos y relámpagos.

jueves, 20 de marzo de 2008

Cómo me gustaría morir

No es fácil mantener el ánimo. Hay momentos en que tu entorno se tambalea. Estoy pasando un momento en que en un corto periodo de tiempo amigos y compañeros, como si de una epidemia se tratara, están siendo fulminados por el cáncer: pulmón, colon, riñón, pancreas, etc.

No me da miedo la muerte. Lo he dicho muchas veces. Es la única verdad que sabemos; vamos a morir. Lo que me molesta un poco es no poder escoger cómo hacerlo. Mi padre murió de un infarto. Cuando la muerte es rápida mucha gente se consuela "por lo menos no sufrió", pero los allegados quedan impactados y tienen que pader el estrés subsiguiente que supone arreglar situaciones legales o económicas que pueden llegar a ser demoledoras.

A mí me gustaría morir pudiéndome despedir rodeado de los míos, decirles hasta "luego". Aunque no creo en las religiones, nefastas en muchos sentidos, pienso que hay un Más Allá en el que todos nos volveremos a encontrar. Esta avalancha de amigos con el destino marcado me ha hecho recordar la canción de Mahalia Jackson en la película "Imitación a la vida", melodrama de Douglas Sirk, en la que siempre se me hace un nudo en la garganta cuando la oigo. La protagonista negra, bondadosa y desgraciada, prepara un funeral deslumbrante para despedirse de este mundo y la canción dentro de la iglesia es de una majestuosidad inefable. Si pulsan aquí, la escucharán.

domingo, 28 de octubre de 2007

No se enfaden pero no distingo una boda de un funeral

Doctor, parece usted tonto. En una hay alegría por la unión de los novios y en el otro la tristeza por despedir a una persona querida, me dirán. Eso ya lo sé; me refiero a la ceremonia religiosa. Es comprensible que en un funeral sea todo más solemne y triste. La música también invita a la reflexión y al recogimiento. Pero resulta que en la boda pasa lo mismo - el Ave María de Schubert o el Cant del Ocells (no compuesto por Pau Casals)- y la ceremonia es casi igual para los vivos que para los muertos.

Yo creo que de la ceremonia de la boda los asistentes tendrían que salir más alegres y animados. Me gustaría que las bodas tuvieran más "marcheta". Por lo menos, cantar la Salve Rociera. Ojalá se pusiera la música del convite -adecuadamente seleccionada- y hasta se pudieran hacer palmas. O oír a Louis Armstrong cantando canciones de la Biblia (L. Armstrong & the Good Book, óiganlo).

Como comprenderán ayer fui a una boda. Los que me invitan ya saben que, desde el enlace de nuestros inefables Felipe y Letizia, ahora empleo el "método Hannover" consistente en ir directamente a la cena (o comida) sin pasar por la vicaría. La única diferencia es que no uso "somníferos de alcohol" como lo hizo el ínclito Ernesto cuyos efectos le duraron hasta mediodía.

Creo que los ritos deberían modernizarse un poco y ahora se quiere volver al latín...Espero que no se sientan ofendidos por lo que he dicho. Es mi opinión personal. Lo que sí es cierto es que la mayoría de las mujeres-no se me enfaden- tienen la oportunidad de repasar todos los vestidos de las asistentes y ser motivo de comentarios- críticos o no- de lo que llevaba fulanita o menganita.

Que tiene que ver esto con la pediatría; nada. Pero tenía ganas de decirlo. Además, cuando voy a una boda me entristece pensar que estadísticamente el 50% acabarán separados en dos o tres años aunque se prometan quererse en la salud y en la enfermedad.

Menudo rollo les he pegado. Pero ya saben, si me invitan a una boda emplearé el "método Hannover". Hasta mañana.