domingo, 28 de octubre de 2007

No se enfaden pero no distingo una boda de un funeral

Doctor, parece usted tonto. En una hay alegría por la unión de los novios y en el otro la tristeza por despedir a una persona querida, me dirán. Eso ya lo sé; me refiero a la ceremonia religiosa. Es comprensible que en un funeral sea todo más solemne y triste. La música también invita a la reflexión y al recogimiento. Pero resulta que en la boda pasa lo mismo - el Ave María de Schubert o el Cant del Ocells (no compuesto por Pau Casals)- y la ceremonia es casi igual para los vivos que para los muertos.

Yo creo que de la ceremonia de la boda los asistentes tendrían que salir más alegres y animados. Me gustaría que las bodas tuvieran más "marcheta". Por lo menos, cantar la Salve Rociera. Ojalá se pusiera la música del convite -adecuadamente seleccionada- y hasta se pudieran hacer palmas. O oír a Louis Armstrong cantando canciones de la Biblia (L. Armstrong & the Good Book, óiganlo).

Como comprenderán ayer fui a una boda. Los que me invitan ya saben que, desde el enlace de nuestros inefables Felipe y Letizia, ahora empleo el "método Hannover" consistente en ir directamente a la cena (o comida) sin pasar por la vicaría. La única diferencia es que no uso "somníferos de alcohol" como lo hizo el ínclito Ernesto cuyos efectos le duraron hasta mediodía.

Creo que los ritos deberían modernizarse un poco y ahora se quiere volver al latín...Espero que no se sientan ofendidos por lo que he dicho. Es mi opinión personal. Lo que sí es cierto es que la mayoría de las mujeres-no se me enfaden- tienen la oportunidad de repasar todos los vestidos de las asistentes y ser motivo de comentarios- críticos o no- de lo que llevaba fulanita o menganita.

Que tiene que ver esto con la pediatría; nada. Pero tenía ganas de decirlo. Además, cuando voy a una boda me entristece pensar que estadísticamente el 50% acabarán separados en dos o tres años aunque se prometan quererse en la salud y en la enfermedad.

Menudo rollo les he pegado. Pero ya saben, si me invitan a una boda emplearé el "método Hannover". Hasta mañana.

6 comentarios:

NO weddings dijo...

Aburridas, generalmente no te puedes escaquear y encima tienes que dejarte medio sueldo para el regalito... Por mí que las abolieran!!

EVA dijo...

Estoy completamente deacuerdo en que no han evolucionado nada. En lo único que han evolucionado es en el dineral que cuestan empezando en las despedidas de soltero, trajes, reportajes de fotos de películas, convites, regalitos y demás. Y después hoy en día por lo poco que duran las uniones, ya que las separaciones están a la orden del día. Tengo más de quince fotos típicas con los novios al salir de la iglesia, más de la mitad ya no están juntos.
En fín que cada cual elija...

Pippo dijo...

Eh, doctor, que majete: en mi boda un coro rociero cantó la Salve, dentro de la ermita! me ha hecho gracia leer la sujerencia.

Para las demás bodas, hemos estandarizado también el "¿nos hacemos un Hannover?" en el bar de enfrente de la iglesia...

Pippo dijo...

perdón, quería decir "sugerencia". Le echaremos la culpa al teclado de mi portátil... :-|

Anónimo dijo...

Pues hoy no estoy muy deacuerdo....en el "método Hannover".
Quiero pensar, aunque luego veamos como van las "bodas express", que para quienes se casan la ceremonia es importante. Y lo lógico es que quieran compartirla con amigos y familiares. Para mi es lo más importante. Ya sea civil o religiosa.
Me hubiera molestado que mis amigos me hubieran esperado enfrente el juzgado haciendo una copa... yo lo veo como una falta de respeto.
Salud a todos!
Como siempre, enhorabuena por sus fantásticoas artículos doctor.

Anónimo dijo...

Todo contrato que obligue de por vida es nulo. Escándalo aparte, quizá sería bueno reflexionar sobre si un contrato matrimonial temporal (5 o 10 años) aportaría soluciones muy positivas. Está claro que el esfuerzo por conservar conyuge sería mayor, y en caso de desencuentro la salida estaría ya pactada.
Claro que eso, doctor, traería como consecuencia que Vd. tuviera que acudir a más número de bodas, todas ellas aburridas, a menos que alguien con imaginación fuera capaz de inventar algo, porque lo de las misas rocieras y demás no despierta excesivo interés. Por lo menos en mí.