Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad separación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ansiedad separación. Mostrar todas las entradas

viernes, 30 de septiembre de 2011

Ansiedad de separación en el niño


Este vídeo muestra claramente la ansiedad de separación del niño. Los bebés menores de 6 meses suelen aceptar bien a las personas que los cuidan mientras satisfagan sus necesidades. Al separarse sufren más los padres que el propio bebé. Entre los 4 y 7 meses, los bebés empiezan a tener el llamado sentido de permanencia de los objetos, es decir, que aprenden a que las cosas y las personas siguen existiendo aunque ellos no las vean. Pero la mayoría todavía no entienden el concepto de tiempo, y por ello no saben si volverán ni cuándo volverán. Lo mismo ocurre con los padres. Los bebés se dan cuenta de que sólo hay un papá y una mamá, y si no pueden verlos, para ellos significa que se han ido.

Entre los 8 meses y 1 año de edad, los niños se vuelven cada vez más independientes, sin embargo, también aumenta en ellos la incertidumbre respecto a separarse de sus padres. En este momento es cuando se desarrolla la ansiedad de separación, y un niño puede ponerse nervioso y alterarse cuando uno de sus padres intenta irse. En el vídeo se ve perfectamente.

La edad en la que aparece la ansiedad por separación puede variar de un niño a otro. Algunos niños pueden experimentarla más tarde y otros ni siquiera llegan a tenerla. La duración de la ansiedad de separación es variable, dependiendo del temperamento del niño y de cómo respondan los padres. En algunos casos puede durar hasta la escuela y si impide que el niño realice las actividades normales de su edad, puede ser una señal de que necesite un apoyo psicológico.

Si los padres son pusilánimes, sufridores, inseguros o incoherentes pueden favorecer la ansiedad de separación de tal manera que los hijos no lleguen nunca a ser capaces de separarse de sus papis. Yo popularicé la idea de los padres estatua y, todavía, siguen existiendo.

jueves, 14 de enero de 2010

Ansiedad de separación y peluches antialérgicos

“Ni quito ni pongo rey, sólo sirvo a mi señor”.
(Palabras pronunciadas por Bernard Du Guesclin, allá por 1369, mientras separaba la cabeza del cuerpo de Pedro el Cruel de Castilla con un mandoble de su espada, coronando rey de esta manera a su señor a Enrique de Trastámara)

Un peluche es un juguete de tela relleno algodón u otro material, a menudo con forma de animal; la antiguas las muñecas de trapo caseras de los años 1800, y quizás anteriores también entrarían en este grupo. El peluche, una mantita, un pañuelo, una cinta y otros objetos son muy útiles para aliviar la llamada "ansiedad de separación" que casi todos los niños sienten alguna vez en su vida y es la preocupación que los niños sienten cuando se separan de quién los cuida regularmente, en la mayoría de los casos es la madre. Suele iniciarse cuando cumplen seis meses de edad porque hasta entonces han tenido un gran apego a la persona que lo cuida y ese cariño es tan fuerte que cualquier separación causa inseguridad. En los primeros años de vida del niño existen unos objetos con un valor excepcional que lo tranquilizan cuando se separa de los cuidadores. Donald W. Winnicott, pediatra y psicoanalista inglés, los llamó "objetos de transición" porque facilitan el paso de lo conocido (papás, casa) a lo desconocido (guardería). El osito de peluche es legendario y hay personas que lo conservan toda la vida como mi "señora" que me mantiene "esposado" a ella desde hace más de 30 años.

Cuando un niño nace, uno de los regalos más comunes de padres, familiares y amigos son los peluches pero por su composición pueden favorecer o empeorar a los niños alérgicos por acumular gran cantidad de polvo, ácaros, polen y otros alergenos ambientales. Hoy me atrevo a presentar unos productos con buena pinta comercializados en sinalergia que es una tienda especializada en productos para aliviar los síntomas de las alergias y para todos aquellos que desean un hogar limpio, saludable y libre de alergenos. Según ellos sus productos son naturales, hipoalergénicos y respetuosos con el ambiente y entre ellos destacan unos peluches denominados Amigos del Asma que han recibido la certificación exenta de alergenos de la Fundación Americana para el Asma y la Alergia y la Allergy Standard Ltds. Una curiosidad es la primera instrucción antes de usarlo y cada 4 semanas: congelar a -18ºC durante 24 h. ¿Por qué se hace? A ver si lo adivinan

PS: No he recibido ninguna comisión ni me han regalado nada...

viernes, 22 de mayo de 2009

Respuesta a Sandra

Mi hijo ha estado ingresado por bronquiolitis. Tiene 11 meses. El caso es que el primer día de ingreso empeoró y tuvo que pasar la noche en la UCI solo. A la mañana siguiente pude entrar y pasar todo el día con él y por la tarde volvió a planta. A partir de ese momento, no quería dormirse. Cuando le dejaba, rendido, en la cama, se despertaba por completo, muerto de miedo y se agarraba a mí con desesperación. Han pasado dos días y así seguimos. Tiene terror a que le abandonemos al dormirse. ¿Qué se puede hacer? Perdone el atrevimiento de pedirle consejo. Vivo en Madrid, si no ya estaría en su consulta...

Respondo a esta mamá preocupada y le doy el diagnóstico: ansiedad por separación. El trastorno de ansiedad por separación hace referencia básicamente a los niños que sienten un miedo extremo a tener que separarse de las figuras a las que tienen mayor apego - padres, abuelos, cuidadores, etc- o del hogar; aunque esta separación sea de forma puntual, como cuando los padres planean salir por la noche y dejar al niño al cuidado de otra persona. El trastorno de ansiedad por separación puede ir acompañado de depresión, tristeza o miedo a que algún miembro de la familia se vaya o muera. La ansiedad por la separación es algo que casi todos los niños sienten alguna vez en su vida y, en pocas palabras, es una preocupación que los niños sienten cuando se separan de quién los cuida regularmente, en la mayoría de los casos es la madre.La ansiedad por la separación es evidente al principio en los niños cuando cumplen seis meses de edad. Esto es porque a esta edad, la mayoría de los bebés están muy apegados a quién los cuida. Este apego o cariño es tan fuerte que cualquier separación causa una gran preocupación. Puede ser mas intensa durante los dos primeros años de vida, aunque la intensidad declina gradualmente conforme los niños crecen y se acostumbran mas a estar separados de quien los cuida. Es normal que los niños sientan algo de preocupación o malestar cuando se separan de sus padres, especialmente si se separan por mucho tiempo.

La ansiedad por la separación se puede manifestar de varias formas; muchos lloran si sus madres se alejan de él durante unos minutos. En los más mayores pueden parecer tranquilos mientras están jugando solos, pero no soportan que, por ejemplo, que salgan a cenar y dejen un canguro. Al principio las separaciones son muy difíciles para ambos padres e hijos, pero conforme se acostumbran a estar separados, el proceso es cada vez mas fácil. Las separaciones son inevitables por el hecho de que es imposible que los padres puedan permanecer cada instante con sus hijos. Los niños que crecen en familias en las cuales ambos padres trabajan fuera de casa tienen menos dificultad con separaciones porque lo han hecho desde muy temprana edad. Por este motivo cuanto mayor es el niño tiene más dificultades al enfrentarse a la primera separación (niños "enmadrados").

En el caso del hijo de Sandra tuvo no sólo una separación sino que esta fue muy traumática al quedarse sólo en el hospital y con el dolor de los análisis que le iban haciendo. De alguna forma este niño tendrá un síndrome de estrés postraumático. Mamá de Sandra, en Madrid hay buenos especialistas. Si no supera esta fase de estrés debería consultar a un psicólogo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

La cuenta atrás...retorno al colegio

Al acabar las vacaciones la desordenada vida llega a su fin y se regresa a la normalidad en horarios, obligaciones y costumbres. O al menos lo intentamos, porque no resulta tan fácil. El regreso a la normalidad (también conocido como “cuenta atrás”) no debe hacerse de golpe. Es necesario un aterrizaje suave, ya que casi todos los niños necesitan un periodo de adaptación.

Para los que van al colegio por primera vez puede resultar una experiencia estresante. Es bueno hacerles ver que la escuela es una experiencia positiva y con una gran cantidad de actividades y gente divertida. Puede que los más pequeños empiecen con mal pie, a base de rabietas y llantos desconsolados. Tranquilos, están en pleno periodo de adaptación y el “drama” durará 15 días como mucho. En los más mayores pueden darse dos reacciones distintas. Dependiendo de su temperamento, anhelarán el reencuentro con sus compañeros o, por el contrario, sentirán ansiedad y síntomas recurrentes (migrañas, dolor de estómago…) por miedo a lo desconocido o a la separación de sus padres.

Durante la cuenta atrás se deben ir recuperando los hábitos anteriores a las vacaciones. Es recomendable hacerlo antes de ir al colegio, cuando las normas y rutinas ya deben estar nuevamente establecidas. Ahí van algunos consejos:
  • La vida del niño será más tranquila si es predecible, sabe lo que se espera de él y conoce las consecuencias de sus actos.
  • Ponga límites claros entre el tiempo de estudio y de diversión.
  • Restablezca las rutinas en los horarios: acostarse hacia las 21 h, hacerse la cama, lavarse los dientes antes de acostarse...
  • A medida que se acerca el día de volver al colegio, conviene crearle ilusión, comprar todo el material que necesite para sus estudios...

Al llegar el primer día de clase, el orden en casa ya debería estar plenamente instaurado. Para hacerlo más llevadero, se pueden seguir las siguientes recomendaciones:
  • Recuérdele a su hijo que no es el único estudiante que está un poco inquieto respecto al primer día de clase. Los maestros saben que los niños están ansiosos, y harán un esfuerzo para asegurarse de que todos se sientan tan cómodos como sea posible.
  • Destaque los aspectos positivos de volver al colegio: será divertido, verá a sus viejos amigos y conocerá a otros nuevos.
  • Busque a otro niño en el vecindario para que puedan ir juntos al colegio.

sábado, 26 de mayo de 2007

¡No me deja en paz! (Ansiedad de separación)

Hace poco, la familia de un bebé ha sufrido un pequeño trauma por lo siguiente: los papás tenían la oportunidad de viajar a Nueva York, de modo que ¿por qué no aprovecharla? Aunque su hijo es pequeño, tenían a toda la "tribu" familiar dispuesta a cuidarle: los abuelos, los tíos, la tata... ¿Nos vamos o no nos vamos? Y finalmente: Nos vamos. El viaje les fue de maravilla, pero el niño en ausencia de sus papás cambió radicalmente: Dejó de estar contento, comía menos, lloraba más y se le veía triste. Se notaba que iba buscando a sus padres por todas partes y no los encontraba. El día de regreso de los padres, el abuelo tuvo la feliz idea de ir con él al aeropuerto con un ramo de flores y un cartel de bienvenida. El niño cambió como un calcetín, excepto en una cosa: a los papás les hacía más rabietas y por la noche se había desmontado toda la rutina previa al viaje. De dormir bien pasó a dormir mal. Ahora, poco a poco, se va normalizando la situación.




¿Qué le ha ocurrido a este niño? Se trata de un hecho normal y frecuente a partir de los seis meses de edad, llamado Ansiedad por la Separación (Separation Anxiety), y que no es más que la preocupación que los niños sienten cuando se separan de quienes se cuidan de ellos; generalmente, la madre. A partir de esa edad suelen estar muy apegados a ella y algunos niños no soportan estar solos. Lloran en cuanto la madre sale de la habitación. La respuesta y solución (mala) habitual de la madres es coger al niño y llevárselo consigo. Así, poco a poco el niño se "enmadra" y no se separa de ella ni un instante. Resultado: la madre va a la cocina, y el nene a la cocina; la mamá va a hacer pipí y el nene ha de acompañarla al baño; llaman a la puerta y ella la abre con el nene en brazos. En definitiva, este apego no controlado se convierte en una tortura para la mamá.
La ansiedad de separación mejora con el tiempo, ya que las separaciones son inevitables. Una de ellas es durante la noche; por este motivo muchos niños no quieren dormir solos. La otra, a veces mal soportada también por los padres, es ir a la guardería. A continuación, les muestro dos vídeos. El primero persigue a su madre incluso estando delante. El segundo video muestra cómo el niño se adapta a la guardería.

Consejo: al bebé hay que ir acostumbrándolo reiteradamente a pequeñas separaciones para evitar que se convierta en un niño enmadrado y agotador.