Mostrando entradas con la etiqueta desastre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desastre. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de junio de 2009

Premios Nobel, economistas, analistas y otra gente de malvivir

¿Qué pasará con nuestros jóvenes? ¿Llegarán a trabajar? Y los veteranos como yo ¿cobraremos la jubilación? ¿De que ha servido la legión de economistas de pro que pululan por nuestras tierras? ¿Les tendríamos que poner los epítetos como los que el periodista José María García dedicaba a los prebostes del deporte?. Sólo unos datos extraídos de diversas fuentes.

La tasa de paro en España podría llegar a un catastrófico 30% en 2011, cifra sin precedentes. Yendo bien el desempleo total alcanzará los 4,5 millones de desempleados en diciembre de este año, y los 6 millones de parados en diciembre de 2010. Yendo mal, estaremos ya en los 5 millones estas Navidades, y alcanzaremos los 7 millones de parados a fines de 2010. En estos momentos ya superamos con creces la cifra oficial de cuatro millones de parados. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) hecha pública por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo aumentó 3,45 puntos desde enero a marzo hasta situarse en el 17,36% de la población activa y el número de desempleados alcanzó los 4.010.700.

Entre enero y marzo se destruyeron 766.000 puestos de trabajo, el mayor descenso desde hace 32 años cuando comenzó a elaborarse esta estadística. En los últimos 12 meses el desempleo ha subido en 1.836.500 personas y se han destruido 1.311.500 puestos de trabajo afectando ando a todos los grupos de edad y sexo especialmente entre los varones y mujeres de 25 a 54 años.

A pesar de las explicaciones del señor Leopoldo Abadía en su Crisis Ninja no puedo creer que mentes brillantes de economistas, másters (IESE, ESADE, Chicago, Harvard) y premios Nobel no hayan sido capaces de detectar a tiempo semejante catástrofe. Sinceramente creo en una conspiración mundial de los dirigentes ocultos que manejan nuestras vidas.

Lo más hilarante es que nuestro ínclito ZP no hace más que repetir una frase de Aznar: "España va bien"

martes, 9 de junio de 2009

Houston, tenemos un problema

Esta frase me ha impresionado siempre. La concreción, la serenidad y la distancia a la que fue pronunciada muestra la tranquilidad de unos hombres valerosos en una situación muy comprometida. Ahora les pongo el vídeo con la reconstrucción del aterrizaje del US Airways 1549 en el río Hudson de Nueva York en el que se muestra una importante decisión de minutos y la tranquilidad con la que hablan el piloto y la torre de control. Soberbio.

Desde pequeños se ha de enseñar a los niños - y a los adultos - a tomar decisiones. Con el niño no hay riesgo de desastre pero con el adolescente sí. No hay más que ver la polémica de la interrupción del embarazo y la píldora del día después: dos parches para una decisión errónea o una actividad mal planificada de los jóvenes. Constantemente hemos de tomar la "menos mala" de las situaciones que nos presenta la vida. Con en niño es divertido que, desde pequeño, se le ofrezcan varias posibilidades y él aprenda a decidir con todas sus consecuencias. No hace falta tener un "coach"... sólo sentido común y aprender a reflexionar.

miércoles, 3 de junio de 2009

¿Mujeres y niños primero?

¿Tiene sentido esta frase en nuestros días? Me gustaría saber la opinión de las mujeres y de la Ministra de Igualdad. Quizás ha de sustituirse por ¡niños y ancianos primero! o ¡niños primero y a los ancianos que los zurzan por "ser inservibles! o mejor ¡Sálvese quien pueda! que, en realidad, es lo que está ocurriendo. Primero yo y después los demás porque también es cierto que "la caridad bien entendida empieza por uno mismo". En una situación de crisis ¿los hombres seríamos capaces de decirla-practicarla o no?. Me he planteado esta cuestión tras la desaparición del avión de Air France.


Me ha intrigado el origen de esta frase y la transcribo de un post de Taringa: Históricamente se liga al hundimiento del barco inglés H.M.S. Birkenhead, transporte de tropas que naufragó en las costas de Sudáfrica el 26 de febrero de 1852 al chocar contra unas rocas. Como sólo había dos botes salvavidas, el teniente coronel Alexander Seton, quien se había hecho cargo de las tropas a bordo, dio la orden de que sólo las mujeres y niños abandonaran la nave. Con esta acción se salvaron 26 personas. De los poco más de seiscientos ocupantes, sólo sobrevivieron 160. La noticia conmocionó a la sociedad inglesa, y las órdenes de Seton se convirtieron en un símbolo del valor y caballerosidad del ejército británico. Se le atribuye al escritor inglés W. D. O’Connor, haber usado esta expresión por primera vez en la novela Harrington, de 1860.

Es interesantísimo leer lo que ocurrió con los hombres en el desastre del Titanic si leen este magnífico relato pulsando aquí. Por eso repito la pregunta ¿si hay una situación grave debemos ceder la prioridad a las mujeres, niños o ancianos? Yo si doña Bibiana Aído va detrás mío no la dejaré pasar por muy ahijada que sea del Sr. Chaves, presidente de la Junta de Andalucía, el mismo que le prestó 10 millones de euros a su hija para una ayudita en un negocio.

viernes, 22 de agosto de 2008

El niño frente al desastre: cómo afrontar la situación

Los niños aprenden sobre el mundo que les rodea a través de una gran variedad de fuentes de información incluidos los padres, los maestros, los amigos y los medios de comunicación. Las noticias se perciben y se interpretan dependiendo de la edad, del grado de formación y de la madurez de las personas entre otros factores. Por eso las noticias que se reciben por periódicos, radio, televisión o internet causarán mayor o menor impacto según la edad del niño. Pero sin duda hay noticias que causan impacto negativo en los niños y en los jóvenes como desastres naturales, accidentes de tráfico o aéreos, raptos o maltrato infantil, actividades terroristas, violencia escolar. Estas noticias les pueden hacer creer que viven rodeados de un entorno que puede ser hostil y hasta peligroso en mayor medida de lo que es en realidad. En resumen, “que viven en un mundo malo”. La televisión tiene, además, el poder de encoger, exprimir y mostrar imágenes terribles en cortos espacios de tiempo pero de forma repetitiva dando la sensación de que un desastre ocurre continuamente y muy cerca de donde vive. En el caso de la guerra de Georgia y del accidente aéreo de Barajas; han visto y oído hasta la saciedad como la guerra o el avión incendiado mataban a gente, quemaban cuerpos, destrozaban a personas, dejaban a niños huérfanos y sin familia, y cómo se colocaban a los muertos, por razones de salud pública, en "cámaras frigoríficas" del IFEMA de una forma que para ellos les puede parecer incomprensible.

¿Cómo explicar el horror? ¿Cómo afrontar la situación?
Los psicólogos recomiendan una actitud de “calma e información verdadera pero limitada”. Eso significa que hay que decir la verdad pero no dar más datos o relatos de lo que el niño necesita saber. Que vean sinceridad en la explicación es muy importante. Muchas situaciones son incontrolables como desastres naturales, accidentes o actos terroristas y los padres deben dar la oportunidad y el tiempo necesario para que el niño exprese abiertamente sus temores o lo que le asusta. Con niños más mayores y adolescentes es más fácil hacerles entender que la repetición de estas noticias es una estrategia que tienen los medios de comunicación para mantener pendiente al público de una cadena de radio o de TV para conseguir más audiencia.

Una de las dificultades que experimentan muchos padres es que tienen que enfrentarse y manejar sus propias reacciones y emociones y, a la vez, las de sus hijos. Y eso, a veces, es muy difícil en situaciones de pérdidas bruscas de seres queridos de la familia o la vivienda.

Las reacciones frente a un desastre varían según su naturaleza e intensidad y según las experiencias previas del niño, su temperamento, su personalidad y la cercanía del desastre que le ha tocado vivir. Las reacciones son parecidas a las de los adultos: sensación de pérdida de control (ya no puede controlar su vida habitual), pérdida de estabilidad al alterar el orden establecido y rutinario de la vida habitual, sensación de pérdida de la propia seguridad (con una intensa sensación de que a él le puede pasar algo. Necesita constantemente apoyo de los padres que le transmitan que a él no le pasará nada).

Cuando ocurre un desastre la respuesta del niño es parecida, según su edad, a la de la muerte de un ser querido: rabia, negación de lo ocurrido, depresión, recapacitación y aceptación final. Muchos niños pequeños se niegan a hablar y se cierran en sí mismos o haciendo actos exagerados (rabietas, pataletas) para distraer la situación cuando se habla del tema o con conductas desafiantes.

Síntomas frecuentes
Una vez pasada la crisis tanto los niños como los adultos presentan síntomas de estrés como reflejo de su estado de ánimo o del grado de pérdida. En el niño no son raros los síntomas de regresión (chuparse el dedo, orinarse en la cama, pérdida de apetito, miedo a la oscuridad) o pesadillas, agresividad, aislamiento de sus compañeros, poca concentración en los estudios o rechazo a la escuela.

Apoyo
Al ser una situación difícil la actuación de los padres debe intentar comprender e identificar los sentimientos del niño. Pueden expresar con palabras sentimientos que el niño no sabe: “veo que estás triste por lo que ha pasado”, “nos da rabia que hayan pasado estas cosas”. Cuando no se sepa que decir un fuerte abrazo diciéndole que “esto es difícil para todos, pero no temas porque siempre te cuidaremos” puede mitigar la ansiedad y tener un efecto positivo.

El control de las noticias de la televisión es crucial. Hay que hacer preguntas de lo que piensan sobre lo que están viendo y responderlas de forma tranquilizadora y dando seguridad. Enseñar que ante situaciones difíciles en importante ayudar a los demás por poco que se pueda hacer le hará una persona solidaria. Procure que no vea los telediarios sin compañía de un adulto. Si no hay un adulto o éste no se ve capaz de hablar de estos temas no hay más remedio que apagar la televisión a esas horas.

Como se ha dicho antes ser claro e intentar planificar su vida para volver al orden antes posible. No olvidar que, por la tensión o el miedo, puede estar más cansado y necesitar más tiempo de sueño. También es recomendable que él sepa y entienda frases como las que se han citado para hablar con sus compañeros.

Si va pasando el tiempo y persisten síntomas relacionados como alucinaciones o miedos de que se repita la misma desgracia, irritabilidad, disminución por sus actividades anteriores o falta de expresión de sus emociones será importante consultar con un psicólogo.

PS. Me han admirado los tacones "de aguja" de la esposa de nuestro esforzado Príncipe Felipe. La forma de vestir más adecuada para un momento de duelo...