sábado, 5 de diciembre de 2009

Fantásticos pero silenciosos

Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrase del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.

Esquilo de Eleusis (525 AC-456 AC) Poeta.



El cabezón de la izquierda es un servidor y el de la derecha Carlos Fábrega, jefe de las fuerzas audiovisuales de mi hospital. Su cabeza bulle más que la mía y él, que ha montado una unidad de audiovisuales del copón, a veces se encuentra con algunos elementos no hacen más que poner palos en la rueda de su carro para que una iniciativa suya se atasque; hay muchos envidiosos y chupaideas. Él, en ocasiones, se desanima porque quiere mejorar su trabajo pero el terreno de los audiovisuales depende de muchas otras piezas del hospital: informática, telefonía, ingeniería, compras, mantenimiento y otras muchas. Su situación difiere mucho de la mía en que sólo necesito un "pupitre", papel, boli, unas básculas y una mesa de exploración; con eso me basta para hacer virguerías pero él precisa de una tecnología muy sofisticada.

Yo le animo porque nada es fácil y la constancia en superar los errores y adversidades te lleva al éxito. Nuestro hospital es pionero en muchos aspectos de la pediatría y tiene grandes departamentos donde el trabajo no es tan deslumbrante como para salir en los medios de comunicación y echar cohetes, pero son modélicos y silenciosos. A veces he comentado que cuando te llaman para ir a ver a un superior lo primero que esperas es una regañina porque lo cierto es que pocas veces te llaman para felicitarte por el trabajo bien hecho. Estoy intentando poner en marcha unas encuestas internas para votar al MVP (Most Valued Player) de cada sección para subir la autoestima de estos buenos trabajadores silenciosos.

Estos días he tenido la oportunidad de vivir, a través de amigos míos, una terrible llamada en viernes poco antes de acabar y a final de mes para tener poca capacidad para reaccionar: la del despido de la empresa.

Versión en catalán: http://criatures.cat