domingo, 13 de septiembre de 2009

Los cerdos no están sólo en las granjas

Vuelta del viaje de la reunión en Madrid. A mi izquierda, al otro lado del pasillo, una pareja joven y, al parecer, muy enamorada por los continuos arrumacos que exhibían se pusieron a mirar y comentar un libro de arquitectura en inglés. Hablaban castellano y su vestimenta era muy normal aunque el macho llevaba unas sandalias sin calcetines con unos pies aparentemente limpios. A medio trayecto sacaron comida preparada que hizo un ruido ensordecedor cuando abrieron los envoltorios de plástico y acto seguido se oín los chasquidos de comer las patatas fritas que dejaron el suelo hecho una pena. Hasta ahí, normal (?). El varón se repantigó en su asiento con los pies descalzos sobre él. Me molestan estas actitudes antihigiénicas y groseras pero no osé recriminarle. Menudo está el patio como para luego salir escaldado por una simple observación. ¿Soy un cobarde? Pues sí pero tampoco estoy para reconvenir todas las faltas de respeto que muestran muchas persona frente a los demás.

Por ese motivo, en vez de entrar en discusiones, me dediqué a fotografiarlo con mi móvil. Él me vio hacerlo pero en ningún momento cambió su postura ni se inmutó. En el viaje de ida a Madrid , a lo lejos, otro "gentleman"estaba echado en su asiento con los pies encima del respaldo del asiento anterior que iba vacío; en resumen, se veían un par de pies que sobresalían por la cabecera de un asiento.

Hablamos de la mala educación e incivismo de los niños y jóvenes pero hay muchos "cerdos" adultos que corretean fuera de las granjas.

1 comentario:

Laia dijo...

¿Ve, doctor Santi, a lo que me refería en mi comentario a su post del día 14 de septiembre? ¿De que me vale que ese "compañero de viaje", le trate de usted si luego se repantinga en su asiento, sin calcetines, y dejando todas las patatas por el suelo? Exactamente, a eso me refería.