domingo, 19 de octubre de 2008

¿Cuántos televisores hay en su casa?

Hoy he asistido a una mesa redonda del Congreso Nacional de Pediatría sobre el niño y los medios de comunicación El tema era apasionante por la cantidad de aristas que tienen el niño y los medios de comunicación. Muchas son solucionables y no tienen peligro pero para otras no tenemos solución ni respuesta.

Uno de los ponentes ha estado muy brillante, Jesús Marchamalo, periodista y experto entre infancia y televisión. Evidentemente nuestra TV no goza de buena salud. Los programas más vistos son deleznables, y los culturales o educativos los ve menos del 8% del público. Durante el transcurso de su interesante charla, ha explicado una curiosa anécdota: Cuando se dirigió a un director de una TV para proponerle un programa educativo, éste le contestó: "Yo tengo que vender publicidad y no programas".

La mayoría de la publicidad dirigida a su hijo trata dos temas: las chuches y los juguetes. Asimismo, están perfectamente calculados los momentos en que esos anuncios tienen más impacto en la inocente cabecita del niño.

No tenga televisores. Con uno en el salón, basta.

PD. Don Jesús es, además, experto en relojes y me ha enseñado uno que no había visto nunca aunque conocía la marca: Pita. Es la marca exclusiva de un relojero de Barcelona.

3 comentarios:

Slow Mary dijo...

Yo tengo tres: salon, cocina y habitacion de papas. Mis hijos no ven la programación, solo DVDs y uno de los motivos es el tema de la publicidad. Deberia estar prohibida la publicidad en los programas infantiles, seria una buena medida de proteccion a la infancia porque es una verguenza.

Anónimo dijo...

¿y que opinión le merecen los programas especialmente dirigidos a niños? Poco yo, Baby einstein, o el clásico Barrio Sésamo ¡a mi hija le encanta!

Slow Mary dijo...

Los Baby Einsteis y los little Einstein les introducen en la musica, a mis hijos es gustan. La tele, como todo en exceso, pues es catastrofica. Pero usada de forma responsable, no veo porque hay que demonizarla. Cmo decia aquel slogan publicitario: Haz buen uso, no un abuso.