miércoles, 12 de marzo de 2008

¡Qué barbaridad! Más trastornos de la conducta alimentaria

Estoy preparando un artículo para una revista sobre trastornos combinados del sueño y de la alimentación en el niño pequeño. Es muy común esta asociación. Cuando hago la historia clínica, capto dos situaciones muy frecuentes: los niños que duermen mal, comen mal; o, viceversa, los niños que comen mal, también duermen mal. En casi todos ellos se advierte una tónica familiar de disciplina bastante relajada para decirlo de una forma benevolente. En pocas palabras, los papás mandan poco. Estos tipos de trastornos no están recogidos en los libros de Pediatría. Los aprendes con la experiencia de años de trabajo.

Desde hace mucho tiempo, en mi hospital, estoy en relación estrecha con la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria. Al ver a muchas chicas —también a algunos chicos— con estos trastornos, uno intuye que las clasificaciones médicas sirven para entenderse pero aún falta mucho para afinar más los diagnósticos. Observen las últimas novedades en trastornos de la conducta alimentaria que estamos observando en pacientes y que, con el tiempo, serán entidades separadas dentro del mismo paraguas:

Trastorno purgativo: mantenimiento del peso normal con laxantes o vómitos sin atracones.
Anorexia atlética (ejercicio compulsivo): práctica de deporte excesivo con fanatismo por las dietas y peso.
Dismorfofobia: preocupación excesiva por partes del cuerpo cuando los demás no observan ninguna anomalía destacable.
Vigorexia: contrariamente a la anorexia es una obsesión por aumentar la masa muscular.
Trastorno desencadenado por infección: especialmente en niños obsesivos. En estudio, todavía no se tienen datos.
Ortorexia nerviosa: obsesión por la calidad de los alimentos que se compran, se cocinan y se comen preparándolos cuidadosamente para que sigan siendo “puros”.
Síndrome de comida nocturna: tienen poco apetito durante el día y comen mucho a la hora de cenar.
Trastorno del sueño con comidas nocturnas: se levantan medio dormidos, sonámbulos y comen. Al levantarse ven horrorizados lo que han hecho.
Síndrome del gourmand: muy raro pero curioso. Compra y preparación de alimentos exquisitos y parece relacionado con traumatismos craneales o tumores.
Síndrome de vómitos cíclicos: típico de la infancia pero no exclusivo de causa poco clara aunque puede estar en relación con migrañas y cefaleas.
Masticar y escupir: meterse cosas en la boca triturarlas y escupirlas.

Como ven la variedad es grande. Y yo creo que esto no se acabará aquí. A mí me convendría tener un poquito de algunos de ellos: un pelín de anorexia atlética (no pego ni sello), una pizquita de vigorexia para que mi serrano cuerpo disminuya un poco su barriga cervecera, una miaja de ortorexia para comer lo correcto. Sin ir más lejos, el otro día fui a cenar a un bistró y de postre me casqué tres "Panna Cottas" de muerte. Me pirran los dulces... y la "crème brûlée", aaaaaaah, tomaría toneladas. Pocos la saben hacer bien. Curiosamente en Barcelona hay un restaurante en el que todo son dulces, "Espaisucre", y todavía no he tenido ocasión de refocilar por allí.

1 comentario:

Marcos Carrasco dijo...

Marchando novedad en trastornos de la conducta alimentaria: Dulzolexia Panzurraica Pediatril...si es que no somos ná....