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jueves, 17 de diciembre de 2009

¿El hábito hace al monje? o yo estoy pasado de vueltas

He entrado a formar parte de un "comité de igualdad" con lo poco que me gusta (¡bbrrrrr!) esta última palabreja. Yo estoy en un hospital que el 70% son mujeres. Eso me plantea algunas dudas y, conciencia, tengo que decir lo que pienso:
  • La mayoría de los residentes son mujeres. Es un hecho que la medicina se está feminizando.
  • Cada vez hay menos pediatras y, por ende, menos médicos de guardia. Es difícil cubrir bajas.
  • Muchas residentes se quedan embarazadas durante el periodo de residencia. Ello supone varias bajas de larga duración casi al mismo tiempo sin poder encontrar pediatras que los sustituyan.
  • Las y los residentes y enfermeras/os cada vez llevan más piercings y tatuajes. Los anillados más frecuentes visibles son en nariz, lengua y pabellones auriculares.
  • Cuando se incorporen mujeres de religión islámica llevarán la cabeza cubierta por el velo "hijab" para no discriminarlas.
  • Estoy chapado a la antigua. En realidad debe importar más la sabiduría que el "chasis" del médico, pero soy de los que creo que un poco de urbanidad occidental en el mundo occidental no está de más.
¿Les apetece que médico que atiende a sus hijos lleve anillados, tatuajes con pelo rasta aunque esté limpio como una patena.? ¿creen que antes de contratar a una persona se le puede "coaccionar" en su imagen física?. Recuerden la pelambrera de Einstein. A los que me conocen prefieren que me anille y tatúe a lo Beckcam? (ya me gustaría ya pero no tengo su talla).

Por lo dicho no me cabe otro remedio que:
  • admitir que las mujeres médicos en periodo de formación son un handicap para el hospital y para sus compañeros porque las bajas son muy largas.
  • se debería, en el contrato hospitalario, poner los límites de la decoración corporal y de la vestimenta.
  • se debería, a los pacientes, no dejarles entrar en chancletas, traje de baño y camiseta imperio.
  • tengo más pero me callo para no herir susceptibilidades.
Sé que me arriesgo a recibir toda clase de improperios... aguantaré el chaparrón.
Versión en catalán (si me la aceptan): criatures.cat

lunes, 14 de septiembre de 2009

Comienza el cole ¿sin uniforme y con tuteo?

La polémica está servida. Primero fué el uniforme escolar y ahora el tuteo a los profesores por parte del Defensor del Pueblo. Da la impresión que no nos acordamos de dos palabras caídas en desuso: disciplina y urbanidad. Creo sinceramente que si las recuperáramos la vida sería mucho más fácil. Copio unos textos de una web que ya les he recomendado en otras ocasiones.

Según el diccionario de la Real Academia Española la urbanidad es: Cortesanía, comedimiento, atención y buen modo. El diccionario de la RAE resume, perfectamente, en cuatro términos todo lo que nos lleva a tener una mejor convivencia con los demás. Del latín urbanitas (urbanitatis) la urbanidad son una serie de pautas de comportamiento que se deben cumplir y acatar para lograr una mejor relación con las personas con las que convivimos y nos relacionamos. La urbanidad no es la imposición de estrictas normas de comportamiento totalmente inadecuadas, en su mayoría, a los tiempos actuales. Esa rigidez e intransigencia en la educación ha creado un cierto "halo" negativo a la palabra urbanidad.

Cualquier sociedad cuenta con unas normas de comportamiento, no escritas en la mayor parte de los casos, pero que sin su tutela nos haría ser un grupo de seres incivilizados que campan a sus anchas. Saber que es mejor caminar por nuestra derecha, que las cosas se piden por favor, que se da las gracias por casi todo ... y otras muchas pequeñas cosas hacen que nuestra vida sea mucho más agradable. Pero como todas las reglas, leyes o normas, no solamente es suficiente con saber que existen, sino que hay que ponerlas en práctica. A diario, en cualquier situación se puede ser cortés. No hay que desaprovechar ninguna ocasión por dos motivos: poner en práctica lo que nos han enseñado y a su vez dar un estupendo ejemplo a los que nos ven.

Las sociedades más industrializadas, por regla general, y la pérdida de muchos de los valores tradicionales hace que cada vez más las personas mayores sean marginadas e incluso, ignoradas, dando a entender su aparente inutilidad para una sociedad movida solamente por las prisas, el estrés y los valores materiales. Ellas pueden aportar experiencia, formación y cultura a los más pequeños. El cariño y el respeto suele tener un efecto "boomerang"; si no lo damos y enseñamos, es difícil que lo obtengamos en un futuro.

Algunos de los puntos clave para educar a los más pequeños de la casa pueden ser (válidas no solo para el trato con las personas mayores, sino para el trato con cualquier otra persona):
1. Hablar con respeto a todas las personas mayores, sean o no conocidos.
2. Evitar poner malas caras o hacer gestos despectivos cuando los mayores les dicen algo. Les cuentan una historia, les dicen algún halago, o simplemente les hacen un gesto amable (aunque a ellos no se lo parezca).
3. Debe reprenderles cuando hagan críticas despectivas a la espalda (viejo, chocho, tocado, pesado, etc.). Estas palabras pueden herir a la persona mayor que las escucha.
4. Recuerde que den siempre las gracias, por una propina que les han dado, por una golosina o juguete que les han comprado ... y por cualquier otra cosa. A la hora de pedir, recuerdeles también que utilicen siempre "por favor".
5. Comprensión. Hay que enseñarles a que admitan de buen grado las pequeñas manías, cabezonerías, etc. que puedan tener sus abuelos u otras personas mayores.
6. Hay que aprender a escuchar a los mayores. Da lo mismo que la historia o "batallita" la haya contado anteriormente; la felicidad que para ellos supone, en la mayor parte de los casos, tener un público entregado merece la pena. Se puede, con cierta prudencia, recordarle al narrador que esa historia ya la saben, que les cuente otra.
7. Saludar. Hay que saludar cuando nos visitan o visitamos a otras personas. No se puede pasar sin hacer un saludo como sino existieran. Lo mismo a la hora de despedirse.
8. Ayuda. En algunos casos puede que necesiten ayuda para sentarse o levantarse, llegar hasta el coche, leer una letra demasiado pequeña para ellos, tomar algo que se ha caído al suelo, etc. Hay que estar siempre dispuestos y atentos.
9. Ignorar. Ni cuando van de visita ni cuando vienen los abuelos u otras personas se puede consentir que los peques de la casa estén con la televisión o radio encendida, jugando a la consola o simplemente "desapareciendo" en cuanto hay la más mínima oportunidad. Es de mala educación "ignorar" a los invitados o "huir" de ellos. Si quiere que se vayan los pequeños debe decírselo de forma expresa: salir a jugar al jardín, iros a vuestra habitación, etc.

Si logramos que los pequeños aprendan, entre otras, estas pautas de comportamiento, les puedo asegurar, que podrán sentirse orgullosos de sus hijos en cualquier circunstancia (cosa cada vez más difícil). Un niño educado y respetuoso es un adulto tolerante y cívico en el futuro.

Yo estoy a favor del uniforme y en contra del tuteo, ¿y usted?

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Me sumo a una propuesta en los coles: uniforme, nota de conducta y cabeza descubierta

Según he leído, para luchar contra el acoso escolar, que en Italia se ha convertido en un problema serio en los centros escolares, recuperarán varios unos métodos antiguos que en su época dieron buenos resultados, la nota en conducta y llevar uniforme. «El comportamiento tiene que formar parte de la valoración global del estudiante», afirman. Además, están previstas sanciones de alejamiento del centro escolar por un mínimo de 15 días, o hasta el final del curso, con la exclusión de participar en los exámenes para los alumnos “con comportamientos de violencia privada, amenazas, golpes, injurias, delitos de naturaleza sexual, incendio o inundación”. El uso de uniforme podrá ser obligatorio en los centros cuyos directores lo consideren necesario.


Yo iba al colegio de los jesuitas de Sarriá, San Ignacio, uno de los más elitistas y pijos de la época pero a pesar de todo la disciplina era férrea, íbamos con uniforme, llamábamos de usted al profesor, íbamos en fila y nos ponían notas sobre conducta y aplicación. Actualmente en España los uniformes son signo de colegio privado o exclusivo, cosa que no sucede en otros países. Sus defensores, mayoritariamente padres, dicen que aumenta la disciplina y el rendimiento.

Ya en 1996 el Departamento de Educación de EEUU publicó un manual sobre los uniformes escolares. Son unas recomendaciones que intentan resolver, entre otros derechos, que no violen el derecho de expresión recogido por su constitución. Aquí pueden ver la justificación del uniforme en aquella época. Yo creo que los uniformes se pueden hacer bonitos o agradables. Si la escuela ordena que las cabezas deben ir descubiertas, yo no dejaría entrar una gorra o pañuelo ni tampoco un simbolo religioso.

No todo el mundo está de acuerdo en introducir los uniformes ya que creen que sólo sirven para ocultar los problemas sociales y educativos. Además, algunos se negarían a que su hijo fuera “del montón” uniformado, cual soldado, anulando su identidad. Otros protestarían porque dicen que deberían estar subvencionados.

A mí me parece una buena medida. No hay nada en que todo el mundo esté de acuerdo – sólo faltaría- pero cuando recuerdo al hijo del Capitán General de Catalunya -¡en pie, fuera gorros!- llegando con el chófer y luego sentado a mi lado, con un uniforme igual al mío, como cualquier hijo de vecino, creo que era ejemplar. Yo no quedé traumatizato por esa experiencia.Vale la pena que lean —si tienen tiempo— unas recomendaciones del protocolo. Sirven para todo