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martes, 25 de junio de 2013

Preparen gafas de sol y gorras para los niños y bebés. Llega el verano

España es un país de sol y playas pero, a pesar de ello, nuestros hábitos de protección son mínimos excepto con las cremas de protección solar y alguna cosilla más. En general, al niño le molesta llevar estos adminículos si no se les acostumbra desde pequeño. Todavía estamos a tiempo de hacerlo. Tenemos una primavera fresquita y es el momento oportuno para "entrenarlos"; es cuestión de paciencia y repetición.

Para "los mayores" las gafas de sol es motivo de necesidad y de culto. No hay fabricante que no tenga una línea de moda renovada cada año. Y no son baratas a pesar de su ausente graduación. Los niños no están para modas y cualquier gafa les va bien mientras esté homologada. Lo mismo ocurre con los sombreros o gorras, deben ser amplios para que cubran bien la cara. Con insistencia y cariño lograrán que los lleve habitualmente.

¡Manos a la obra! 

martes, 5 de marzo de 2013

Curiosidades de la miopía: nacer en verano y vivir en invierno la aumentan

Hay hechos muy curiosos en pediatría que no dejan de sorprenderme. Esto me pasa por tanto estudiar e intentar "estar a la última". El primer hecho, tanto en Israel como en Inglaterra han encontrado que una gran cantidad de niños miopes habían nacido en verano o otoño. Este hallazgo fue publicado en el 2009 en sin una explicación clara. El segundo hecho, en la misma revista se ha descrito un nuevo fenómeno detectado previamente por oftalmólogos daneses: la exposición a luz solar puede reducir la progresión de la miopía lo que, por contra, haría que en invierno se agrave esta deficiencia visual. 

O sea nacer en verano tiene mayor riesgo de miopía pero las actividades veraniegas disminuyen su progresión.  No me voy a detener en explicar las posibles causas porque se escapan del ámbito de este blog. Desde hace tiempo se sabe que las actividades al aire libre y con luz solar muchas horas disminuyen el riesgo de miopía en los niños.

Por tanto, y ahora un poco de "coña marinera", hay que planificar muy bien cuando se ha de tener un hijo. Si nace en verano será miope, si nace en invierno además de tener infecciones respiratorias ( todo tipo de ----itis), empeorará su visión. Así que sólo nos queda la primavera y para calcular bien el tiro el "polvete" debería ser hacia octubre. Que me corrijan los expertos si me equivoco. 

martes, 2 de agosto de 2011

Soy un pesado... cuidado con el sol

Los rayos del sol producen radiaciones lumínicas (luz), infrarrojas (calor) y ultravioleta: UVA y UVB. Los rayos UVA son los producen el bronceado al estimular la producción de melanina Los rayos UVB causan las quemaduras de sol. Son beneficiosos tomados con precaución: producen una acción antidepresiva, ayudan a la formación de la vitamina D y es tremendamente útil en dolencias como la psoriasis o el acné. Su exceso es dañino por provocar golpe de calor, deshidratación y, a la larga cáncer de piel. Los efectos nocivos son más graves en los niños pequeños y por eso antes de la llegada del verano hay que repasar las medidas preventivas.

Por la mayor actividad al aire libre durante las vacaciones estivales, se les debe proteger con fotoprotectores adecuados y con gorros, gafas y incluso camisetas o ropa holgada. A los bebés hay que mantenerlos alejados de la luz solar directa ya que los menores de 6 meses no se adaptan bien a las variaciones térmicas protegiéndoles del sol con sombrillas La mejor protección es mantener a los niños en la sombra. Por ello se elegirán espacios con sombra en los que jugar, manteniéndose debajo de una sombrilla si no hay otra alternativa durante el tiempo en que estén en reposo.

Utilizar ropa que cubra buena parte del cuerpo (camisetas con manga, bermudas) preferiblemente de colores calaros (los colores oscuros protegen más de los rayos ultravioleta pero absorben más calor) y no ajustada. Si van a pasar un día de playa o de campo deben de ponerse la camiseta y los pantalones durante la mayor parte del tiempo (mientras no están en el agua, por ejemplo), aunque estén jugando a la sombra. Debe de tenerse en cuenta que la ropa no evita totalmente el paso de las radiaciones solares, por lo que sigue siendo imprescindible utilizar cremas de protección solar. 

Los días nublados o aireados son “traidores” porque dan la falsa impresión de menor irradiación; aunque el sol se oculte tras las nubes el 90 por ciento del UV las atraviesan. Hay que evitar la exposición al sol principalmente entre las 10 y las 16 horas. Además, tanto el agua como la arena, la hierba o la nieve reflejan la radiación solar. La exposición debe ser progresiva, especialmente durante los primeros días ya que la piel aún no está acostumbrada. Durante esta primera fase se deben utilizar las cremas fotoprotectoras con los factores más elevados y de pantalla física (actúan como un espejo reflejando los rayos. En el caso de los más pequeños este factor no debe ser nunca inferior a 30 y durante los primeros días incluso se deben utilizar los de “pantalla total”. El fotoprotector se debe aplicar en casa sobre la piel limpia y seca unos 30 minutos antes de la exposición al sol no olvidando la nariz, los labios y los pabellones auriculares.
Como son especialmente sensibles a las altas temperaturas y a las radiaciones ultravioleta hay que proteger tanto su cabeza como los ojos. Desde pequeños es recomendable acostumbrarlos a llevar ya, antes de llegar el período de veraneo, sombreros o gorras y gafas contra las radiaciones ultravioletas e infrarrojas. La venta de gafas está regulada por una normativa a nivel europeo y hay que tener en cuenta antes de comprar algún modelo que deben estar certificadas para evitar daños en los ojos del niño, así como la calidad del filtro solar de la lente. 

Los lactantes y niños de menos de 6 meses NO deben de exponerse al sol. Deben de situarse siempre a la sombra y utilizar protección solar adecuada , con cremas solares especiales para bebés, en la piel no cubierta por la ropa, ya que la sombra por sí sola no elimina la exposición a los rayos solares. Se recomienda ropa ligera y holgada de color claro, de fibras naturales (algodón, lino) recordando que tienen más riesgo de deshidratación y de golpe de calor. La FDA ha propuesto una nueva normativa para los filtros solares.

lunes, 21 de marzo de 2011

Ha llegado la primavera: ¡a preocuparse del sol!


Nuevamente la Academia Americana de Pediatría nos llama la atención para prevenir los efectos perniciosos del sol en los niños. Se acerca el verano y siempre hemos de recordar que es su piel es muy delicada. El cáncer está subiendo de una forma estratosférica. ¿Ustedes sabrían cómo hay que proteger a un niño del sol? Seguro que todos me contestarían: "¡hombre, por supuesto!". Pero muchos de ustedes probablemente no lo harían bien. Por tanto, voy a ser un poco pesado y les recomiendo que lean las normas que acaban de publicar en la revista Pediatrics.

Hoy quiero hacer hincapié en un hecho que a muchos padres les pasa desapercibido y no se no se dan cuenta de ello hasta que llega el momento. Durante el invierno, al bebé no se le suelen poner gorras de sol sino gorros contra el frío ni tampoco gafas. A medida que se va haciendo mayor si no se acostumbra a ellas y no las tolera. Algunos son de una tozudez exasperante, indignante, irritante, insoportable, inaguantable, agobiante, para tirarse de los pelos y no se dejan poner un nada que no les guste. Por eso, es importante que desde este momento ya empiecen a ponerles una buena gorra y unas gafas de sol despampanante para el que se vayan acostumbrando a llevarlos. Si además su hijo o hija es rubio y con ojos azules tampoco hay inconveniente en que le compren un Porsche descapotable para qué luzca un tipo por las playas.

Por último, les hago una pregunta de examen: un niño de seis meses ¿es conveniente que vaya a la playa?