Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdos. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2010

A los que se formaron en nuestro Hospital

Pasan los años. Un servidor fue de los primeros médicos de guardia cuando se abrió el nuevo hospital en la colina de Finestrelles (Esplugues de Llobregat). Todos los que habían apostado por él estaban acongojados. ¿Tendrá éxito? ¿Vendrán pacientes? Su promotor, el Dr. Plaza y una "pandilla" de veteranos del antiguo Asilo (foto) de la Diagonal ubicado en actual edificio de la Illa eran los "mayores" y un grupo de piltrafillas entramos con ganas de trabajar. El gigante a batir era el Hospital Infantil del Valle de Hebrón situado casi en el polo opuesto de la ciudad, en aquellos momentos en su máximo esplendor.

En urgencias empezaron a venir niños enfermos, ¡uno cada dos o tres día! y, en cambio, ahora llegamos hasta casi 600. Un médico de guardia estaba para todo el hospital y, a medida que aumentaba el trabajo, lo hacíamos sin rechistar y continuábamos al día siguiente. Cuando era un figurín jovenzuelo, junto con el Dr. Martín Rodrigo y el Dr. Luis Tobeña, fui uno de los pioneros en cuidados intensivos infantiles; trabajábamos las 24 horas del día sin parar empalmando con el trabajo del día siguiente y los sábados y domingos yo hacía los "domicilios" de las consultas privadas de los "seniors".

Los pediatras de ahora se quejan de trabajar mucho pero no nos damos cuenta de lo que han llegado a trabajar nuestros antecesores y, por desgracia, pasan por la vida sin ningún reconocimiento. De aquella época muchos se han quedado por el camino y yo ya me he convertido en tan veterano que los nuevos residentes me tratan de usted el primer día - luego, ya les dejo tutearme.

Estoy tratando de hacer una asociación Alumni con todos los médicos que se han formado allí; todavía no lo he conseguido pero esta nota es para hacer un llamamiento para los que están desperdigados por la faz de la tierra para que acudan a la cena del día 12 de Marzo que se celebrará en el hotel Abba, situado junto al hospital. El coste del cenorrio son 60€ incluido café, copa y puro. Algo carillo pero es difícil encontrar algo mejor. Antes de acudir tienen que hacer el ingreso del evento en la siguiente cuenta de La Caixa: 2100-3887-07-0200045988 antes del día 1 de Marzo.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Yo fui pariente de Ana Maria Matute

Que Ana María Matute es una gran escritora no lo duda nadie. Sólo le falta el Príncipe de Asturias (esforzado y trabajador donde los haya) de las Letras y "el Cervantes".

Hace años llegué a ser pariente lejano de ella. En 17 de noviembre de 1952 se casó con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea, primo de mi madre. En 1954 nació Juan Pablo su "única alegría", al que le ha dedicado gran parte de sus obras infantiles. Se separó de su esposo en el año 1963 pero según las leyes españolas, ella no tenía derecho a ver a su hijo después de la separación, ya que su esposo obtuvo la tutela del niño. Esto le provocó problemas emocionales. Su testimonio de esa época es especialmente amargo, porque en los años cincuenta ella vivió "tantas cosas horribles" que le tapan "las buenas". Buena parte de esas "cosas horribles" las protagonizó su primer marido, Ramón Eugenio de Goicoechea, "El Malo" y de quien tardó once años en poder separarse.

Este pariente mío, Ramón Eugenio de Goicoechea, escribió un libro titulado "Memorias sin corazón" en el que por lo visto arremetía contra mi familia y muy especialmente contra mi abuelo, el arquitecto Adolfo Florensa. Tengo vagos recuerdos de que se quiso comprar toda la edición para que no llegara al público pero no he llegado a saber el contenido del argumento ni dónde comprar el libro. "El Malo", como ella lo llamaba, era "la quintaesencia del Gijón", en el que abundaba el escritor "charlatán, pintoresco e inútil". "Era listo, más listo que el hambre. Hasta su muerte, 'El Malo' vivió siempre de los demás", afirma la autora de 'Olvidado rey Gudú', que en aquellos años era "soñadora, ridícula, tonta. Joven, en una palabra".

Todo este culebrón familiar viene a cuento porque Ana María Matute tiene una frase que me gusta y la repito aquí: el niño no es un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda de un niño.

viernes, 22 de agosto de 2008

El niño frente al desastre: cómo afrontar la situación

Los niños aprenden sobre el mundo que les rodea a través de una gran variedad de fuentes de información incluidos los padres, los maestros, los amigos y los medios de comunicación. Las noticias se perciben y se interpretan dependiendo de la edad, del grado de formación y de la madurez de las personas entre otros factores. Por eso las noticias que se reciben por periódicos, radio, televisión o internet causarán mayor o menor impacto según la edad del niño. Pero sin duda hay noticias que causan impacto negativo en los niños y en los jóvenes como desastres naturales, accidentes de tráfico o aéreos, raptos o maltrato infantil, actividades terroristas, violencia escolar. Estas noticias les pueden hacer creer que viven rodeados de un entorno que puede ser hostil y hasta peligroso en mayor medida de lo que es en realidad. En resumen, “que viven en un mundo malo”. La televisión tiene, además, el poder de encoger, exprimir y mostrar imágenes terribles en cortos espacios de tiempo pero de forma repetitiva dando la sensación de que un desastre ocurre continuamente y muy cerca de donde vive. En el caso de la guerra de Georgia y del accidente aéreo de Barajas; han visto y oído hasta la saciedad como la guerra o el avión incendiado mataban a gente, quemaban cuerpos, destrozaban a personas, dejaban a niños huérfanos y sin familia, y cómo se colocaban a los muertos, por razones de salud pública, en "cámaras frigoríficas" del IFEMA de una forma que para ellos les puede parecer incomprensible.

¿Cómo explicar el horror? ¿Cómo afrontar la situación?
Los psicólogos recomiendan una actitud de “calma e información verdadera pero limitada”. Eso significa que hay que decir la verdad pero no dar más datos o relatos de lo que el niño necesita saber. Que vean sinceridad en la explicación es muy importante. Muchas situaciones son incontrolables como desastres naturales, accidentes o actos terroristas y los padres deben dar la oportunidad y el tiempo necesario para que el niño exprese abiertamente sus temores o lo que le asusta. Con niños más mayores y adolescentes es más fácil hacerles entender que la repetición de estas noticias es una estrategia que tienen los medios de comunicación para mantener pendiente al público de una cadena de radio o de TV para conseguir más audiencia.

Una de las dificultades que experimentan muchos padres es que tienen que enfrentarse y manejar sus propias reacciones y emociones y, a la vez, las de sus hijos. Y eso, a veces, es muy difícil en situaciones de pérdidas bruscas de seres queridos de la familia o la vivienda.

Las reacciones frente a un desastre varían según su naturaleza e intensidad y según las experiencias previas del niño, su temperamento, su personalidad y la cercanía del desastre que le ha tocado vivir. Las reacciones son parecidas a las de los adultos: sensación de pérdida de control (ya no puede controlar su vida habitual), pérdida de estabilidad al alterar el orden establecido y rutinario de la vida habitual, sensación de pérdida de la propia seguridad (con una intensa sensación de que a él le puede pasar algo. Necesita constantemente apoyo de los padres que le transmitan que a él no le pasará nada).

Cuando ocurre un desastre la respuesta del niño es parecida, según su edad, a la de la muerte de un ser querido: rabia, negación de lo ocurrido, depresión, recapacitación y aceptación final. Muchos niños pequeños se niegan a hablar y se cierran en sí mismos o haciendo actos exagerados (rabietas, pataletas) para distraer la situación cuando se habla del tema o con conductas desafiantes.

Síntomas frecuentes
Una vez pasada la crisis tanto los niños como los adultos presentan síntomas de estrés como reflejo de su estado de ánimo o del grado de pérdida. En el niño no son raros los síntomas de regresión (chuparse el dedo, orinarse en la cama, pérdida de apetito, miedo a la oscuridad) o pesadillas, agresividad, aislamiento de sus compañeros, poca concentración en los estudios o rechazo a la escuela.

Apoyo
Al ser una situación difícil la actuación de los padres debe intentar comprender e identificar los sentimientos del niño. Pueden expresar con palabras sentimientos que el niño no sabe: “veo que estás triste por lo que ha pasado”, “nos da rabia que hayan pasado estas cosas”. Cuando no se sepa que decir un fuerte abrazo diciéndole que “esto es difícil para todos, pero no temas porque siempre te cuidaremos” puede mitigar la ansiedad y tener un efecto positivo.

El control de las noticias de la televisión es crucial. Hay que hacer preguntas de lo que piensan sobre lo que están viendo y responderlas de forma tranquilizadora y dando seguridad. Enseñar que ante situaciones difíciles en importante ayudar a los demás por poco que se pueda hacer le hará una persona solidaria. Procure que no vea los telediarios sin compañía de un adulto. Si no hay un adulto o éste no se ve capaz de hablar de estos temas no hay más remedio que apagar la televisión a esas horas.

Como se ha dicho antes ser claro e intentar planificar su vida para volver al orden antes posible. No olvidar que, por la tensión o el miedo, puede estar más cansado y necesitar más tiempo de sueño. También es recomendable que él sepa y entienda frases como las que se han citado para hablar con sus compañeros.

Si va pasando el tiempo y persisten síntomas relacionados como alucinaciones o miedos de que se repita la misma desgracia, irritabilidad, disminución por sus actividades anteriores o falta de expresión de sus emociones será importante consultar con un psicólogo.

PS. Me han admirado los tacones "de aguja" de la esposa de nuestro esforzado Príncipe Felipe. La forma de vestir más adecuada para un momento de duelo...

sábado, 26 de julio de 2008

El baúl de los recuerdos...

Mi prima hermana Lady Eva, redescubierta al cabo de los años, escritora y periodista de acerada pluma, abrió en su casa el baúl de los recuerdos y me envíó unas fotos en blanco y negro. Me gustan mucho más las fotos en blanco y negro que en color. Además, no se porqué se conservan mucho mejor. En algunas tenemos discusiones de identificación; no en vano son del siglo. pasado En la que les pongo sale mi hermano mayor, corneta en ristre, para solaz y tranquilidad de los viandantes del Paseo de Gracia de Barcelona. Un servidor está metido dentro del Formula 1 McLaren y, entre los adultos están nuestras "mamis". Un día tengo que ponerles la foto donde yo nací, en la calle Trafalgar 10, que según me han dicho será declarada monumento nacional por haber nacido allí el Dr. Santi (¡ele!)

La suerte de esta foto en que no veo lo joven que estoy. Todas las personas mayores ya no están. Es la vida. Hemos de aceptar el ocaso.