No apto para menores de 13 años.
viernes, 21 de noviembre de 2008
Yo tenía razón
No apto para menores de 13 años.
domingo, 27 de abril de 2008
Mis primos, los Clooney
No les voy a hablar cada día de pediatría. Hoy les comentaré un poco el "cenorrio" de ayer. Nuestro anfitrión fue, Sir Mariano, primer psiquiatra infanto-juvenil que tuvo las ideas claras en España sobre el TDAH. Formado en la Clínica Mayo y nacido en Madrid es un solterón empedernido pero con unas cualidades personales muy destacadas. Vi por vez primera su nueva vivienda y quedéme atónito por el diseño y la decoración. Todo lo hizo él solito. Otra de sus cualidades es que cocina mejor que Ferrán Adriá. Y claro la cena fue de toma pan y moja. Mi esbelta figura, culibaja y paticorta con barriga cervecera, salió de allí más oronda de lo que entró.Yo soy el pediatra de sus nietos y aunque parezca que han de ser unos vejestorios, no lo son. ¡Ah! la cirujana plástica, Lady Begoña, nos regaló una crema rejuvenecedora. Quedamos en vernos al cabo de un tiempo. Igual no nos reconoceremos. Yo desde luego pienso ir con pantaloncitos cortos y un chupete.
Mis agradecimentos a Sir Mariano y a todos los acompañantes. Fué una cena estupenda.
domingo, 24 de febrero de 2008
De la tolerancia
Sir Joseph, pediatra, filósofo y persona de un gran equilibrio mental, y yo somos compañeros de fatigas desde que íbamos al colegio. Hicimos la carrera de Medicina juntos, escogimos la misma especialidad y nuestras vidas se separaron. Yo me fui a mi hospital y él continúo con su labor en el Hospital Clínico. Por diferentes circunstancias los Servicios de Pediatría se unificaron y nos volvimos a encontrar pues ambos somos profesores asociados de Pediatría de la UB. Yo debo de estar cambiando sin darme cuenta, porque cada vez es más crítico conmigo. Me dice que soy más cascarrabias que antes. Es posible. Es cierto que con el paso de los años te vuelves un poco escéptico con el mundo que te rodea; sabes que hay cosas que por mucho que quieras no podrás cambiarlas a estas alturas de la vida. Lo que no se ha hecho a los 40 difícilmente se hará a los 50 excepto que seas una persona excepcional.
Quizás me he vuelto más cascarrabias en mi forma de expresar mis opiniones pero en en mi profesión me he vuelto absolutamente más tolerante. Por ejemplo, una madre me ha enviado un vídeo que recoge una parte del discurso del famoso psiquiatra Thomas Szasz que lideró el movimiento de antipsiquiatría. Aunque no comparto sus opiniones, reconozco que, al verlo en este vídeo, su buen talante y opinión me atraen.
domingo, 20 de enero de 2008
Un problema es un problema cuando es un problema
Esta frase la aprendí de un destacado pediatra-psiquiatra de Girona. Con este juego de palabras se expresa muy bien cuando hay que actuar o no frente al comportamiento del niño o del adulto. Por casualidad, hace dos días, visité en la consulta a dos niños con un comportamiento espectacular. Los dos con rabietas descomunales que pude observar y sufrir "in situ”. En estos casos mi estrategia es que los padres salgan de fuera y me quedo con él con un semblante serio y severo, con la mirada fija y quieto como una estatua. Veo como reaccionan. En una entrada anterior ya comenté que muchos niños, durante el crecimiento, van comportándose de una forma muy diferente en casa y en la escuela. En casa han aprendido a dominar las situaciones y consiguen que todo gire alrededor de ellos convirtiéndose en unos pequeños déspotas: eligen la comida o la ropa, rechazan enérgicamente o con rabietas lo que no les gusta y frecuentemente tienen problemas a la hora de ir a dormir. En cambio, cuando están la guardería o en el colegio su comportamiento cambia radicalmente y se convierten en "niños modelo": apacibles, colaboradores y obedientes. Los padres no se lo creen: "Este niño que usted describe no es el mío".
Hay una regla muy sencilla para ayudar a distinguir cuándo el comportamiento o el desarrollo son un problema. Si el mal comportamiento ocurre en casa y no en la escuela el problema son los papás. Si en casa no hay problema y en la escuela sí, algo pasa en la escuela. Si ocurre en los dos lugares el problema lo tiene el niño; es necesario consultar a un experto.
Uno de los que vi fue apagándose su rabieta como una cerilla hasta que cesó; le pregunté si quería que entraran sus padres y entre hipos me dijo que sí. Con el otro estuve más de 10 minutos observándole: no sólo no cedió ni un milímetro sino que se empezó a golpear la cabeza contra el suelo y la puerta. Los papás me contaban que eso ocurría en todas partes y que era difícil estar y salir con él. En la escuela les avisaban reiteradamente del mal comportamiento. Este niño sí tenía un problema y les expliqué a sus padres que, probablemente, tenía un trastorno psiquiátrico - neurológico y hemos empezado a explorar lo que le ocurre.