Mostrando entradas con la etiqueta mediación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mediación. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de febrero de 2010

La dificultad de la historia clínica

Mi primo de Bilbo, Antonio Otero - escritor y perodista, me proporcionó un material, desconocido para mí, en el que se demuestra la dificultad idiomática en la que nos podríamos encontrar al entrevistar a los padres de un niño. Al parecer es un documento muy antiguo pero yo no había reparado en él. En el caso que nos compete no se trata de barreras en el idioma, por proceder de países lejanos, sino de personajes autóctonos aunque ignoro el lugar dónde fue grabada la conversación -que oirán a continuación. Sea donde fuere, el lugar es idóneo para crear una un centro de idiomas para los extranjeros que quieran aprender en profundidad el español. Llegar a estos niveles de entendimiento requieren una maestría asombrosa.

En el hospital nos enfrentamos a diario con barreras idiomáticas que nos dificultan hacer una buena historia clínica, herramienta básica para la orientación diagnóstica e iniciar un tratamiento. Tenemos una mediadora-traductora para los casos difíciles pero en el que les presento no hay experto que valga; afinar el oído y ver si captas lo que te quieren decir.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Personas buenas y ¡Hoy viene Nani!

Confieso que me admiran. Y una de ellas es una de mis "Carmenes", nuestra enfermera del hospital, trabajadora infatigable hasta la extenuación y siempre con la sonrisa en los labios. Aparte de soportar diariamente los malos humores de médicos y padres de pacientes, resuelve todos los problemas y lo difícil te lo hace fácil. Pues bien, no sólo hace eso sino que en ocasiones trae pasteles hechos por ella y prepara como nadie detalles para una despedida, organiza el "catering", busca los regalos, el papel de envolver...Nada falla.

Pues nuestra Carmen organizó la despedida, por jubilación, de otra persona entrañable, Encarna. Pero no fue una despedida lacrimógena. Un anhelado deseo secreto de la jubilada era nada menos que darse un paseo en ¡una Harley-Davidson!. Pues el día de la despedida y sin saber nada la "ojomeneada" se la llevaron a la entrada del Hospital. Allí con un grupo de amigos que la acompañábamos había ¡Una flamante Harley-Davidson con un apuesto conductor para llevarla a dar una vuelta!. Ni decir tiene que se quedó estupefacta. Le pusieron una chaqueta y casco Harley Davidson y el apuesto conductor la llevó a su domicilio donde estaba su marido tranquilamente haciendo sus cosas. Ella desde abajo le llamó por el móvil: "Sal a la ventana y me verás", "Pero no estabas en el Hospital" le espetó él. "¡Sal a la ventana!" y efectivamente salió y vio emocionado como su esposa había cumplido uno de los sueños de su vida.


Y hoy viene Nani. Otra de las enfermeras entrañables de las consultas externas de pediatría. Recuperada de una avería corporal ha llegado como se fué: guapa, elegante, amable, atenta y ¡con el mismo peso!. Eso me ha j..dido. Ella es invariable mientras yo soy como un neumático gastado que se deshincha y lo vuelvo a hinchar. Me consuelo diciendo que estoy "no en el peso ideal sino en el peso cómodo" así me es mas llevadero.




Que fácil y divertido es trabajar con personas así. También hay momentos malos, pero nunca con ellas. Que poco se valora en las empresas el grado de satisfacción de convivencia con tus colaboradores. Encarna, Nani, Camen. Gracias