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martes, 8 de septiembre de 2009

Million dolar baby

La noche del sábado pasado estuvimos viendo mi esposa y yo, sin la perrita, esa película de oferta de La Vanguardia, protagonizada y dirigida por Clint Eastwood. Confieso que como actor no es santo de mi devoción por su estilo "americano" de actuar bastante diferente de los fabulosos actores ingleses como Michael Caine o Sean Connery. Reconozco que ha sido un personaje que se ha superado a sí mismo con su tristes inicios de "cow boy" por Almería hasta llegar a la cima del séptimo arte. Mi mujer se fue a dormir con un sabor amargo, triste y con el corazón encogido. Yo me fui con la duda de que el juramento Hipocrático es muy difícil de cumplir.

En mi vida he estado rodeado de suicidios en familiares muy próximos y queridos; sinceramente creo que es una forma de auto - eutanasia muy respetable. No entro en aspectos religiosos. Hasta hace poco, según la Iglesia católica, los que se suicidaban no podían ser enterrados en un cementerio junto con los demás. Otros no se atreven a hacerlo o no pueden pidiendo ayuda a otras personas. No sé si hubiera actuado como Frankie Dunn (Clint Eastwood) al final de la película provocando la muerte de la vida no deseada de Maggie Fitzgerald (Hilary Swank). Nadie puede menospreciar a una persona que se suicida; su sufrimiento es terrible. El que no lo padece se llena la boca de palabras vacías y machaconas porque va en contra de la "voluntad y los designios de Dios". ¿Dios existe o nos lo hemos inventado?

Cuando nuestra perrita tenía cáncer, vomitaba continuamente y estaba deshauciada en un estado lamentable nos miraba con unos ojos tristes que hablaban por sí solos. Nos pedía por favor que acabáramos con su sufrimiento y así lo hicimos durmiéndola suavemente en brazos de mi esposa. Si hubiera sido un adulto como en el caso de la película y lo hubiéramos hecho se nos habría tildado de asesinos. Yo nací en un entorno católico-franquista y recuerdo la frase en que Dios dijo a Eva: "¡Parirás con dolor"! Génesis Capitulo 3 Versículo 16 Biblia) y las mujeres con los años han respondido: "¡Y una butifarra!"

martes, 16 de junio de 2009

Aborto, el menor maduro y ¿el adulto maduro? (1)

¿Quién es una persona madura? ¿Yo, por mi edad? ¿Usted, por la suya? La vida nos muestra que siempre va por delante de la ética, del derecho y de la justicia. Siempre se legisla tras el planteamiento de un problema y la ética intenta moderar la conducta del hombre. Lo que ayer era denostado hoy es aceptado. ¿Quién discute la fertilización in vitro? ¿Se escandaliza uno si se habla de la eutanasía? ¿Los homosexuales- varones y hembras- tienen derecho a casarse y a vivir juntos? ¿Y a adoptar niños? ¿Se discute la muerte cerebral para realizar un trasplante? Cuando no hay actividad cerebral se admite que no hay vida aunque el resto del cuerpo funcione.

Es difícil separar la vida de la religión, ¿Por qué soy católico no practicante? Sencillamente porque nací en España, eso sí concebido en Cangas de Morrazo (Galiza) motivo por el que me pusieron de nombre Santiago. Si hubiera nacido en Arabia no sería católico. Uno es, en general, según lo que le ha tocado "mamar" desde pequeño. Y a los que me leen les habrá pasado lo mismo. Para unos la vida vale mucho y para otros poco, depende de donde se haya nacido.

La polémica del aborto tiene un planteamiento muy sencillo; unos creen que cuando se unen dos células ya hay vida y otros no. Hoy no tengo tiempo escribir mucho pero sí les adelanto que yo estoy a favor, con muchas limitaciones, que nada tienen que ver con la religión y que ya iré explicando. Si un cuerpo adulto está muerto cuando su cerebro deja de funcionar es fácil comprender que dos células que se unen no tienen actividad cerebral (porque no hay cerebro todavía) y es materia viva pero no es vida.

¿Tantos años de practicar la medicina me han vuelto insensible?. Al contrario, he visto cosas que ustedes ni se imaginan y también las he vivido personalmente. El tiempo me ha enseñado a ser tolerante y a expresar mi opinión, no a emitir sentencias.

Continuará.

jueves, 5 de febrero de 2009

Yo soy partidario de la eutanasia "activa selectiva"

Durante años trabajé de médico de cuidados intensivos pediátricos en el Hospital. Eran tiempos heroicos con pocos medios, mucha ilusión y horas y horas de tensión, alegrías y lágrimas. Era la épocoa en que se empezaba a dirimir cuando a un niño se le podía considerar que estaba en muerte cerebral. Poco a poco se fueron aclarando las ideas y ya nadie duda en pedir los órganos para trasplante. Se les lleva al quirófano  y un equipo de especialistas extraen todos los órganos aprovechables de una persona. Aunque parezca algo desconsiderado sería como una autopsia "en vivo". Eso ya ha dejado de ser motivo de debate. Muchísimas vidas se han salvado con el trasplante de órganos entre ellos mi amigo Sir Edwards al que en la noche de fin de año de 2008 le sustituyeron su enfermo corazón. Ahora ya está bien, está en su casa y sale a pasear. 

Mi afirmación del título de este escrito viene a cuento por el caso de Eluana Englaro, la joven italiana de 38 años que lleva 17 en estado vegetativo después de un accidente de coche. Ahora se les ha ocurrido "la gran idea" de llevarla a una clínica para que muera quitándole la alimentación e hidratación con lo que se calcula que tardará unas tres o cuatro semanas en morir, hecho que me parece una salvajada.

La ley y la ética siempre van por detrás de la realidad. Pretenden regular y/o justificar el comportamiento humano respecto a los demás o por via judicial o aplicando los cuatro principios básicos de ética. Sin duda hay situaciones en que la reflexión profunda y el sosiego son necesarios para situaciones biológicamente complejas como el aborto.

En el caso de Eluana, si yo pudiera decidir, escogería lo que denomino "eutanasia selectiva" en las personas a las que definí en un post anterior como en muerte clínica funcional (MCF); si la familia es la que pide no prolongar una vida inútil haría exactamente los mismo que el el caso de muerte cínica cerebral. Llevarla al quirófano y hacer una extracción de órganos. Una persona sana puede donar para trasplantar corazón, pulmones, hígado, páncreas, riñones, córneas, etc. En el caso de Eluana de una muerte lenta hasta esperar la parada cardiaca se podría pasar a un acto altruista del que podrían beneficiarse muchas personas.

Doctor, parece usted un tanto "lanzado". No, no soy un inconsciente. Hay que regular, como siempre, donde está el límite pero hay algunas situaciones en que la gente o por que no tiene lo que hay que tener o tiene "pánico" político (votos)  o creencias religiosas mal digeridas impiden lo que a mi me parece algo sencillo, natural y solidario.

martes, 30 de octubre de 2007

Eutanasia en niños ¿está usted de acuerdo?

La práctica de la eutanasia o inducir la muerte a menores de doce años, incluidos los recién nacidos, cuando padezcan una enfermedad incurable y un sufrimiento insoportable ya está regulada en Holanda por la ley de abril de 2002 (Protocolo Groningen). Legalizar la eutanasia infantil plantea un dilema ético de tal complejidad que prácticamente nadie quiere asumirlo. Holanda es la única nación que acepta esta opción siguiendo un riguroso protocolo, aunque legalmente la eutanasia en niños sigue estando prohibida.

En España dos pediatras de Madrid (JM Moreno y I. Villa Elizaga) expusieron su opinión en la Revista Española de Pediatría con el título:”Eutanasia en niños. Una reflexión sobre el protocolo de Groningen” cuyo resumen es éste:
“Los doctores holandeses, Eduard Vegahen y Peter Sauer, que trabajan en la Universidad de Groningen, notable por la controversia sobre la autorización para aplicar la eutanasia a recién nacidos y lactantes con una calidad de vida muy pobre, han publicado en New England Journal of Medicine el protocolo en el que explican los distintos pasos para llevar esta práctica a cabo con el consentimiento de los padres de los niños. Los requerimientos son muy sencillos: un sufrimiento incontrolable y desesperado, un diagnóstico y un pronóstico ciertos, la confirmación por otro médico, el consentimiento de los padre y que se trate de una práctica médica aceptada.
Inevitablemente estas consideraciones llevan a un peligroso plano inclinado. Los argumentos que manejan estos autores son demasiados simplistas y están basados en un criterio utilitarista que considera el sufrimiento como el mayor de los males posibles.
El tratamiento del dolor y del sufrimiento son un deber ineludible de cualquier médico. Hay suficientes estudios a lo largo de los últimos 15 años que demuestran que se pude administrar a los recién nacidos y lactantes anestesia y sedación de una forma segura, siempre que se realice ajustando adecuadamente las dosis a la edad y a la situación clínica. Además el desarrollo de los Cuidados paliativos ha permitido mejora la calidad de vida, mantener la dignidad y disminuir el sufrimiento de niños gravemente enfermos y también en sus familiares de acuerdo con sus valores, educación y creencias. Los cuidados paliativos deberían estar disponibles en cualquier instancia: el domicilio, el hospital o la escuela.
Causar directamente la muerte mediante la administración de dosis letales de fármacos es una práctica éticamente inaceptable. Parece necesario tener una gran precaución y sensibilidad ante iniciativas como el protocolo de Groningen”


Para no alargar el texto les sugiero que entren en la página condignidad.org por ser muy completa. Destaco solamente alguna definición. Eutanasia: etimológicamente significa “buena muerte”. Pero hoy día hay que precisar mucho más su definición (el subrayado es mío). La Asociación Médica Mundial, en 1987, la definió brevemente como: “acto deliberado de dar fin a la vida de un paciente”. En enero de 2002 la Sociedad Española de Cuidados Paliativos propuso la siguiente definición: “conducta (acción u omisión) intencionalmente dirigida a terminar con la vida de una persona que tiene una enfermedad grave e irreversible, por razones compasivas y en un contexto médico”. También se puede definir, de una manera más sintética, como “la conducta de un médico que provoca intencionadamente la muerte de un paciente para que no sufra”.

Pero un punto importante es el apartado titulado CONDUCTAS QUE SE CONFUNDEN CON LA EUTANASIA Y QUE NO LO SON y una de ellas es la retirada o no iniciación de tratamientos inútiles y desproporcionados para la situación concreta de un enfermo: “la persona con una enfermedad grave, probablemente irreversible o de muy difícil curación, puede optar por los tratamientos que en su medio se consideren proporcionados, pudiendo rechazar responsablemente medios excepcionales, desproporcionados o alternativas terapéuticas con probabilidades de éxito dudosas”

Hoy nadie discute la muerte clínica cerebral en un joven sano y fuerte después de un accidente para la donación de órganos. Se ha asumido sin problemas. Personalmente creo que en los niños se da lo que llamo muerte clínica funcional (MCF); es el caso, numeroso por cierto, de niños que llevan únicamente una vida vegetativa sin ningún contacto con el exterior. En estas situaciones que me han tocado vivir muchas veces yo soy partidario de no dar ningún tratamiento desde la confirmación de la MCF y esperar a la evolución natural de la enfermedad aliviando el sufrimiento y de acuerdo con los padres.


Antes he subrayado “hoy en día” porque lo que hoy es A mañana será B. Como ya he dicho pocos se atreven a plantear este dilema ético; estamos alargando vidas inútiles que afectan gravemente al entorno familiar y social. Algún día cambiará.