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viernes, 8 de marzo de 2013

El niño es inquieto

Durante la consulta es muy frecuente que los padres se quejen de que el niño es muy inquieto, no hace caso, no atiende a lo que se le dice y, en términos generales, es más activo que otros niños de su edad. Por lo tanto estamos hablando de un síntoma (es inquieto) no de un diagnóstico (TDAH). A estos niños se les tacha de “maleducados” y hay cientos de frases para describir su comportamiento: “es como su padre cuando era pequeño”, "habla más que su abuela”, “su padres lo malcrían”, “si yo fuera su padre lo ponía firmes”, “deberían cambiarlo de colegio”, “en este colegio no va bien”, “es muy bruto”, “el profesor no sabe llevarlo” y muchas más. Estos niños sufren el desprecio de los compañeros o las iras/indiferencias de sus padres. 

 ¿Cuáles son las causas de un niño inquieto? Ahora se sorprenderán porque en nuestro país sólo parece haber un diagnóstico: el 10.
  1. Alteraciones sensoriales
  2. Variaciones del desarrollo intelectual
  3. Trastornos del aprendizaje
  4. Alergias respiratorias
  5. Hipotonía e incoordinación motriz
  6. Epilepsia
  7. Enfermedades crónicas
  8. Desnutrición
  9. Malestar de origen ambiental
  10. Trastorno por déficit de atención con hiperactividad  TDAH)
¿Para tratar la inquietud del niño hay que darle siempre anfetaminas como Rubifen ®, Concerta ®, Medikinet®, Equasym®, etc o, por el contrario, tratar la causa verdadera de su inquietud. El libro El Pediatra Eficiente nos da claves y las respuestas.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Famosos con TDAH

Estamos asistiendo a un fenómeno que me preocupa. El ensalzamiento del TDAH hasta llevarlo a la cúspide la fama de tal forma que para ser famoso es mejor haber tenido un TDAH como característica positiva. En la revista Kinet News num 4 de Mayo de 2010 promocionada por un laboratorio fabricante del estimulante Medikinet (r) aparece un apartado denominado Famosos con TDAH y sale un comentario sobre el premio Nobel Santiago Ramón y Cajal. La glosa la realiza un buen pediatra/ psiquiatra de Girona, Josep Cornellá, hombre competente a todas luces pero que casi con seguridad habrá recibido alguna compensación por el escrito. He de decir que su sentido común le hace hacer un abuena reflexión sobre el riesgo diagnóstico. Mi queja viene dada por el título del apartado Famosos con TDAH. No hay más que entrar en la red para ver que el fenómeno se agranda. Si actualmente no tenemos ninguna herramienta diagnóstica ¿cómo podemos catalogar a una persona que vivió en el siglo pasado?

Una vez lo comenté, Luis Rojas Marcos, Paulino Castells y ahora Don Santiago son personajes famosos de los muchos que se irán incorporando a este tren. Si Don Luis y Don Paulino hubieran recibido tratamiento estimulante ¿estarían donde están? ¿Don Santiago hubiera sido Premio Nobel? ¿Quién es una persona sana mentalmente en estos momentos? En unos antiguos escritos podemos leer:"...porque iba instruyendo a sus discípulos. Y les decía: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán, y después de muerto resucitará a los tres días. Pero ellos no entendían sus palabras y temían preguntarle." Yo tampoco lo entendería ahora y otros muchos tampoco ¿podría tener un trastorno mental?

Me preocupa mucho la evolución que está realizando la industria en pro del TDAH porque el negocio es suculento. Da la casualidad de que acaba de salir un libro de una conocida y respetada pediatra americana, Kathi J. Kemper, a la que no tengo el placer de conocer personalmente pero sigo su trayectoria científica porque ha logrado cambiar los criterios de una institución tan sobresaliente como la American Academy of Pediatrics. Más adelante les hablaré de él.

domingo, 3 de enero de 2010

El mercado de drogas legales para la infancia

Me tomo la libertad de copiar la información que proporciona Miguel Jara, escritor y periodista free lance, es decir, independiente y especializado en la investigación y análisis de temas de salud y ecología, sobre todo. Su último libro se llama La salud que viene: Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009). Es corresponsal en España de British Medical Journal (BMJ) y colabora habitualmente con Discovery DSalud.

Puesto que tendré que hablar sobre el TDAH en el congreso que les comenté ayer, no me quedará más remedio que comprar el libro del Sr. Jara. Aquí copio, y no creo que me denuncie, una parte del texto de su blog:

"Como saben el medicamento más utilizado para el controvertido Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) tiene como principio activo el metilfenidato. En España las marcas más recetadas son Concerta, Rubifen o Ritalina pero hay otra como Medikinet menos conocida pero con los mismos impresionantes efectos secundarios: Cambios notables del estado de ánimo o la personalidad; manía; trastornos psicóticos, como alucinaciones visuales, táctiles o auditivas o delirios; palpitaciones, desmayo inexplicado, dolor de tórax, dificultad respiratoria (a veces son signos de una enfermedad cardiaca); parálisis o afectación del movimiento y la visión, dificultades para hablar (podrían ser síntomas de vasculitis cerebral).

Cuando se usa durante periodos prolongados, el metilfenidato puede reducir la velocidad de crecimiento (aumento de peso y/o de estatura) en algunos niños. Trastornos psiquiátricos muy frecuentes: insomnio, nerviosismo; o frecuentes como anorexia, inestabilidad afectiva, agresividad, agitación, ansiedad, depresión, irritabilidad, anomalías del comportamiento.

Podría seguir hata casi el infinito, la ficha técnica de estos fármacos asusta. Cuesta creer que estos productos sean recetados a niños con “problemas de comportamiento” y que un fármaco similar a la cocaína se recete a niños. Este tipo de preparados aumenta los niveles de uno de los mencionados transmisores, la dopamina, y por ello, como explica el presidente de la Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia, Juan Pundik, algunos han especulado que un déficit de dopamina provoca TDAH. Pero algunos fármacos que mejoran los síntomas del TDAH no influyen en los niveles de dopamina. Los estimulantes mejoran la concentración y el rendimiento físico y mental de todos los niños, no sólo de los que muestran síntomas de TDAH".

De otra fuente: Un joven de 21 años con dificultades para concentrarse en clase y para retener el material de lectura para sus distintas asignaturas decide plantarse en el consultorio del psiquiatra después de meses de insistencia por parte de sus padres. El profesional le diagnostica un ‘ligero’ Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), que explica las dificultades del joven, que sale de la consulta con la receta para comprar un frasco con pastillas de Ritalina, un estimulante más potente que el café y menos que las anfetaminas. El rendimiento en las clases aumenta al cabo de los días y las calificaciones al final del semestre mejoran notablemente. “Cuando estudio, no me dan ganas de hacer otra cosa, ni siquiera de comer. No paro, puedo pasar la noche en vela para terminar sin que deje de rendir al día siguiente”, le explicaba a sus amigos el estudiante de una universidad privada estadounidense. Las visitas al médico que le daba las recetas se volvieron cada vez más frecuentes, no sólo porque el estudiante incrementara su consumo, sino porque comenzó a facilitar pastillas de Ritalina a sus compañeros que desafiaban también el sueño para mejorar sus notas. Surgieron más casos de TDAH en ese círculo de amigos e incluso se empezaron a vender las pastillas en el campus. Más de 6 millones de estadounidenses emplearon medicamentos de prescripción para usos no terapéuticos en 2003, según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA), en Estados Unidos. Asimismo, el número de consumidores de fármacos de prescripción se duplicó entre 1992 y 2003.

Yo cuando era estudiante había empleado para estudiar Centramina y Simpatina y algún lector veterano quizás hizo lo mismo,

martes, 6 de octubre de 2009

Oye, ¿por qué no me das un poco de Concerta?

El mismo día vinieron a la consulta un paciente mío de unos 14-15 añitos y mi primo Sir Christian F. El jovenzuelo en cuestión es una bestia parda, alto, musculoso, jugador de rugby europeo y estudiante voluntarioso. Es de una simpatía y desparpajo arrollador. Durante la visita me repitió la pregunta que ustedes ven en la entrada de este comentario. Naturalmente, le pregunté para qué la necesitaba y me respondió sinceramente: "Para estudiar más, todos los de mi clase la toman". La mamá me ratificó que muchos compañeros tomaban, efectivamente, dicha droga.

Sigamos, Sir Christian es un primo mío mucho más joven que yo. Cuando era pequeño era un "petardo" de mucho cuidado, movidísimo, listísimo pero un coñacete para algunos de tal manera que parecía un niño mimado y consentido. Pasó el tiempo y ahora es un alto cargo de Hewlett Packard en San Francisco (USA). Si su niñez transcurriera ahora estaría ahogado a pastillazo limpio contra el TDAH porque con toda seguridad lo hubieran diagnosticado de hiperactivo. Es un padre de familia ejemplar y sano como un roble con una mente preclara.

Cada vez más estamos "empastillando" nuestra vida y sobretodo la de nuestros hijos por motivos nimios. Las empresas farmacéuticas siguen con su incisiva campaña de "crear enfermedades" para abrir mercados; nombres comerciales como Concerta© o Medikinet© se están volviendo tan populares y habituales como Augmentine© o Apiretal© ¿Se imaginan lo que ocurrirá cuando consigan que la mayoría de niños chinos tengan un TDAH? Negocio macanudo. Aquí ya estamos consiguiendo que lo soliciten los mismos chicos de forma espontánea y sé, de buena tinta, que muchos padres se toman las pastillas de sus hijos, a escondidas, para "animarse".

lunes, 27 de abril de 2009

El lucrativo negocio de los niños con TDAH

En el año 2000 escribí el prólogo del libro El niño muy movido o despistado de la editorial Médici, en el que textualmente decía "Desde hace años me interesa considerablemente este tema y siempre me ha llamado la atención la discordancia que existe entre el gran interés por el TDAH en otros países y escaso, por no decir casi nulo, que ha despertado en España. En este momento se produce una situación paradójica: en países como en EEUU se llegan a diagnosticar demasiados niños con TDAH y en España muchos niños afectados no llegan a recibir el tratamiento adecuado". Han pasado sólo nueve años y el Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) está de moda. ¿Quién no tiene en su familia un niño o conoce a alguno diagnosticado como hiperactivo que toma medicación por prescripción médica? Hasta los reconocidos psiquiatras Paulino>Castells y Luis Rojas Marcos afirman con orgullo que ellos lo padecieron y ahora escriben sesudos libros apuntándose al fenómeno del"disease mongering".

A primera vista, el hecho de detectar una enfermedad y de tratarla puede resultar positivo, pero la realidad es más compleja de lo que parece. El síndrome de hiperactividad TDAH (Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad no es una enfermedad. Una enfermedad tiene una base biológica real, con un problema físico objetivamente comprobable, como, por ejemplo, un proceso infeccioso o degenerativo. En cambio, un síndrome es un conjunto de síntomas que parecen tener cierta identidad, porque aparecen a la vez, pero que pueden tener orígenes distintos. El TDAH es un síndrome cuyo diagnóstico se basa sólo en la observación del comportamiento del niño, de ciertas pautas de conducta consideradas anormales o inapropiadas, como falta de atención, facilidad para distraerse, impulsividad, labilidad emocional, desobediencia y problemas de adaptación social.

La cifra de niños "afectados" van "aumentando". Un 2-8% ya tienen este trastorno. aunque hasta el DSM -IV (Diagnostic Statistical Manual Mental Disorders, la biblia de los psiquiatras) reconoce que no se han establecido pruebas de laboratorio o evaluaciones neurológicas que resulten diagnósticas.Al no ser una enfermedad, ¿cómo justificar la prescripción de medicamentos? El medicamento que suele recetarse es un estimulante emparentado con las anfetaminas que aumenta los niveles de dopamina y noradrenalina y genera notables efectos en todo el organismo. A los diagnosticados de TDAH les ayuda a mantener la atención en las tareas que están realizando. Eso no es nuevo, siempre se han habido medicamentos utilizados para aumentar la concentración, por ejemplo, la famosas centraminas o simpatinas> que se vendían, sin receta que usé yo y muchos otros, para estudiar durante la carrera.
Pulse este estupendo artículo de Enrique Coperías para entender lo que es el tráfico de enfermedades (‘disease mongering’). Nunca se había defendido el TDAH con tanta pasión como en la actualidad. ¿Porqué? Muy sencillo: las empresas farmacéuticas y algunos neurólogos y psiquiatras han trabajado durante tiempo para presentarnos a los pequeños inquietos y con dificultades de concentración como personas enfermas que necesitan tratamiento farmacológico. El negocio es suculento; este artículo reciente es revelador.

El metilfenidato es el tratamiento más recomendado pero observen un dato:

  • El primer medicamento, comercializado hace años y aún a la venta, fue Rubifen: 30 comprimidos de 20 mg valen 5€
  • Después se ha convencido a los médicos de que hay que usar medicamentos idénticos pero de liberación lenta. Concerta (metilfenidato hidrocloruro)) 30 comp de 54 mg valen 99€. Medikinet (metilfenidato clorhidrato) 30 cápsulas de 20 mg valen 56€
  • Un nuevo producto, Strattera (atomoxetina clorhidrato) 30 cápsulas entre 10-80 mg valen 121-264€
Los laboratorios no paran de promover, con todas sus artimañas, el uso de estos medicamentos más caros. Los Dres. Castells y Rojas Marcos no fueron tratados con medicación y han salido bien parados. ¡Ojo al "tráfico de enfermedades"! La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano también es otro ejemplo clarísimo de lo que digo.

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