viernes, 17 de agosto de 2012

Los niños pueden practicar submarinismo o buceo. Las revisiones en el Centro Médico Formentera


Me lo han preguntado pero ignoraba a qué edad, qué requisitos, qué revisiones médicas son necesarias y quién debe hacerlas. Por fortuna, el Centro Médico Formentera, uno de lo más reputados de España y homologado para hacer tales revisiones me ha proporcionado las respuestas. La revisión médica para la práctica del submarinismo no es para tomársela a broma. Puede ir la vida en ello. En algunos centros, a pesar de estar homologados, se realizan de una forma incompleta y son capaces de extender un certificado de aptitud por precios irrisorios con tal de "facturar" y lograr más ingresos económicos. El Dr. Pedro Ureta, especialista en Medicina Hiperbárica y Subacuática y director del Centro Médico Formentera me ha enviado estas recomendaciones.

Los niños y el mar suelen ser un binomio inseparable en verano. La mayoría de niños suelen disfrutar de los juegos en el agua en superficie y en la orilla cuando son pequeños, pero a medida que crecen empiezan a tener una curiosidad (ya de por sí innata en ellos) por descubrir lo que se oculta bajo la superficie del mar. Aquí empiezan las gafas o máscara de buceo y frecuentemente el tubo respirador. Éste es un gran paso pues este artilugio les permite ver desde arriba los peces y otros animales que se encuentran a pequeña profundidad, sorprendiéndoles una vez tras otra al ver como de forma curiosa los peces se acercan también a ellos.

Hay un momento en que casi todos quieren más, y entonces empieza el querer sumergirse y mirar más abajo, por lo general pequeñas capuzadas de breves segundos. La curiosidad por los fondos marinos suele ser compartida con frecuencia por los padres con una complicidad natural que hace querer ver más allá. Frecuentemente estos padres bucean con escafandra (botella) o quieren hacerlo, y la misma complicidad les lleva a querer que sus retoños compartan esa sensación con ellos. Aquí empieza cuando un niño puede bucear y cuando puede hacerlo respirando aire comprimido de una botella. Desde el punto de vista de las escuelas, unas tienen cursos para niños a partir de una determinada edad y otras en edades algo mayores.

La pregunta del millón es ¿a qué edad puede empezar a bucear mi hijo sin riesgo para su salud? Bien, la respuesta no puede ser otra que: “depende:

Físicamente debe restringirse la profundidad y el tiempo según la edad del niño, adaptando el material a su tamaño y la información a su capacidad de comprensión. Pero lo que hay que valorar previamente y también debería hacerse en los adultos es su predisposición a bucear, su capacidad de autocontrol y disciplina con el profesor y su nivel de natación y dominio del medio acuático. Hay niños que con 4 años saben nadar y hacen pequeños paseos en la piscina jugando a pasar de un lado al otro, aunque sean 2 o 3 metros. Otros no saben nadar y les da miedo meter la cabeza debajo del agua. Con esto quiero decir que tiene que valorarse a cada niño individualmente, unos estarán preparados antes y otros después. Si no pasa nada especial y con un niño que sepa nadar y no tenga problemas en poner la cabeza bajo el agua jugando, a partir de los 8 años ya están preparados para recibir una información básica, entender signos debajo del agua con su profesor y poder sumergirse sin riesgo respirando aire de una botella hasta 6/7 metros, siempre acompañados con un adulto responsable y capacitado para enseñar a bucear a niños. A esta pequeña profundidad, se puede disfrutar mucho y con mínimo riesgo en lo que concierne al hecho de respirar el aire comprimido, por la disolución de los gases y sus presiones parciales, el único riesgo es el cambio de volumen respecto a la presión y esto se debe de controlar absolutamente por los adultos monitores o padres que acompañen al niño, vigilando su flotabilidad y enseñándole bien a regularla el mismo. Los niños no deberían de bucear más de 1 vez por día limitando su profundidad como he dicho y el tiempo de permanencia en el fondo dependerá de su sensación de frío (importante llevar un neopreno de su talla) y duración de su botella (que no debería exceder de los 5 litros por el peso). Con esto pueden estar más de ½ hora viendo peces y cosa bonitas quedando muchas sensaciones nuevas por descubrir para el día siguiente. Lógicamente esta actividad debe realizarse en verano, en aguas tranquilas y con buena temperatura, enseñando muy bien a compensar los oídos, es decir en un entorno seguro, agradable y atractivo para que todo sea un juego compartido y placentero a medida que se adquiere progresivamente mayor pericia subacuática. 

Felices inmersiones niños y papás, un buceo juntos es una de la mejores experiencias que se pueden tener.