viernes, 15 de enero de 2010

La repera: cochecito Bomo

Acabo de crear una nueva especialidad en la cual soy el primero y único de la promoción: BRICO-PEDIATRIA. Según la RAE el bricolaje es una actividad manual que se manifiesta en obras de carpintería, fontanería, electricidad, etc., realizadas en la propia vivienda sin acudir a profesionales. Y en eso estoy pero intentando aplicarlo a pediatría (padres e hijos). Desde hace poco tiempo, a la única neurona que me funciona le ha dado por la robótica, multiespecialidad que tendrá un impacto importante para niños con limitaciones del movimiento, discapacidades, etc.

Muchos creen que la robótica sólo tiene aplicaciones industriales pero no es así. Parte de nuestra vida, como los coches, está robotizada; y no sólo eso sino que les presento uno que me ha dejado atónito realizado por coreanos: Bomo, el primer robot cochecito de bebé del mundo para "perseguir" a sus padres por la casa o para distraerlo y les deje un rato tranquilos.

El Bomo es un "sillón" inteligente que permite al bebé estar sentado como un rey mientras le mantiene cerca de su madre o, por el contrario, lo pasea para que los papás puedan descansar. Está programado para diferentes funciones:
  • cuna confortable si el bebé se duerme
  • swing automático: movimiento de vaivén suave que se puede ajustar
  • maniobra automática: se convierte en un coche que circula esquivando los muebles y paredes
  • maniobra manual: tiene pedal de acelerador y volante. Los niños más mayores lo pueden conducir como un coche de "choque" pero si el conductor no es como Jaime Alguersuari se detiene automáticamente
Tiene muchas más virguerías y, para mí, algunos inconvenientes: pesa 13 kg y el precio... no lo digo.

A continuación verán un vídeo en el que compiten unos robots rastreadores y uno de los participantes es Daniel Giménez, ingeniero superior de electrónica y pareja de una residente de pediatría, Miriam Triviño con unos conocimientos, dedicación y simpatía envidiables. Los que vean el vídeo pensarán: "eso es una chorrada" y, en cambio los que somos brico-pediatras pensamos: "¿cómo puedo yo aprovechar ese artilugio para ayudar a niños hospitalizados?", a mí ya se me ha ocurrido una idea que pondré en marcha con Daniel al que no conozco personalmente pero sí por correo electrónico.