miércoles, 28 de mayo de 2008

Lactancia materna y descanso ¿incompatibles?

He aquí una "bella combinazione", dar el pecho mientras se relaja. Sin duda, un buen ejemplo. Las mamás que estén embarazadas ya pueden empezar a hacer yoga. Lo curioso de este vídeo es que para verlo en Internet has de ser mayor de edad porque podría herir la sensibilidad del espectador. ¡Soberbio!

En muchas escuelas de preparación al parto se dedican a eso: preparación al parto y no enseñan lo suficiente del recién nacido y mucho menos sobre la lactancia materna. Como mucho la referencia a estos dos aspectos es mínima. Ésa es una asignatura pendiente. Dar el pecho puede suponer un esfuerzo y descansar poco; he aquí la solución.


3 comentarios:

pep dijo...

Muy bueno, sí señor...

eva mintenig dijo...

Buenísimo, sí. Yo soy ferviente partidaria de dar el pecho a los hij@s si se puede. Yo lo hice, aunque sólo durante la baja maternal, y lo recuerdo con mucha ternura. Claro que yo no tuve ningún problema de ninguna clase y los dos hij@s eran de aquellos que, con 2 minutitos en la izquierda y 2 minutitos en la derecha liquidaban el tema y crecían la mar de bien. Pero también entiendo a las mujeres que optan por el biberón (aunque no a las fanáticas anti teta), por los motivos que sean. Dar el pecho es una esclavitud total, aunque a mí me compensara con creces el cúmulo de sensaciones fantásticas que aquello me proporcionó. Estoy contenta de haberlo hecho, y eso que, 17 años atrás (la edad de mi hooligan mayor), todavía nos hallábamos inmersos en la época en que dar el pecho se consideraba casi un atraso, por poco moderno. Por suerte, casi nunca he hecho lo que dicta la época, sino más bien lo que a mí da la gana.
Mis amigas jovencitas que empiezan a ser madres ahora intentan dar el pecho a sus hijos, pero son mucho más radicales a la hora de valorar el tema. Como la situación laboral es la que es, algunas piensan que es imposible hacerlo y abandonan a las pocas semanas. Inlcuso se enfurecen cuando alguien sugiere que debería haber más condiciones para facilitar la lactancia en el lugar de trabajo. "¡¡Sí, hombre, y qué más!!", exclaman.
Perdonarme la extensión del comentario, pero quiero acabar con una anécdota cariñosa con el Dr. Santi: cuando mi atual hooligan de 17 años tenía 3 meses y yo lo amamantaba, nos fuimos toda la familia a pasar el Fin de Año a las Islas Canarias. El día 31 por la tarde me empecé a encontrar mal, y pasé toda la noche con malestar y fiebre. En los albores del día 1, cuando el retoño reclamaba su ración de alimento, me entró esa duda que toda madre novata e inexperta puede recordar, de si debía o no darle el pecho, con lo fatal que yo estaba. Entonces no existía internet, amigos. O sea que me puse como una loca a intentar localizar a Santi. Y como soy muy tozuda (como la mayoría de las madres), le localicé. Era el día de Año Nuevo, y la hora, para qué voy a mentir, impresentable para despertar a nadie, ni siquiera a tu pediatra favorito. Santi me tranquilizó y el nene deglutió y dejó de llorar. Lo único que ahora tranquiliza mi conciencia , al recordarlo, es pensar que, bueno, gracias a la geografía, cuando marqué los dígitos en el teclado del teléfono para despertar a Santi era una hora menos en las Islas Canarias.

Anónimo dijo...

Bravo! Me recuerda a mi niña de 15 meses que de repente me intenta abrir la blusa gritando con los ojos desorbitados 'teta, teta'