Ya les comenté que mi esposa tuvo una perrita a la que soporté como un auténtico marido ideal durante 12 años. Y digo "tuvo" porque yo no soy muy dado a los animales y la perrita de marras era la reina de la casa. Hace un tiempo murió y yo me despedía en este blog con un "Adiós". Ello me planteaba un serio problema ya que me daba cuenta que mi esposa estaba triste y yo no quería estar sometido 12 años mas con otro chucho por mi casa. Quería ser libre.. y lo veía negro pero un rayo de luz iluminó mi vida.Mi cuñada tuvo la gran idea de adoptar una perra abandonada de unos seis meses. Es mona y divertida. Pero como si fuera a un bebé no hace más que dar sobresaltos de salud y acongojar a las dos hermanas. Mi esposa es la "madrina" y se ha comprometido a ayudar a su hermana en todo lo que afecta a la salud de la perra. Las idas y venidas al veterinario tanto de día como de noche han sido bastante frecuentes.: " ha comido poco"= veterinario, "la veo triste"= veterinario, "se ha comido medio zapato de un servidor"= veterinario, "las cacas no las hace bien"= veterinario. En resumen, lleva una "vida de perros". Como se pueden imaginar yo he seguido durmiendo y trabajando como si nada ocurriera observando, anonadado, el trajín que se llevan con la perra. Mi esposa ha hecho algún tímido intento de que se quedara el "finde" en mi casa pero, con un valor superior al del Cid Campeador, he conseguido mantenerla a raya. En la fotografía podrán observar a un grupo de "gorilas" que he contratado por si las hermanas y la perra se sublevan contra mí.
Honro a "la madrina" y le deseo largos años de salud y vida a la dueña para que aguante a la perra y no acabe en mi casa.
