Mostrando entradas con la etiqueta Constitución. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constitución. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2013

Los Reyes Magos me trajeron PAN, AMOR Y FANTASÍA

Según Wikipedia, "Pan, amor y fantasía", cuyo nombre original en italiano es Pane, amore e fantasia es una película italiana del género de comedia romántica filmada en blanco y negro dirigida por Luigi Comencini sobre su propio guion escrito en colaboración con Ettore Maria Margadonna que se estrenó en Italia el 22 de diciembre de 1953 y que tuvo como protagonistas a Vittorio De Sica y Gina Lollobrigida. He escogido el título de esta película porque en realidad es lo que me trajeron:
  • Pan: pude comer y, por fortuna, no me faltó de nada. La comida fue mucho más austera que otros años
  • Amor: estuve rodeado de los seres queridos
  • Fantasía: pude hacer volar mi pensamiento para alegrarme interiormente imaginando un país mejor  borrando de un plumazo una Constitución anticuada, barriendo a todos los políticos deshonestos junto a los banqueros rateros y farsantes, haciendo nuevas elecciones con listas abiertas, viendo que los jueces impartían justicia, no encontrando corrupción por ninguna parte... volé, volé y volé hasta que por la noche aterricé en la triste realidad. Y, me fui a dormir.
Hoy ya es un día normal.


viernes, 6 de noviembre de 2009

Ensalzando a los "forajidos"

La Vanguardia, diario publicado en Catalunya, domingo, 1 de Noviembre, día de todos los Santos. En la página 51 un anuncio a todo color, a toda plana a la derecha, Farruquito Puro en el Gran Teatre del Liceu, sancta sanctorum de la música en Barcelona. El 16 de Octubre, aparecía en La Contra -una de las páginas más emblemáticas de ese diario- que ahora parece venderse al mejor postor porque no hace más que anuncios disimulados una entrevista a Mario Conde, promocionando su libro.

La historia de ambos es conocida pero les aseguro debe ser difícil enseñar a nuestros jóvenes el artículo 14 de nuestra Constitución: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". ¿Alguien se lo cree? Yo no. También, como contraste, habrán leído lo ocurrido con Roman Polansky.

Y no me lo creo porque un sabio ginecólogo ya retirado decía que en medicina -aunque no debería ser así- también hay dos tipos de urgencia: la urgencia social y la urgencia real. La urgencia social es aquella a la que están sometidos los médicos porque alguien "conocido" entra en un servicio de urgencias: ¿se imaginan al Rey, que debe tener "cartilla de la seguridad social" haciendo cola en Urgencias del Hospital La Paz de Madrid? ¿recuerdan el montaje a la muerte de Franco en dicho centro médico? Los médicos cometemos pequeños abusos pero como dice la definición perjudicamos poco.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Todos somos iguales ante la ley y nada más

CAPÍTULO II.DERECHOS Y LIBERTADES.
Artículo 14.
Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.



Hoy no va de pediatría. Es una reflexión en que muchos no estarán de acuerdo conmigo pero no puedo evitar hacerla. Espero que nadie se sienta ofendido o que me tilde de desconsiderado.

Estos días hemos lamentado la muerte de dos militares en Agfanistán. Un atentado suicida acabó con ellos y otros soldados quedaron heridos. Estaban en una misión de la ONU en la que España colabora. Cumplían con su trabajo de escolta después de unas maniobras. ¿Realmente es un atentado o una acción de guerra?

Ser militar es una profesión escogida voluntariamente que, implícitamente, ya lleva incluida el riesgo de muerte. Uno puede matar para defenderse o morir al ser atacado. Por lo tanto es habitual como ocurre en Irak, en situaciones de guerra o tensiones graves.

No conozco ninguna profesión excepto la de militar que, por dos fallecidos -con todos mis respetos-, precise el desplazamiento de la Ministra de Defensa hasta Agfanistán con todo el gasto que ello conlleva y que en la llegada de los mismos esté nada menos que la Vicepresidenta del Gobierno. No estoy seguro que una desgracia como ésta necesite tanto bombo y platillo. Ya sé que la política tiene entresijos difíciles; si haces porque haces, si no haces porque no haces...Nunca llueve al gusto de todos.

lunes, 28 de enero de 2008

¿Todos los españoles somos iguales?

Ante la ley, sí -según el artículo 14 de la Constitución- “sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Está claro que esto sólo se cumple ante la ley (¿) y en el texto de la Constitución. En otras situaciones no es así; hay grandes diferencias entre unas personas y otras según su puesto en la sociedad o su nivel de influencia.

En España, a pesar de los pesares, nuestros políticos proclaman que nuestra Sanidad es de las mejores del mundo y que todos los españoles tienen acceso gratuito a ella. Ojalá fuera así. También sería bueno que los ingresos del personal sanitario fueran un poco más acordes con la realidad.

¿Quién tiene más derecho a la Sanidad Pública Española? Según la legislación vigente, los extranjeros comunitarios y no comunitarios tienen los mismos derechos a asistencia sanitaria que cualquier persona del país. La única condición que se exige es estar empadronado en el municipio español en el que se reside habitualmente. Además, todos los extranjeros tienen derecho, sin condiciones, a la asistencia pública de urgencia, así como las mujeres embarazadas y los jóvenes menores de 18 años. Los gérmenes y las células cancerosas son demócratas; para ellos todos somos iguales. En los servicios sanitarios -y en los no sanitarios- en cambio, no.

Veamos un caso sencillo. Estamos en un servicio de urgencias de un hospital público de reconocido prestigio. La lista de espera es de tres horas, y ya es bien entrada la noche. Acude un familiar muy cercano a un político de relieve, un noble, un personaje mediático o una persona muy relevante. ¿Se pondrá en la cola hasta que le llegue el turno, o saltarán todos los resortes internos y acudirán raudamente los mandatarios del hospital para que lo “cuelen”? ¿Usted sabe la respuesta? Yo sí.

Un sabio ginecólogo, que ya he mentado en otras ocasiones, decía que en medicina hay dos tipos de urgencias médicas: la real -el paciente está enfermo- y la social -el paciente es muy importante-.