viernes, 22 de febrero de 2013

Padres, abuelos, guarderías, cuidadores o canguros ¿qué hacer?

Se dice, que los hijos vienen con un pan bajo el brazo, que son una bendición de Dios y la alegría de la casa. Puede ser cierto, pero lo que si es seguro, es que con su llegada, cambia el tipo de vida de los padres. Deberán reorganizar sus horarios laborales, adecuar su tiempo a las necesidades del niño y contar con el nuevo rey de la casa para todo.

En el siglo XXI, se han instituido como habituales, situaciones familiares y sociales que años atrás eran poco frecuentes e incluso para cierta parte de la sociedad, mal aceptadas. La integración de la mujer en el mercado laboral, las familias monoparentales por voluntad propia, la adopción de niños por parejas homosexuales, el aumento de las adopción de niños de otros países y la llegada de familias de inmigrantes con costumbres distintas, han cambiado el paisaje de la vida familiar.

También, el tipo de vida actual es distinta; se vive más deprisa y se viven más años. Las parejas desean vivir independientes, a la vez que el tamaño de los pisos imposibilita convivir con los abuelos. Pero paradójicamente muchos hijos van a necesitar la ayuda de sus padres, tanto económica como física, para cuidar a su hijo o para pagar la hipoteca que les permite vivir separados de los padres. Todas estas situaciones, favorecen de manera directa o indirecta a que muchos padres tomen la decisión de dejar al cuidado de su hijo a una tercera persona.

Los padres tendrán algún día que tomar la importante y para algunos “trágica” decisión de donde dejar a su hijo, durante las horas en que ellos trabajan. Aconsejar a los demás, sobre temas en los que están implicados los sentimientos, siempre es delicado. El carácter propio de los padres será uno de los factores más decisivo, cuando se deba tomar una determinación. Algunos papás, verán muy claro, que lo mejor es dejar de trabajar (el padre o la madre; generalmente la madre), dos años hasta que el niño entre en el colegio. Otros lo verán igual de claro, pero en el otro extremo: pasados los meses de baja maternal, apuntaran al niño a una guardería a horario completo. Para otros, una solución intermedia será la ideal: que sean los abuelos o un canguro de confianza quien cuide a su hijito. 

Todas las soluciones tienen aspectos positivos y negativos y cada pareja actuará de la manera que le parezca más adecuada, según las circunstancias personales. Mi libro les puede ayudar escoger entre las distintas posibilidades que existen para el cuidado de su hijo, valorando las ventajas y los inconvenientes y ayudándoles así, a acertar en la elección de la persona o centro, encargado de la custodia del niño.