sábado, 15 de diciembre de 2012

TDAH ¿menos genético y más ambiental?

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), se inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos. Es un trastorno del comportamiento que parece afectar entre el 4-12% de los escolares. A estos niños les cuesta prestar atención, concentrarse o permanecer sentados. durante mayores periodos de tiempo y en distintas situaciones, interfiriendo en su vida familiar, escolar y social. Se desconoce la causa específica de este trastorno pero se cree que es el resultado de factores genéticos y del desarrollo que afectan a funciones bioquímicas y metabólicas y persiste hasta la edad adulta (pudiendo requerir servicios especiales y educativos)  aproximadamente la mitad de los niños afectados niños. Como no se conoce un método de diagnóstico exacto en número de niños diagnosticados y tratados es enorme y el gasto farmacéutico inmenso.

Aunque algunos afirman que la causa es de base genética en el 80 por ciento de los casos, la evidencia en la investigación muestra que además los factores ambientales, prenatales y postnatales se asocian a un desarrollo neurológico alterado por la hipoxia/isquemia aguda o crónica durante el embarazo que no se pueden observar hasta pasado un tiempo. Un nuevo trabajo acaba de demostrar que falta de oxígeno antes del nacimiento (en especial la provocada por problemas como la preeclampsia o hipertensión gestacional, la asfixia durante el parto, o el síndrome de dificultad respiratoria neonatal) favorecen el desencadenamiento de este trastorno. 

El TDAH un problema global que afecta a millones de personas en todo el mundo. Sabemos que están aumentando de una forma alarmante las cifras de niños afectados de TDAH y otras trastornos como el autismo a causa de diversos factores sociales y ambientales. Por lo tanto, la base genética es una justificación bastante pobre para demostrar ese incremento.

Hemos de controlar el entorno ambiental del futuro niño... pero soy pesimista.