miércoles, 9 de mayo de 2012

Me he tragado dos películas en una tarde: "Duelo en el Atlántico" y "El tren"

Cuando era un mequetrefe vi dos películas que me gustaron a rabiar. Con el tiempo, las recordaba de vez en cuando porque me hubiera gustado volver a verlas. No soy un pirata y no me bajo ni películas ni canciones de Internet. Prefiero pagar a que me entre un virus. Las compré en Amazon hace poco.

La primera, "Duelo en el Atlántico", es como una partida de ajedrez entre un destructor (capitán, Robert Mitchum) y un submarino alemán (capitán, Curd Jurgens) en la que ambos salen como ganadores o perdedores, según se mire, pero con un respeto mutuo por la sagacidad del contrario. La única vez que la vi fue en las sesiones de cine dominical en mi cole (San Ignacio-Sarriá).

En la segunda, "El tren", protagonizada por Burt Lancaster, aparte del interesante argumento, salen muchas máquinas de vapor. Siempre me han gustado porque cuando era pequeño yo vivía en Montblanc; allí me iba a un pequeño promontorio en donde tenía una perspectiva magnifica de la estación. Admiraba el maniobrar y pasar esas máquinas mastodónticas con su peculiar olor a humo, silbidos, resoplidos de vapor, el llenado de agua con la inmensa manguera sobre el ténder, el patinar de sus ruedas al ponerse en marcha y, sobretodo, el movimiento de sus bielas. Toda la película es un continuo maniobrar de trenes.

¡Cómo se nota que estoy chapado a la antigua... pero me lo pasé de coña!. En "mis tiempos" en los cines echaban dos películas en la misma sesión y, por tanto, volví a mi juventud sin ruido de palomitas, sin nadie que me molestara y no necesité a ningún "acomodador". ¡Uauuu, qué gozada!

3 comentarios:

Noe dijo...

Lo que no pone es si aplaudió al final, como se hacía antaño! je, je...

Marcos Lopez dijo...

Ya he visto The Train y tengo pendiente de ver la del submarino.
The Train creo que no la había visto nunca. Me ha encantado y efectivamente esos trenes son maravillosos.
Y el coronel nazi amante del arte se permite hacer el siguiente monólogo final.
Bárbaro:

Colonel von Waldheim: Labiche! Here's your prize, Labiche. Some of the greatest paintings in the world. Does it please you, Labiche? Give you a sense of excitement in just being near them? A painting means as much to you as a string of pearls to an ape. You won by sheer luck: you stopped me without knowing what you were doing, or why. You are nothing, Labiche -- a lump of flesh. The paintings are mine; they always will be; beauty belongs to the man who can appreciate it! They will always belong to me or to a man like me. Now, this minute, you couldn't tell me why you did what you did.

Además un gran homenaje a SNCF, los ferrocarriles de la Francia que lucen estupendamente en la película.

Enhorabuena por las recomendaciones de cine. Y las otras.

Marcos Lopez dijo...

Y la del submarino es de pura estrategia, camaradería, inutilidad de la guerra y mucha propaganda del ejército con un despliegue enorme. Enamorado de las cargas de profundidad.
Por cierto, salivaría con ese reloj de 24 horas.