viernes, 29 de octubre de 2010

Yo vacuno personalmente a mis pacientes

En muchos centros de atención primaria los pediatras ya no vacunan a los niños. Fundamentalmente las razones son dos
  1. En muchos centros de salud ya no hay pediatras; sólo hay médicos, la mayoría de ellos con la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria y las/os diplomados y, pronto licenciados, en enfermería que asumen el control del niño sano. Lo pesan, lo tallan , vigilan el desarrollo, dan pautas de alimentación y siguen el "protocolo" diseñado por la comunidad autónoma para poner las vacunas. La lástima es ésa; muchas enfermeras que sólo han tratado a adultos se ven obligadas a ver niños. A algunas les gusta y a otras no, lo hacen por obligación ya que prefieren la tranquilidad de la visita del adulto o anciano, silencioso y, en muchas ocasiones, agradecido - educado. a los chillidos y rabietas de los renacuajos malcriados.
  2. En otros centros de salud hay pediatras pero sólo ven al niño enfermo; ni ponen vacunas, ni recomiendan dietas ni vigilan el desarrollo del  niño ni del adolescente; "eso es cosa de la enfermera". Ésta se aferra al protocolo y si por algún motivo los padres "se lo saltan" les echa una bronca del copón. No pueden salirse ni un milímetro: ¡está en el protocolo!
Los protocolos sirven para unificar criterios y para ayudar, en el buen sentido, a los de escasos conocimientos sobre una materia. En lo que se refiere a las vacunas cada comunidad autónoma tiene su propio calendario vacunal ¡demencial!. Lógicamente hay que seguir el "protocolo" y hay tantos como comunidades.

Lo peor no es eso, sino los profesionales ignorantes que no saben que el calendario vacunal se puede variar a criterio de un pediatra curtido. En mi consulta sigo las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría pero me ajusto también a los temores y preferencias de los padres.Y, la tendencia principal es atrasarlas o separarlas entre ellas especialmente la triple vírica y la de la varicela. Les voy a contar una anécdota que me ocurrió hace poco; vacuné a un bebé a los 12 meses contra la varicela, con la aquiescencia de sus padres, porque habían casos de esta enfermedad cercanos. Antes de venir a la visita de los 15 meses fue al ambulatorio por un pequeño problema y la enfermera le echó la caballería por encima porque todavía "no le había puesto la vacuna de la triple vírica" -según ella, la enfermera, "toca" a los 12 meses. Ni corta ni perezosa le puso la vacuna, se infectó, provocó una celulitis en el luh¡gar del pichazo y precisó  tratamiento antibiótico para evitar el ingreso.

En mi consulta las vacunas las pongo yo. Además. tengo un sistema de anestesia local por vibración que la mayoría de niños prefieren ser vacunados por mí que en el ambulatorio o en el colegio.

Ojo, no caigan en manos de una persona que ,en pediatría, sólo se rija por protocolos y no tenga inteligencia emocional. Puede ser un tanto peligrosa.

    2 comentarios:

    estanjana dijo...

    Me encanta el artículo. Yo tengo la suerte de tener un buen pediatra, que respeta mi lactancia materna "prolongada", que me explica las cosas como las piensa, que no es estricto en cuanto a protocolos y vacunas, los gráficos de peso los sigue pero con cuidado y personalización y, aunque no pesa ni pincha, si tubiera que hacerlo lo haría.
    Así que los pediatras con cabeza existen!

    Matilde Matarredona Martínez dijo...

    Gracias por el artículo, y como usted dice "me echaron a la caballería pesada por una errata en la ficha", cuando me llegó una "amable" carta diciendo que si no atendía como se debía a mi hija llamarían a asuntos sociales.
    Menos mal que otra enfermera, la que sí le había puesto casi todas las vacunas a mis hijos, lo arregló en "informática" en un pis pas. Qué de anécdotas en esto de la crianza.

    Saludos majoreros
    Mati