domingo, 1 de agosto de 2010

Infancia y familia. Valores y estilo de educación (6-14 años)

Acaba de aparecer un valioso informe por el Intituto de Creatividad e Innovaciones Educativas de Valencia, dirigido por Petra María Pérez Alonso-Geta, que desvela datos de lo que en más de una ocasión he manifestado: el concepto de familia va desapareciendo y cada vez está más claro que existen núcleos de convivencia. Transcribo el resumen y si quieren más datos pulsen aquí. Por primera vez se realiza una investigación sobre el tramo de edad comprendido entre los 6 y los 14 años, un periodo de la vida tradicionalmente considerado como poco conflictivo. El creciente peso en la población española de tipos de familia distintos del tradicional (monoparentales, reconstituidas, con hijos adoptados o no) se han tenido en cuenta al realizar este trabajo. La edad de la inocencia se va reduciendo más. De los de 11 años para arriba ya dejan de ser niños.

La investigación revela cierta dejación del deber educativo en algunos casos, sensación de impotencia o rendición de los educadores en otros. Además, pone de manifiesto el impacto del consumo que altera las normas internas de la familia y la persistencia de una innecesaria y sorprendente diferenciación de género en la educación familiar, a pesar de la progresiva superación de estereotipos. La mayoría de los niños vive en familias nucleares o convencionales (81,6%), le siguen los hogares monoparentales (13,05%) y las familias reconstituidas (5,26%). Las familias con hijos adoptados representan el 3,45% del total.

Focos de conflicto
Una de las causas de conflicto más señalada por los padres (22,3%) es que “no saben esperar, cuando quieren algo tiene que ser ya”. Y para algo más del 40% de los padres, la causa de los conflictos profesor-alumno es los malos ejemplos que los chicos ven en los medios de comunicación. El 62,7% de los chicos y chicas no reciben una paga y los que la tienen oscila entre 3 y 10 euros. Pero al 82,6% les recargan el móvil sus padres. La mayoría de los padres encuestados (69,8%) opina que “a esa edad no es malo que tomen chucherías” y en cuanto a la bollería industrial buena parte de los padres no le dan demasiada importancia al hecho de que la consuman. La encuesta demuestra que, a medida que crecen, el interés de los padres disminuye y la calidad de la alimentación empeora.

En los hogares monoparentales es significativo el número de padres que dice no ser muy estricto con los hijos, opina que es mejor que aprenda de la vida y que “en ocasiones es inevitable cierto grado de agresividad en la familia”. Los padres que se sienten más “incapaces de educar a sus hijos como les gustaría”, están en los hogares reconstituidos.

En un hipotético ránking de valores a transmitir, los más importantes para los padres son comportarse con corrección, civismo, respeto, solidaridad, justicia, honradez…y los menos “nuestra forma de pensar en política” “nuestra religión” y el “espíritu de competencia/ambición”. No hay diferencias significativas según si las familias son tradicional, monoparental o reconstituida. Las familias monoparentales adoptan más, “generalmente el adulto sustentador es una mujer, pero comienza a ser significativo el número de hombres solos que decide adoptar: 5,8%.