jueves, 21 de junio de 2007

Resistencia a los petardos

Llega la Verbena de San Juan y con ella los amantes de petardos (clica). A mí me ponen de los nervios pero a mucha gente les encantan. Lo que más me pone... es ir andando por la calle y que algún jovenzuelo-os me tiren uno desde una ventana o desde atrás con premeditación y alevosía. Comprendo que disfruten; se trata de asustar al personal, pero a veces me dan ganas de ponerles uno en....

Ante los petardos los niños responderán según hayan vivido fiestas en las que se hagan fuegos artificiales o se tiren petardos. Si no se les inculca el miedo llegan a disfrutar como camellos. Y, lo peligroso, es que llegan a perderles el respeto. En la consulta me llama la atención la conducta de los niños valencianos y del Levante. Usar petardos está tan arraigado en su cultura que ni los pequeños se inmutan ante una "petardá"; tiemblan los cristales, los adultos se tapan los oídos y ellos se lo pasan bomba. Es más, a medida que crecen están ansiosos de ir a oír los estruendos, silbidos y explosiones.

No me verán en Valencia, ciudad preciosa, para las Fallas. Me gustó el museo fallero, original y diferente. Y muchas cosas más. Allí probé por primera vez una Segway (ese trasto de dos ruedas eléctrico) para darme una vuelta; es fantástico pero caro.
Recuerde: los petardos son peligrosos. Cada año después de estas fiestas siempre hay algún niño con secuelas permanentes: amputación de dedos, lesiones oculares, quemaduras o pérdidas auditivas.

2 comentarios:

Aurora dijo...

A mi tampoco me verán en Valencia por fallas: ODIO los petardos desde que tengo uso de razón. Creo que todo fue porque me explotó uno muy cerca cuando tenía 4 o 5 años en la plaza del barrio. Para mí, es una fobia!

Santi García-Tornel dijo...

Ya han pasado las verbenas. Podemos estar tranquilos